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Belleza

CH: Historia divina

CH: Historia divina

Carolina Herrera de Báez ha creado seis fragancias y cuatro aceites de lujo –cada uno inspirado en la historia de vida de su madre–, que Harper’s Bazaar y Carolina Herrera presentaron a un exclusivo grupo de mujeres en la Embajada de España.

Carolina Herrera nació amando el mundo de los perfumes. Siempre cuenta que cuando era niña, en su casa de Venzuela, existía un enorme jazmín, que le regalaba un exquisito aroma cada vez que ella abría su ventana. También, ha declarado que el nardo –o Tuberose– es una de sus esencias que a través de su vida se ha ido transformando en un sello personal. Llenas de historias soñadas, tanto la madre –Carolina Herrera–, como la hija –Carolina Herrera de Báez– poseen vivencias comunes que hoy son llevadas a esencias exclusivas, que solo estarán a la venta en Dubái, Chile y próximamente México.

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¿Cómo partió la creación? Carolina Herrera de Báez sintió que su madre merecía un tributo especial y para ello fue recordando aquellos momentos imborrables de su vida, como cuando su madre de niña la llevaba a The Perfume Workshop, en el Blumingdale’s de la calle 59 de Nueva York, a comprar esencias que ella después mezclaba para conseguir un aroma único. Así, a punta de memorias olfativas preciosas, dio vida a seis fragancias: Tuberose, la fragancia insignia de la colección con el nardo como flor blanca protagonista; Oud Couture, que le recuerda un viaje que realizó junto a su madre a Medio Oriente y donde ella misma cuenta que “el oud se usa como base para la elaboración de perfumes que tienen aromas únicos, marcados por su atractivo oscuro y sensual”; Burning Rose, que representa esta explosión de energía creativa que tuvo lugar en el Nueva York de los años setenta y ochenta con el aroma de la rosa de Bulgaria; Amber Desire, cuyo olor intenso y cautivador aporta carácter a una mezcla que resulta profunda y misteriosa.

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Carolina Herrera de Báez cuenta que “el poder de esta última fragancia se basa en el uso de un ingrediente sumamente rico, el ámbar, elaborado a partir de unas notas sofisticadamente facetadas de las que se desprenden unos exquisitos aromas”. A su vez está la floral y fresca Neroli Boheme, que nos transporta a los felices días de cuando la familia Herrera vivía en Venezuela y los arrebatadores paisajes y las espectaculares puestas de sol creaban una atmósfera armónica, plácida y distendida que todos compartían con amistades venidas de todos los rincones del mundo; y Nightfall Patchouli, inspirado en una imagen en la que Carolina Herrera madre disfruta de una fiesta de disfraces en la isla de Mustique junto a Oliver Messel, bailando de forma divertida y despreocupada, llevando un extravagante y divertido sombrero. Pero eso no es todo.

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Además de estos seis perfumes, Herrera Confidential incluye cuatro aceites de gran pureza, para conseguir el concepto de layering en el perfume, es decir, aplicar esencias por capa hasta conseguir un aroma personalizado en una especie de ritual diario, tal como lo hacían las antiguas culturas del Mediterráneo oriental. Un especialista vino de Barcelona especialmente a rescatar este concepto fascinante y presentarlo a un selecto grupo de mujeres, explicándoles que la idea es utilizar primero –en la piel– el aceite que más nos guste –Sándalo, Rosa, Oud o Musk– y posteriormente, aplicar sobre él la fragancia elegida. El resultado es un aroma único, cuya fijación es perfecta. Esta divina historia fue lo que disfrutamos en la residencia de la Embajada de España, en una tarde Bazaar inolvidable, donde cada invitada eligió su aroma favorito, aquel que le recordara vivencias especiales.

Créditos Fotos: Bernardita Bennett.

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