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Celebrities

Catherine Deneuve: “La seducción no es un delito”

Catherine Deneuve: “La seducción no es un delito”

Catherine Deneuve busca sus cigarrillos, unos Marlboro Light. Enciende el primero y, mientras conversamos, no pasa mucho tiempo para que busque el siguiente. “Fumo mucho”, dice. “Me gustaría borrar eso de mí”. Entretanto, Deneuve menciona que podría cambiar a cigarrillos de vapor.

Quizás eso sea más realista que eliminar por completo un hábito tan identificable en quien es una de las personalidades más celebradas de la cultura francesa. Hay que recordar que Deneuve, más que una estrella en su país, ha sido, incluso, una personificación de sus ideales. En 1985 prestó su rostro a Marianne, la mujer-símbolo de la República Francesa, y apareció durante años en monedas y estampillas a nivel nacional.

A sus 74 años, la reina del cine francés ha preservado su imagen global de indiscutible encarnación de la elegancia parisina y sus reglas de estilo siguen vigentes en el mundo de la moda. Pero si a inicios de este año apareció en los titulares, nada tuvo que ver con su estilo y belleza. La controversia que la llevó a las portadas fue la carta abierta que, en compañía de otras 99 mujeres, firmó como respuesta al movimiento #MeToo y a su equivalente francés, #BalanceTonPorc. El texto declara que las campañas publicitarias relacionadas con estas causas infantilizan a las mujeres y contribuyen a un ambiente de puritanismo sexual y pensamiento totalitario.

La publicación de la misiva fue seguida de algunas reacciones negativasante las que Deneuve respondió con otro escrito aclarando que, si bien apoyaba su declaración original publicada en el periódico francés Le Monde, no aprobaba el abuso ni mal comportamiento sexual.

“Soy una mujer libre y lo seguiré siendo”, recalcó en su réplica, publicada en el diario francés Libération. “Saludo de manera fraternal a todas las mujeres que han sido víctimas de actos odiosos y que pudieron sentirse ofendidas por la carta en Le Monde. Es a ellas, y solo a ellas, a quienes les ofrezco una disculpa”.

Hoy día Deneuve afirma que, además de eso, no tiene mucho más que añadir y que se mantiene fiel a sus palabras. “He hecho mi parte y no tengo más que decir que lo expresado en mi carta”.

Pero también cree que hay mucho que hacer respecto al debate sobre la línea imprecisa que existe entre el poder y la fascinación. “Ya sea un fotógrafo, un pintor, un cantante”, explica Deneuve, “hay cierta seducción y deseo en la profesión. Pero el problema es saber dónde se encuentra el límite, hay que entender la diferencia entre seducir a alguien y llevar el deseo demasiado lejos. Considero que lo mejor sería obligar a las empresas a tener un código de conducta y que las personas que las conforman, sin importar su jerarquía, prometan que se comportarán de manera respetuosa tanto con hombres como con mujeres. Esto debería ser parte de sus contratos”.

También pienso que es momento de hacer conciencia en las escuelas. Esta conversación tiene que ser parte de la educación. Los niños intentan seducir a las niñas y, en ocasiones, son muy insistentes. En general, todo esto es una cuestión de formación”. Deneuve ha hablado acerca de los problemas femeninos en el pasado. En 1971 firmó una petición proelección escrita por la filósofa feminista Simone de Beauvoir, en la cual se reveló que había tenido un aborto cuando este procedimiento aún era ilegal.

“Consideraba que ser procesada por eso era algo realmente injusto”, confiesa Deneuve. “Por eso tantas personas firmaron la carta. Porque debes ser capaz de elegir lo que quieres y no pensar que el sexo siempre significa tener que dar a luz”.

“Siempre he estado del lado de las mujeres y hago lo que creo que es correcto desde mi punto de vista”.

Ya sea que coincidamos o no con Deneuve, es indiscutible que habla con implacable sinceridad. Y con esa misma honestidad habla sobre su éxito en la cinematografía.

“Al principio no se trata tanto del talento”, dice. “Tiene que ver con tu apariencia física. Al momento de que una mujer linda o guapa entra a una habitación, atrae a la gente. Es injusto, pero así es la vida”.

Fue su difunta hermana Françoise Dorléac, fallecida a los 25 años en un accidente automovilístico, quien inspiró a Deneuve a iniciar una carrera en la actuación.
“Mi hermana se convirtió en actriz antes que yo. Fue durante unas vacaciones que me pidieron hacer una prueba para una película donde ella tendría una hermana”, recuerda.

“Y así fue como todo empezó. No sabía que me dedicaría al cine cuando hice esa prueba con ella”.

Con una carrera que abarca alrededor de 50 años y poco más de 100 películas, además de incluir una exigente selección de cineastas poco convencionales, Deneuve ganó reconocimiento a los 21 años cuando apareció en el musical de Jacques Demy, The Umbrellas of Cherbourg.

“[El éxito] Tiene que ver con la suerte, pero también con las decisiones que tomas”, afirma. “Fui muy afortunada al trabajar con buenos directores, pero hasta que conocí a Jacques Demy en The Umbrellas of Cherbourg, no estaba segura de continuar haciendo cine”.
Más tarde cautivó al público interpretando a mujeres bellas y misteriosas en filmes tan aclamados como Belle de Jour, de Luis Buñuel; The Last Metro, de François Truffaut, y Repulsion, de Roman Polanski, en las que demostró su habilidad para encarnar personajes complejos.

Dentro y fuera de la pantalla, Deneuve fascinó al mundo entero, incluyendo, por supuesto, a la escena de la moda. Con el diseñador Yves Saint Laurent, por ejemplo, entabló una amistad estrecha que comenzó cuando él la vistió divinamente en Belle de Jour.

“Mi relación con la moda ha existido desde hace tiempo, y tiene todo que ver con Yves Saint Laurent. Empecé a ir a su casa de alta costura desde muy joven, lo que fue sorprendente ahora que lo pienso. Tuvimos una gran amistad, en verdad me importaba”, dice.

“Más allá de la ropa, me gustan los materiales. Me encantan las telas, los colores… Cuando eres seguidora de alguien durante tanto tiempo y llevas sus diseños, hay algo imposible de expresar con palabras. Reconoces la calidad, la sensación de la seda en tu piel. Ya que todo se hace a mano, el interior es tan hermoso como el exterior. Así que
hay un sabor especial. Ves las cosas de una manera distinta”.

Por su modo de comprender la moda y gracias a las campañas de publicidad que hizo para Yves Saint Laurent, Chanel y, más tarde, para Louis Vuitton, Deneuve se
consagró a nivel global como un sinónimo de elegancia y feminidad.

En el mundo del estilo, queda claro, se mantiene en un pedestal. Pero eso no la distrae de su trabajo en la industria cinematográfica. Y es que pese a que los años parezcan pesar
más para quienes aparecen en las pantallas, la edad no es impedimento para Deneuve.

“Es cierto que cuando envejeces los papeles cambian; ya no siempre eres el centro de la historia. Es más complicado, pero claro que puedes hallar roles interesantes”, explica.
“Todo el tiempo te comparan con tus trabajos anteriores y eso hace que para los actores sea tan difícil envejecer, incluso para los hombres. Pero estoy dando mi mejor esfuerzo. No
lucho por mantenerme en forma. Lo que quiero preservar es mi vitalidad.

Tengo hijos, una vida. Supongo que si fuera una actriz sin hijos y nietos, mi relación con el paso de los años sería diferente. Pero cuando los posees, la historia es distinta”.
Deneuve ha tenido éxito conservando su energía, misma que recarga dedicando los fines de semana a su casa de campo, un ritual esencial para ella. Hacer labores de jardinería y pasar tiempo en la naturaleza son algunos de sus grandes placeres, así como ver Mad Men, Breaking Bad, Homeland y algunas series francesas.

Por ahora se encuentra filmando una nueva película con el director galo André Téchiné, que será estrenada a finales del año, y habla de su nuevo proyecto con emoción pura.

“Siempre hay un poco de miedo, un poco de pánico escénico”, dice. “Es una aventura; una verdadera odisea; no solo actuar, sino vivir un par de meses con personas que no conoces. Es una experiencia muy importante para mí”. Y parece que es ese sentido aventurero el que siempre impulsa a Deneuve a alcanzar nuevas y sorprendentes alturas.

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