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Cultura

Arte en lino

Arte en lino

Marcela Hernández es la creadora de Colomba Living, una empresa que conjuga el diseño y el estilo de vida en base a esta lujosa fibra natural.

En una calle tranquila de Vitacura nos detenemos frente a una casa cualquiera. Es hermosa, pero también sencilla, y nos encaminamos hacia su interior sin saber lo que nos depararía. Pero apenas pasamos la puerta somos recibidas por luz; blanco y luz, una calidez inigualable y una sensación de paz que genera una necesidad de quedarnos en este espacio para siempre. Sofás y sillas cubiertas de lino blanco, cortinas con leves arrugas que permiten entrar la luminosidad y que no se ven descuidadas, todo lo contrario: celebran todo lo orgánico y lo simple de la vida y el espacio. Un leve aroma natural inunda también nuestros sentidos.

“Hay algo muy sofisticado en su simpleza”, dice Marcela Hernández, creadora de la marca quien nos recibe en este espacio luminoso. “Su caída, su textura natural y su característica relajada lo hace ver muy elegante”, añade. Su propuesta se basa en estas palabras y en mucho más: investigar y trabajar exhaustivamente un material muchas veces subestimado para crear todo un estilo de vida basado en él: la fibra natural más noble, fina y con más de 8.000 años de antigüedad. Lo ha sido desde que comenzó con su proyecto, hace más de treinta años.

Hoy, las texturas naturales son las protagonistas no solo de las campañas de las más grandes marcas de la moda, sino que también de las líneas de casa más lujosas del mundo. Reconocidas figuras, como Armani, Donna Karan y Diane Von Furstenberg, han incursionado en la decoración de casa, en el arte que llena nuestros espacios más importantes, y en el trabajo con fibras naturales. En 1980, sin embargo, el diseño enfocado en el hogar y el uso de fibras naturales era absolutamente precursor. Principalmente en lino. “Me enamoré de este material por primera vez a los trece años viendo la película Romeo y Julieta de Franco Zeffirelli”, recuerda Marcela. “Era hermosa, con una cinematografía impactante. Y lo que más me cautivó fueron los trajes, los velos en las camas… aluciné”. Años más tarde, se dedicó a buscar lino por toda su ciudad de origen, Viña del Mar, y cada vez que lo encontraba lo intercedía para crear sus propias creaciones. “Me compraba cortinas y los hacía vestidos”, confiesa con una sonrisa.

La casa donde nos encontramos es el showroom de Colomba Living, una empresa familiar de lujo que ha sabido sostenerse y evolucionar a través de los años, siempre basándose en este enigmático material, pero no limitándose solo a él. Algodón, alpaca y seda son algunas de las otras fibras que dan vida a las creaciones. “Cuando comenzamos, el lino era una tela de la que la gente rehuía un poco”, recuerda Marcela. La idea general que se tenía sobre él era que requería de demasiados cuidados, que era muy difícil de lavar y que siempre se tenía que llevar a manos de un experto. Pero la diseñadora revela que es solo cuestión de saber utilizarlo y de que gracias a los procesos por los que ella pasa la fibra natural, sus creaciones son fáciles de lavar y manejar. “Puedo sacar las cortinas en la mañana, las lavo de inmediato en la máquina y están colgando perfectamente para la tarde”, dice.

Los telares se traen directamente desde Italia, donde, fieles a su lugar de origen, llevan los nombres de Como o Toscano, por ejemplo, y aquí en Chile se procesan, tiñen y suavizan. “Siempre he valorado el tema del oficio. Por eso viajo a Italia en busca de materias primas, porque tienen un gran respeto por eso”, dice Marcela. Por lo mismo, desde los inicios de su empresa ha sabido dar un toque artesanal a sus creaciones, donde el trabajo en taller, la investigación y las terminaciones de cada creación son únicas. “Siempre quise que la gente a atesorar las piezas que tenían. Es increíble cómo a veces me visitan clientas que tienen un vestido de mi colección de treinta años atrás y está impecable”. La calidad, la sustentabilidad y el cuidado por los detalles son las claves de esta propuesta de diseño que Marcela asemeja a un arte.

En un principio, el delicado trabajo artesanal con el lino se basó en la creación de colecciones de ropa. Pero tras un proceso natural, de varios años y cambios de domicilio, Marcela sintió que una inquietud que tenía pendiente era aquella de arte en el hogar. “Siento que para ese entonces ya tenía un estilo definido”, dice. Y entonces, lanzó Colomba, que esta vez añadió un Living tras el nombre principal, centrándose en todo lo necesario para crear un estilo de vida. Sábanas, fundas, respaldos, mantas, alfombras y mucho más, manteniendo también los clásicos para el vestuario.

“El nombre Colomba surgió porque me gusta cómo es fonéticamente y también porque en italiano significa paloma. Siento que la simbología de volar, del mensaje y la pureza es muy lindo”, explica la diseñadora. Colomba Living se ha expandido más allá de nuestros límites y hoy se vende en Estados Unidos, particularmente en la tienda Garde, cuya dueña trabajó con Giorgio Armani y Calvin Klein. “Es difícil elegir los lugares de venta, hay que hacerlo con pinza”, dice Marcela, quien cuenta que tienen tres canales de venta: tiendas, proyectos de diseño y decoración, y cliente final. En Chile solo existen las últimas dos, mientras que en Estados Unidos son cada vez más las oportunidades que se abren. “Como se trata de un proyecto bastante especializado, no es cosa de tenerlo en todos lados, porque lo van a exponer mal o llegar al público equivocado. Pero tenemos una gran afinidad, porque es una mujer muy exquisita en su selección”, subraya Marcela. Nuevas oportunidades están por abrirse en otras ciudades, pero prefiere no decir nada hasta que se concreten.

Como se trata de una empresa familiar, Marcela ve los detalles en Chile junto a su hija Valentina, mientras que su otra hija, Mila, coordina las ventas desde Los Ángeles, California. Para allá viajan gran parte de sus colecciones, todas las que rinden homenaje a su país de procedencia a través de sus característicos nombres: Atacama y Caburgua, por ejemplo. “Para mí es fundamental que siempre haya una cosa muy artística”, dice. “Creo que se trata de un tema de selección, uno no necesita tantas cosas para vivir, pero sí saber rodearse de las cosas que te den sentido”. Y en esta casa showroom, rodeada de piezas de lujo fabricadas con materiales exquisitos, realmente parecemos no necesitar nada más para el más exquisito lujo.

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