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Cultura

Drina Rendic: Anfitriona del Arte

Drina Rendic: Anfitriona del Arte

Drina Rendic jamás se ha detenido ni tiene intenciones de hacerlo. Con treinta años de experiencia como gestora, estudios de relaciones internacionales en Harvard y habiendo estado al mando de varias organizaciones clave, como la Corporación Cultural de Lo Barnechea, esta mujer conoce a fondo el mundo de la cultura y las artes. También, se ha percatado en profundidad de las dificultades que enfrentan las chilenas a nivel cultural en el más amplio sentido de la palabra: en el trabajo, las remuneraciones y la prioridad que le dan a sus diversos oficios y carreras.

“Aprendí que, tanto en EE.UU. como en otros países, la mujer es tan discriminada en el arte como lo es en todos los campos de su accionar”

Confiesa sobre una de las principales cosas que vio al participar en el National Museum of Women in The Arts, en Washington. Por desgracia, es algo que avalan las estadísticas, tanto en las remuneraciones, como en cuánto son valoradas como profesionales.

“Hay un libro muy interesante que leí recientemente escrito por Siri Hustvedt. Se trata de una artista visual que se cansa del poco reconocimiento que reciben sus obras en NYC y comienza a presentarlas bajo nombres masculinos”, dice. Rendic se refiere a The Blazing World (El mundo deslumbrante, en español), una novela publicada en 2014 que explora con inteligencia e ironía cómo el mundo de las artessigue siendo controlado por los hombres. Fue ganador del LA Times Book Prize en la categoría ficción y nombrado uno de los 100 libros imperdibles del año por The New York Times. En Chile, uno de los principales problemas que percibe es la poca capacidad de las mujeres de creer en lo que hacen y darle la prioridad respectiva.

“Falta que dejen de sentir que es un hobby al que dedicarse después de realizar las tareas del hogar. Y me refiero no solo a las que trabajan en arte visual, sino que en todas
las disciplinas, como la música, la literatura, el diseño…”, dice. De esta forma, se combinan dos temas que apasionan a Rendic: la gestión cultural y la igualdad de género; la primera, vista como algo muchísimo mayor que promover artistas visuales.

“Abarca todas las disciplina artísticas, patrimoniales y más, que forman parte de nuestro acervo cultural. He llegado a la conclusión de que la gestión cultural no se distingue de la empresarial en el sentido de que, si se quiere tener éxito, se debe actuar con la misma rigurosidad”, dice. La segunda, como un motor de cambio que debe fomentarse con políticas públicas correspondientes.

“Para solucionar la asimetría de la brecha salarial es necesario implementar políticas públicas tales como la flexibilidad laboral”. Respecto a esta última, subraya la falsa noción que aún existe en nuestro país de que mientras más horas se trabaja más productiva es una persona, y lo crucial que es modificar el paradigma. “El cambio cultural que concientiza a los hombres a llevar a cabo obligaciones familiares, más allá de su rol de proveedor, es algo que se está logrando poco a poco en las generaciones jóvenes, pero que debe incentivarse a través de políticas empresariales tanto en el sector público como en el privado”, asegura.

Asimismo, siente que el trabajo fuera de casa es esencial para la autoestima de una mujer y que, sin lugar a dudas, debiera estimularse. Para ello, por supuesto, se necesita de un sistema de apoyo familiar y estatal clave, que hoy en día sigue faltando en nuestro país.

“Si una mujer joven está casada o se encuentra cercana a hacerlo, le recomendaría llegar a un acuerdo con su marido de que ambos tienen los mismos derechos, pero también las mismas obligaciones domésticas y parentales. Si se es soltera y sin hijos, se facilita la distribución del tiempo, pero si se es soltera o divorciada con hijos pequeños, la tarea es infinitamente más pesada, por lo que las salas cunas de calidad son una necesidad primordial en nuestro país”, comenta sobre la compleja situación que afecta a muchas.

“Mis causas son varias: la gestión cultural, la igualdad de género, la lucha contra la corrupción y últimamente la valoración de la tercera edad como un aporte a la sociedad y no como una carga”, revela. Gracias a sus diversos intereses ha participado en numerosos proyectos a lo largo de su carrera, pero cuando le preguntamos cuál diría que es el que más le enorgullece parece no haber dudas.

“Creo que tendría que elegir los Debates Interuniversitarios, proyecto que tuve la fortuna de implementar entre los años 1999 y 2009 junto a un equipo de excelencia. Enseñamos a una generación
de estudiantes de todo Chile a razonar y a expresarse para luego poder debatir ideas sin descalificar al oponente”, dice. Cuarenta universidades participaron en la iniciativa, e incluso algunas
de ellas luego la implementaron en colegios para atraer alumnos.

“Hasta hoy me encuentro con jóvenes en puestos de mucha responsabilidad que me dicen que su ascenso laboral se debió a este programa. ¿Cómo no iban a estar incentivados si el primer premio era un viaje a una universidad como Princeton, Georgetown o Stanford durante una semana?”, cuenta.

Hoy, se encuentra enfocada en el Capítulo Chileno del NMWA, que actualmente está presentando en la Municipalidad de Providencia, un proyecto artístico inédito: cartas escritas por reclusas de la Penitenciaria Femenina de San Joaquín. “Realmente es una muestra conmovedora, que será seguida por un libro”, dice. De igual forma, revela que otro proyecto que le ha tomado mucha energía es
la refundación en Chile de un grupo internacional de mujeres con liderazgo ya consolidado llamado el International Women Forum. “Es una organización que existe en treinta y cinco países y cuyo objetivo es el intercambio de experiencias de alto nivel, tanto internacionales como nacionales entre mujeres diversas que ya ejercen influencia y tienen reconocimiento visible de la sociedad”, dice.

Más allá del tema de género, hay muchos otros importantes desafíos que la escena artística y cultural en Chile aún tiene que enfrentar. Recursos y profesionalismo, son dos que Rendic destaca. También, dejar de lado la “falsa concepción de que los artistas no son capaces de asumir un patrón de disciplina y que trabajar con ellos es difícil. No lo creo así”, finaliza.

Créditos Fotografías:: Patricio Rojas

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