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Cultura

Bienal de Venecia

Bienal de Venecia

“Todos los Futuros del Mundo” es el título curatorial de la 56a versión de la Bienal de Venecia de este año, la cual tuve el privilegio de conocer por casi una semana y así gozar de las exposiciones de arte contemporáneo que rodean este increíble acontecimiento.

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La Bienal de Venecia es una exhibición de arte internacional que se realiza cada dos años, y en cada una de sus versiones suma más y más países. Esta vez la muestra reúne a 136 artistas, de los cuales 89 están exhibiendo por primera vez. Nos sorprenden estas cifras, pues su curador, Okwui Enwezor, se ha preocupado de incorporar nombres de países que tradicionalmente son excluidos de muestras internacionales. Esta necesidad por mostrar el arte de naciones consideradas periféricas en el mundo del arte, es lo que hace que esta exhibición no tenga miedo de mostrar lo incómodo, lo agresivo y también la injusticia, como lo son la guerra y el VIH+. El Pabellón de Chile también hizo alusión al tema de la justicia social con el trabajo de Paz Errázuriz y Lotty Rosenfeld, cuyas obras transitan en el mundo de los marginados. La muestra principal, curada directamente por Okwui Enwezor, trata sobre las injusticias del mundo con obras fuertes a la vista –en cierto grado difíciles de digerir–. Las guerras y las dificultades sociales expresadas a través de la mirada de los artistas no son precisamente obras fáciles para el público.

Como miembro del grupo VIP del TATE Modern de Londres, tuve la gran oportunidad de tener acceso exclusivo a la Bienal durante sus tres primeros días, invitación que también incluyó acceso a varios cocteles y fiestas alrededor del evento. Lo irónico es que cuando yo la visité –junto a otros VIPs– el lugar conocido como “El Jardín de los Millonarios” (en referencia al lugar de exposición Giardini) acogía a algunas de las personalidades que eran, al mismo tiempo, los responsables de mantener estas injusticias civiles, económicas y ecológicas a través de sus empresas. De hecho, incluso nos encontramos con jóvenes protestando por la visita de algunos de estos personajes a la Bienal.

La verdad es que este encuentro no era una feria de arte en sus inicios, pero hoy, a pesar de que no es de conocimiento general, los expertos saben que la mayoría de sus obras están a la venta: es cosa de identificar qué galería representa a un artista determinado para, en pocos minutos, empezar a negociar una posible adquisición.  Esto provoca que haya una carrera contra el tiempo por ver las obras para poder competir con otros coleccionistas en la decisión de compra. Finalmente, que exista tanta expresión artística relacionada con la injusticia para que las obras permanezcan guardadas en una casa y no lleguen a un museo para el deleite del público, me parece ajeno a los deseos de los propios artistas.

Si pueden, aprovechen de ir a la Bienal de Venecia antes de que se termine en noviembre de este año. Solo así estas obras tendrán la posibilidad de poder contribuir con su mensaje para alterar la mentalidad del mundo antes de que acaben encerradas en colecciones privadas y, de esa forma, sean solo estudiadas en el futuro… cuando ya sea demasiado tarde para hacer los cambios que estos artistas, las sociedades y los países anhelan

Créditos Foto principal: The Portrait Of Sakip Sabanci, obra de Kutlug Ataman / Getty Images. Foto interior: Jon Jacobsen Producción: Natalia Schwarzenberg Estilismo: Rodrigo Castro

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