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Sharon Stone revela todo

Sharon Stone revela todo

Atrevida, símbolo sexual y sobreviviente. La actriz recupera su estatus de protagonista con una nueva serie y más determinación que nunca.

Para una actriz, es un gran tema lidiar con papeles pequeños mientras está tratando de lanzar su carrera. Igual de difícil lo es cuando tienes 52 años y cargas con el título de ex superestrella. Es cosa de preguntarle a Sharon Stone, actualmente de 57, quien se vio a sí misma luchando con una cantidad limitada de apariciones en la temporada número 11 de Law & Order: Special Victims Unit en 2010, 15 años después de obtener una nominación al Oscar como Mejor Actriz por su trabajo en Casino, de Martin Scorsese. Para colmo de males, a Stone se le olvidaban sus líneas. “Fue humillante”, recuerda. “Después de haber trabajado con las mejores personas de la industria, ahora estaba al final de todo. Me veía a mí misma sentada mientras me maquillaban y no dejaba de preguntarme, ¿qué hice para merecer esto?’”, confiesa. La situación tenía que ver, en parte, con un aneurisma que Stone sufrió en 2001 y una hemorragia cerebral posterior que duró nueve días. Ella salió del hospital tartamudeando, cojeando y siendo incapaz de leer. En los años siguientes, su matrimonio con el periodista Phil Bronstein se vino abajo, y ella perdió la custodia de su hijo adoptivo, Roan, que en ese momento tenía apenas ocho años. Pero aun cuando las cosas se veían sombrías en su rol como fiscal en Law & Order, Stone pudo darse cuenta de lo que en realidad tenía que hacer.
“Pensé: ‘¿Sabes qué? Me bajaron del tren bala y ahora voy a tener que subir por una colina de cristales rotos para volver a trabajar. Y esa es la manera en que tiene que hacerse, así que sé humilde, cierra la boca y haz lo que te pidan’. Sentí que, si no podía con esto, claramente no iba a ser capaz de hacer nada más”, asegura.

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Esta primavera, Stone protagonizará y será productora de una nueva serie de TNT, Agent X, donde interpreta a la vicepresidenta de Estados Unidos. Mientras se acomoda en la silla de maquillaje vestida apenas con una bata y se prepara para estas fotos con Bazaar, nos queda claro que la actriz ha recuperado la energía seductora y atrevida que ha sido su marca registrada desde que huyó de su natal Pensilvania a los 19 años y firmó un contrato con la agencia Ford Models en Nueva York. Aunque en su debut en la pantalla grande en 1980 no dijo ni una sola palabra (fue la rubia sexy que le lanzó un beso a Woddy Allen en Stardust Memories), Stone se enfrentó al estrellato de manera estrepitosa después de Bajos Instintos, en 1992. Hoy, todavía irradia esa belleza atemporal que es capaz de iluminar una habitación. Para estas páginas posará desnuda, y no parece especialmente ansiosa o nerviosa.

Solo en el último tiempo Stone ha comenzado a hablar abiertamente acerca de su hemorragia cerebral y del impacto aplastante que tuvo en su vida. Tal como recuerda, tres días antes de terminar en la sala de urgencias, se sintió mal. Había tenido un accidente cerebrovascular y perdió el conocimiento poco después de haber sido ingresada. “Cuando volví en mí, el médico estaba inclinado sobre mi cuerpo y le pregunté: ‘¿Estoy muriendo?’. Él me dijo: ‘Su cerebro está sangrando’”, recuerda. “Entonces le comenté: ‘Debo llamar a mi mamá’, y me dijo: “Tiene razón. Podría perder la capacidad de hablar pronto’”. La madre de Stone voló desde Pensilvania tan rápido que llegó al hospital vistiendo su tenida de jardinería. Varios días y dos angiogramas después, Stone fue finalmente diagnosticada con una arteria vertebral rota. Cuenta que en un momento se despertó y se vio a sí misma en una silla de ruedas camino al quirófano peleando a gritos con un médico rogándole por un tratamiento alternativo. “Mi hemorragia era tan grande que mi cerebro se había desplazado hacia el frente de mi cabeza”, recuerda. Finalmente, los cirujanos pudieron reparar la arteria con 22 dispositivos de platino. El accidente cerebrovascular y sus secuelas transforman a Stone en formas que aun está descubriendo. “Se necesitaron dos años para que mi cuerpo pudiera absorber toda la hemorragia interna”, señala. “Casi siento como si todo mi ADN hubiera cambiado. Mi cerebro ya no está posado donde solía estar, mi tipo de cuerpo cambió e incluso mis alergias alimentarias son diferentes”. Tomó meses para que la actriz recuperara la sensibilidad en su pierna izquierda, y varios años para que su visión volviera a la normalidad. Incluso tuvo que luchar con un tartamudeo persistente. Pero en el lado positivo, “me volví más inteligente emocionalmente. Elegí trabajar muy duro para abrir otras partes de mi mente. Ahora soy más fuerte y no me cuesta ser directa. Eso muchas veces asusta a la gente, pero creo que ese ya no es mi problema”, asegura riendo. “Tengo daño cerebral, la gente va a tener que lidiar con eso”.

Stone nunca ha sido de esas personas que basan su comportamiento según las expectativas de los demás. Con los años ha interpretado a personajes contradictorios: mujer seductora, ratón de biblioteca, budista y ha sido un verdadero “tiro al aire” en varias ocasiones (Los cines en China amenazaron con boicotear sus películas después de que ella especulara públicamente que el devastador terremoto de mayo de 2008 en Sichuan pudo haber sido la retribución kármica por el tratamiento del país hacia el Tíbet. Más tarde se disculpó). También mantiene fresco su atractivo sexual. Su primera sesión de fotos desnuda la realizó en 1990 para la revista Playboy para impulsar su carrera. Al poco tiempo de esa publicación, el reconocido director Paul Verhoeven la eligió como la asesina bisexual Catherine Trammel para su exitosa película Bajos Instintos.

Muy consciente de que la perfección física es una ilusión a cualquier edad, Stone asegura que hacer estas fotos desnuda para Bazaar fue mucho más fácil que el trabajo realizado en ese entonces para Playboy. “Estoy consciente de que mi trasero ahora se parece a una bolsa de panqueques”, bromea, “pero tampoco estoy tratando de verme como la mujer más estupenda del mundo. Llega un minuto en que empiezas a preguntarte: ‘¿Qué es lo realmente sexy?’. Y te das cuenta de que no tiene que ver solo con tener pechos turgentes, sino que también con divertirse y quererse a una misma lo suficiente como para gustarle a la persona que está contigo. Si creyera que ser sexy es imitar lo que hice en Bajos Instintos, les aseguro que tendríamos un gran día de trabajo por delante”.
Sin embargo, el atractivo look de Stone ha distraído al público de sus notables cualidades interpretativas, según ha declarado Scorsese. “Es la clásica historia: ella es demasiado hermosa para ser una gran actriz”, dice. “El cliché te ciega a la realidad. Pero les puedo decir que no hubo ningún día durante el rodaje de Casino en que Sharon no me sorprendiera. ¡Y eso que fue largo! Lo que el espectador busca no es que alguien que le dé exactamente lo que él imagina, sino que logre soprenderlo usando inteligencia e instinto. Y así fue con Sharon. Me dejó anonadado”.
En Agent X, Stone interpreta a la vicepresidenta electa Natalie Macabeo quien, tras asumir, descubre que está a cargo de un agente encubierto del gobierno (interpretado por Jeff Hephner); una especie de James Bond de la era digital. “Me gustó la idea de participar en una serie donde ser patriota fuera visto como algo cool”, dice. Teniendo en cuenta que Agent X es un show de acción lleno de espías y acrobacias, “mantener la integridad y la esencia del programa fue un gran esfuerzo”. La actriz también se aseguró de que la serie se grabara en Los Angeles para poder estar más tiempo con sus hijos.
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En las últimas dos décadas, Stone ha cultivado un profundo interés por el budismo, gatillado luego de conocer al Dalai Lama a través de Richard Gere, su coprotagonista en Intersection, de 1994. Sharon confiesa que en ese entonces ella realmente no sabía quién era, pero que cuando se encontraron, se sintió tan sobrecogida por su energía, que tuvo un ataque de risa de 20 minutos. “Toda mi tristeza se esfumó entre carcajadas”, cuenta. En su casa, sus hijos (adoptó a Laird, ahora de 10, en 2005 y a Quinn, ahora de nueve, en 2006; y Roan, de 15, quien la visita a menudo) utilizan cuencos tibetanos del Himalaya en la mesa y aprendieron a meditar durante sus tiempos de espera. Y no es que Stone se haya convertido en monje, todo lo contrario. Entre sus nuevos proyectos está el haberse convertido en vocera de la firma de relleno dérmico Restylane. Aunque es un tanto difícil imaginarse a una budista aplicándose ácido hialurónico, Sharon –quien comenzó a probar estos procedimientos luego de su accidente– dice que es algo mucho más sutil que una visita al quirófano. “Es muy común que hoy la gente utilice rellenos, es casi como un tratamiento de belleza”, explica. “Y es una alternativa bastante más saludable que tener la cara cortada en pedazos y terminar viéndote como aspirada por un enorme túnel de viento”.

Uno de las actividades menos conocidas de Stone es escribir canciones. En 2005, ella coescribió el sencillo Come Together Now para recaudar fondos para la reconstrucción después del huracán Katrina, y recientemente comenzó a colaborar con el compositor Andrea Morricone –hijo de la leyenda del cine Ennio Morricone– en algunas piezas que esperan grabar en los próximos meses. Morricone dice que la forma natural que tiene Stone de relacionarse con las palabras se debe a sus años de experiencia como actriz. “Las canciones que escribe realmente están destinadas a ser cantadas, que es el arte de un compositor real”, asegura. Si hay un área en donde Stone todavía ve aspectos para mejorar, es en su vida amorosa. “Nunca me invitan a salir”, se lamenta. “Es tan estúpido. Ni siquiera sé cómo hacerlo. En el último tiempo he estado siendo más evidente con el coqueteo, pero no siento que los hombres lo hayan notado. Deben pensar: ‘¡Oh, qué divertida es ella!’”. Luego se dirige a su asistente de toda la vida y le pregunta: “¿Crees que las personas sepan que soy hetero? A veces pienso que quizás tengan dudas porque tengo muchas amigas lesbianas en este momento”. Mientras terminamos la entrevista y Sharon se prepara para deslizarse fuera de su bata, sonríe con picardía, toma la grabadora, la apunta hacia su boca y dice: “Si hay algún adulto por ahí que quiera salir conmigo, que por favor llame a Harper’s Bazaar”.

Créditos Fotos: Mark Editora de moda: Samantha Traina Créditos accesorios: Collar, Bulgari. Anillos, Tiffany & Co. Aros, Hearts on Fire. Collar y anillos, Tiffany & Co. Aros, Hearts on Fire. Brazalete, Cartier. Anillo, Tiffany & Co. Zapatos, Jimmy Choo. Pelo: Miranda Maquilljae: Jo Strettell para Diorskin Nude Manicure: Kitty Dinh para Beverly Hills Nail Design Producción: Joy Asbury Productions.

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