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Belleza

J’Adore: 20 años de sutileza y carácter

J’Adore: 20 años de sutileza y carácter

Han pasado casi 20 años desde que esta icónica fragancia se reveló al mundo.

En contracorriente, mientras todos buscaban esencias acuáticas y masculinas, Calice Becker, perfumera de Dior en 1999, le apostó por la belleza floral del jazmín en el corazón y con notas de salida de durazno, magnolia y melón; desde hace ocho años la imagen de J’adore es Charlize Theron, quien representa la elegancia y sofisticación que el perfume exuda desde su presentación.

El oro, la sensualidad, aquello que brilla… la maravilla de J’adore es que, a la fecha, continúa reinventándose y, como el genio de la pintura Henri Matisse lo hacía, busca encontrar diferentes versiones de sí misma para que cada una de las mujeres que lo eligen se sientan representadas por aquello que portan.

Recientemente, la marca sorprendió al mundo de la belleza revelando que darán a conocer una nueva fragancia que se sumará al clásico J’adore. Será la primera en 20 años y tendrá como rostro a la reconocida actriz Jennifer Lawrence. Este perfume, aun sin nombre, será, sin duda, tan icónico como su predecesor. Repasamos la historia de J’adore y sus versiones a la espera de este hito de la belleza.

Una declaración de amor

Una de las últimas novedades del icónico J’adore es su versión J’adore in Joy, que también fue creada por el perfumero original, François Demachy. Se trata de una fragancia que evoca a la pasión por la vida, con una fuerza que invita a quien la use a sentirse alegre por el simple hecho de existir.

Su aroma se inspira en el mismo ramo de flores de J’adore –jazmín sambac, neroli y nardo–, pero con un giro sorprendente: una flor de sal inesperada y de un Ylang Ylang a medida, con toques precisos de durazno que brinda placer al instante. Nacido en Glasse –pueblo favorito de Christian Dior y en donde se encuentra su casa, el Château de La Colle Noire–, François Demachy logró fusionar el carácter floral con un nuevo acorde, que resulta en un dulce-salado, lo cual, si bien resulta suave, también mantiene un frescor inolvidable.

“Con J’adore In Joy he creado un acorde afrutado-salado inédito para que las flores blancas brillen. Una ‘flor de sal’ de actitud actual, que emana lite- ralmente alegría”, asegura François Demachy, quien seleccionó una calidad precisa de Ylang Yylang, proveniente de Madagascar.

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