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Belleza

Conoce la nueva fragancia de Cartier

Conoce la nueva fragancia de Cartier

Cartier lleva a otro nivel el concepto de lujo dentro de la perfumería y crea una perfecta interpretación olfativa del brillo del diamante. Así nace Carat, una fragancia que nos hace resplandecer con la misma intensidad que una joya.

n una de las floristerías más emble- máticas y hermosas de París inició nuestro recorrido para descubrir, de la mano de la perfumista de la maison, la inspiración detrás de su nueva e irresistible fragancia.

Al entrar en la floristería Moulié, nos encontramos en un espacio rodeado de las más hermosas y diversas flores y plantas, todas llenas de colores intensos. El olor que imperaba en el ambiente nos hacía sentir que estábamos en medio de un jardín en plena primavera, y fue ahí donde Mathilde nos recibió para contarnos la historia del nacimiento de Carat.

“Realmente quería ofrecer esta frescura delas flores, no buscaba tener una específica, reconocible en la botella. Siempre dije que era una flor abstracta, viviente, fresca, acuosa, tal como si pudieras tocar sus pétalos cuando hueles el perfume”, dice en exclusiva para Harper’s Bazaar. “Deseaba comunicar la sensación de encontrarse totalmente en la naturaleza y solo oler flores frescas. Ese era mi propósito fundamental”, afirma la experimentada perfumista.

 

Una de las ideas que tuvo Mathilde para el frasco fue aplicar a la esencia el fenómeno óptico característico de los diamantes: la difracción de los colores.

“Mi idea de este perfume surgió a raíz del efecto brillante y la luz de estas piezas”, confiesa. “Si combinas los colores del arcoíris, obtienes como resultado una luz blanca. Entonces, si fusionas los siete tonos de las flores, tendrás un resultado blanco, pero abstracto. Y eso es lo que en verdad pretendía lograr con Carat”.

La perfumista eligió para el elixir siete flores frescas que, juntas, conformaban una nueva composición, tal como deseaba: abstracta pero viva, como si fuera una piedra preciosa. Así es como el diamante capta la luz, difractando los colores cual prisma y refleja el efecto poderoso del vidrio esculpido. Como si pudieras oler el brillo del diamante, Carat reúne los siete tonos de la luz en una misma fragancia: violeta, índigo, azul, ver- de, amarillo, naranja y rojo, y a cada tono le corresponde su flor: violeta, lirio, jacinto, ylang ylang, junqui- llo, madre selva y tulipán.

De ahí que, el frasco de Carat, concebido como una más de las joyas que identifican a la maison, simboliza un diamante facetado al estilo art decó y modernizado al estilo característico de Cartier. La botella tiene, además de un valor decorativo, un efecto lujoso que se integra perfectamente con las joyas icónicas de la marca.

Como perfumista de la maison desde 2005, Mathilde encarna la libertad creativa distintiva de la misma. Con un talento dinámico y revolucionario ha logrado evolucionar constantemente el arte de la perfumería, estableciendo sus propias reglas. La nariz imaginó
esta fragancia para aromatizar la dulzura floral con la frescura que todas las mujeres modernas apreciamos en una esencia.

Para obtener ese aroma ‘vivo’ y fresco, utilizó moléculas obtenidas mediante uno de los ejemplos más fascinantes de innovación en perfumes: la técnica de “headspace”. Desarrollado en la década de los ochenta, este procedimiento actúa como una cámara fragante que captura y decodifica las moléculas en el aire que rodea un material u objeto en particular, proporcionando al perfumista, datos sin procesar que se pueden emplear para recrear el olor utilizando otras notas e ingredientes.

 

De esta manera, la tecnología permite a un experto en aromas tomar una imagen olfativa de algo en la naturaleza que no es extraíble por me- dio de los métodos tradicionales o que, de poderse obtener, el resultado final varía significativamente del olor real. Se trata de una herramienta vital para permitir a las narices analizar y reproducir algo que de otro modo no sería posible utilizar al formular un perfume. “La creación de fragancias sigue siendo la misma desde el siglo XIX. No ha cambiado. Tenemos diferentes moléculas, a veces, pero muy pocos ingredientes nuevos por año”, explica Mathilde. Por ello es indispensable la utilización de la técnica de “headspace” o “living”,la cual permite crear una combinación perfecta del olor de la flor viviente. Por ejemplo, resulta útil para obtener y utilizar el aroma de un tulipán, porque de otra manera no tendrías aceite ni esencia absoluta. O incluso si pudiéramos, lo más probable es que no sería agradable a los sentidos.

Así, casi todas las flores de este arcoíris del jardín han sido analizadas y fotografiadas para obtener su olor vibrante. Al realizar un recorrido por las creaciones de Laurent para la casa Cartier, explica: “En nuestros perfumes se pueden encontrar ingredientes maravillosos; es posible oler algo que se siente muy elegante. Sin embargo, las notas son bastante fáciles de entender y de apreciar, ya que no son abrumadoras”. Ese es el vínculo que existe entre todas las fragancias de la maison.

Es cierto que desde Baiser Volé –que le llevó dos años desarrollar– he utilizado siempre flores poco comunes, que no son rosa o jazmín, las consideradas reinas de la perfumería. La verdad no las he tomado en cuenta porque no me interesan debido a que las encuentro aburridas, y lo que pretendo es mostrar algo más. Deseo ofrecer otra cosa a las mujeres”, asegura. “Me parece que ya están cansadas de los aromas de rosas, jazmines, caramelos y frutas rojas, y merecen algo distinto. Deben de tener sorpresas, conocimiento y la opción de su feminidad”.

Cuando le preguntamos a Laurent de qué manera describiría a la mujer Carat, sonríe y nos dice con gran entusiasmo: “Pienso que se trata de una mujer luminosa, que brilla por dentro… es muy risueña y no tiene fronteras. Creo que Carat es una fragancia atemporal y sin límite. ¡Eso espero!”. Nosotras afirmamos que así es.

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