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Celebrities

Una actriz indomable

Una actriz indomable

Activista social, comprometida profesional y personalmente, Olivia Wilde no es esa famosa de Hollywood que la mayoría imagina. Junto a H&M, su última cruzada es la moda sostenible.

“Me gustan los retos”. Hay que oírla decirlo personalmente para creérselo: resulta que Olivia Wilde es una rebelde, como ella misma se define. La protagonista de películas que han batido éxitos de taquilla,  actriz de grandes éxitos televisivos y modelo de excepción, no es quien todos creen. Pero en Hollywood nada es lo que parece. Esta neoyorquina nacida en 1984, es miembro de los movimientos solidarios Artist for Peace And Justice y American Civil Liberties Union, activista por la implantación del sistema de salud universal en Estados Unidos y defensora del comercio justo. Un espíritu inconformista, como prueban sus dos últimos desafíos, tan opuestos como la producción de una película y la colaboración con una firma de moda. De Meadowland, el filme que se estrenará en Estados Unidos en los próximos meses, cuenta que ha sido un experiencia fascinante: “Gratificante y aterradora al mismo tiempo. He tenido la oportunidad de construir una película desde el principio, desde buscar la financiación hasta contratar al personal, pasando por encontrar las localizaciones. Actuar solo ha sido la guinda de la torta”. De su participación en la nueva colección Conscious Exclusive de H&M, de la que es imagen, se siente igual de orgullosa: “Estoy muy feliz de ser la embajadora de una firma que ha probado que la moda a gran escala puede ser sostenible. El 30% de las prendas están confeccionadas con material reciclado. H&M está luchando por mejorar la industrial textil para que podamos vivir en un mundo mejor”.

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Olivia Wilde, desde luego, siempre ha vivido la vida que ha querido. A los dos años decidió que sería actriz (“Supongo que todos los niños quieren ser actores en algún momento. La diferencia es que a mis padres no les pareció un capricho y siempre me apoyaron”) y ya de adolescente se cambió el apellido (Cock-burn es el real) para hacer aún más notorio su empeño: “Cuando estudiaba en la escuela de interpretación, en Dublín, participé en una representación de La importancia de llamarse Ernesto. Desde aquel momento viví obsesionada con Oscar Wilde. No solo con su obra, sino con su vida, con su lucha por los derechos sociales, por la justicia. Además, era irlandés, como mi padre y  buena parte de mi familia”, cuenta.

Más detalles reveladores: a los 19 se casó en secreto con Tao Ruspoli, cineasta y miembro de la realeza italiana (se divorciaron en 2011): “Lo hicimos a escondidas, en un bus escolar. No éramos convencionales”.  Y a los 20 abandonó su rubio natural por el castaño que luce hoy: “Siempre me he considerado morena de espíritu.  Ahora es cuando siento que me tratan como debo ser tratada. Antes a la gente le sorprendía que no fuese estúpida. Solía escuchar comentarios del tipo: ‘¡Mira, eres inteligente!’”. Su carrera y su vida son, en fin, consecuencia del aura salvaje que se desprende de su apellido prestado, potenciada por una educación diferente: “Soy hija, nieta y sobrina de periodistas y escritores. Desde que era una niña todos se han encargado de alimentar mi curiosidad, mi espíritu crítico. Me enseñaron a replantearme todo, a no creer en la información sin pruebas, a no dar nada por sentado, a preguntarme el porqué de las cosas, a buscar la verdad. No terminé siendo escritora como ellos, pero he buscado mi manera de contar historias a través de la actuación”.

Si a todo esto le sumamos su doble nacionalidad (“Me siento estadounidense, pero mis raíces irlandesas han marcado mi carácter. De pequeña pasábamos largas temporadas en Europa. Soy hija de dos culturas, lo que ha abierto mi mente he influenciado mi gusto. Quieras o no, estar expuesta a estímulos tan distintos te convierte en un niño diferente al resto”), nos encontramos con una actriz atípica que se aleja de los cánones establecidos por Hollywood: “No quiero que nadie me diga qué dieta tengo que seguir o cuántas veces a la semana debo ir al gimnasio. La presión que se ejerce en esta industria contra la mujer para que se ajuste a un determinado físico es demasiado intensa”. Conste que tales reproches nunca la han llevado a renunciar a los trabajos más comerciales, esos que le han dado fama y fortuna, como su papel de la doctora Trece en la popular serie de televisión House. “No es delito aceptar papeles en grandes producciones. Es lo que hace posible que después puedas participar en proyectos que te llenan más a nivel profesional y personal. Mira a Julianne Moore. Es brillante, hace películas de bajo presupuesto y taquilleras, comedias y dramas… Y consigue compatibilizarlo todo con su familia y tener una vida alejada de Hollywood”, defiende. Casada desde enero de 2013 con el actor Jason Sudeikis y madre desde abril del año pasado, Olivia Wilde sonríe con sus gigantescos ojos azules cuando habla de su pequeño, Otis:  “Tener un hijo supone un punto aparte en tu vida. Lo cambia todo, de los detalles más insignificantes (en mi caso, tuve que dejar la alimentación vegetariana por indicaciones médicas, por ejemplo) a las cuestiones realmente importantes. Te sientes mucho más responsable por el futuro, por el mundo que le vamos a dejar a nuestros niños. Siempre he estado interesada en las acciones humanitarias, pero desde que Otis está en nuestras vidas me invade una sensación de urgencia, de que todo aquello que está mal se arregle cuanto antes.  Además, te vuelves más valiente. La necesidad de protegerlo te hace más fuerte y poderosa, y esto se refleja en el resto de tu vida. Te conviertes en mejor profesional y persona”, afirma. Madre trabajadora, en ningún momento se ha planteado reducir su ritmo laboral:  “Mi madre viajaba muchísimo y yo sabía que para ella era duro dejarnos. Pero lo que haces es asegurarte de que estos viajes valen la pena, que te vas por las razones correctas, que trabajas en algo que de verdad te importa.  Yo me sentía muy orgullosa de mi madre porque trabajaba en lo que le apasionaba. Me enseñó día a día que vale la pena perseguir tus sueños. Era incansable y valiente, y yo de verdad espero poder darle el mismo ejemplo a mis hijos”.

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A quien también echa de menos en sus viajes interminables es a su perro, Paco: “Es mi niño, el amor de mi vida. Lo adopté hace 12 años. Es como un hombre mayor y sabio. Le puse Paco por Paco de Lucía, así que seguramente hable español”, cuenta.  Wilde es un alma inquieta que, para sobrevivir, necesita probar cosas nuevas, incluso si eso significa hacerle frente al machismo presente en el negocio del cine. Que la situación de las actrices cambie también es su reto: “Si eres mujer tienes que luchar mucho más duro, no solo si estás en la parte de la producción o la dirección, sino también siendo actriz. Encontrar financiamiento para una película donde el papel principal es femenino resulta francamente difícil. Pero a mí nunca me ha dado miedo combatir los convencionalismos. Espero llegar a los 70 años haciendo lo que me gusta. Eso significará que he triunfado”.

Créditos Fotografías: Carlos Moreno Vestuario: Olivia Wilde viste una camiseta de lino, cárdigan de algodón y pantalón de seda, todos de origen orgánico y de la colección Conscious Exclusive de H&M.

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