facebook format-gallery format-video google instagram list-ribbon menu next pinterest prev search twitter youtube
Cultura

El realismo mágico de Guillermo Lorca

El realismo mágico de Guillermo Lorca

El artista chileno se caracteriza por su pintura realista que esconde capas de relatos, cautivando al espectador desde una primera mirada y hundiéndolo en un mundo de múltiples emociones. Aquí, conversamos con él sobre su proceso creativo.

 

Las pinturas en óleo de Guillermo Lorca parecen ser una extensión del mundo real. Pero una extensión de una dimensión paralela. En su estilo realista siempre hay algo que se escapa levemente; una cabeza que no tiene continuación, animales fuera de lugar, cuerpos que parecen fundidos. Un toque de cuento de hada aparentemente extraído de los hermanos Grimm, que provocan una perturbadora e irresistible sensación de estar viendo algo prohibido.

Lorca, sin embargo, comentó en una entrevista previa a no sentirse identificado con los pintores realistas y que no le interesa que sus obras parezcan una foto, ya que una cámara puede hacer el trabajo de mejor manera. Sus piezas siempre tienen algo más, un relato que se conjuga con la influencia infantil de Hans Christian Andersen y te- mas contemporáneos. “Me gusta identificar impulsos psíquicos fundamentales de lo más profundo de mí; esos que tal vez pertenecen al inconsciente colectivo”, dice sobre desde dónde surgen sus ideas. “Estos ‘impulsos’ pasan por el filtro de mi propia vida, de todo lo que conozco, de las múltiples imágenes conectadas a emociones que pululan en mi inconsciente. Se suman asuntos formales, estéticos y más. Me encanta la idea de que algo inasible se convierta en objeto. Si este objeto es hermoso y provoca algo en los demás tanto mejor”. Y sí que incitan cosas. Cada una de sus pinturas atrapa primero en forma visual y luego en las emociones. La riqueza de los detalles, las capas de historias que se esconden en cada una de ellas invitan a observar con pormenor los relatos y el pincel preciso del artista nacional. “Espero que la gente no quede indiferente, sino que los motive a darse el tiempo de contemplar una imagen y vivir la experiencia de la pintura, que es una forma de relacionarse con las imágenes muy diferente a como lo hacemos habitualmente que es a través de pantallas”, afirma. Asimismo, está abierto a la interpretación libre de cada persona y que perturbar “no es un objetivo en sí mismo”, a pesar de que reconoce que es una reacción recurrente. “Enfrentar cualquier cosa que simbólicamente te acerque a tus pulsiones puede perturbar al principio”, dice.

Lorca tenía solo 16 años cuando estudió bajo la tutela del pintor chileno Sergio Montero, y en 2002 tuvo la oportunidad de participar en exposiciones colectivas del Salón Nacional de Bellas Artes. Luego, estudió dos años en la Universidad Católica de Chile antes de tomar la decisión de ir a perfeccionarse a Noruega, con el pintor Odd Nerdrum, uno de sus principales mentores y a quien describe como “tremendamente sensible y amoroso”. Además de Nerdrum, el artista comenta que se ha inspirado en gran parte de la historia del arte y admira mucho a Rembrandt, Sorolla, Velázquez, Tie polo y Franz Von Byros, entre muchos otros. Su primera exposición individual fue en la Galería Matthei en el año 2007, y le siguió la Sala de Arte CCU.

Su enamoramiento por el arte surgió, como es común en muchos casos, desde que tiene memoria. En su infancia disfrutaba dibujando dinosaurios y hojear libros de arte e ilustraciones. “Era una tendencia natural en mí el entusiasmarme con el mundo creativo visual, de la misma forma que otras personas lo sienten con música, matemáticas, deportes y más”, afirma.

Había algo en la pintura, particularmente, que le parecía fascinante. “Tiene algo en su manualidad que me encanta. Es como si los estados de ánimo, la complejidad técnica y la tradición de muchos siglos quedaran encapsuladas en un objeto único. No es posible hacer dos pinturas iguales aunque sea realismo”, dice. No hay dudas de que hoy la pintura es un proceso poco económico, tal como confiesa Lorca, pero el acto de pintar es sencillamente incomparable. Y también muy laborioso. “La pintura me obliga a pensar muy bien la imagen. Tiene que representar algo profundo y verdadero de mí, ya que es mucho lo que voy a dedicar en ella como para pintar cualquier cosa”, subraya. Para llegar a esa imagen que desea dar vida, hay más de mil de referencias detrás. Ocupa fotografías que él mismo ha tomado y otras inventadas; normalmente el primer destello parte de una idea simple, pero luego la escena se va construyendo y complejizando. “Al principio la parte emocional es la más importante, luego hay que estructurarla y ha- cer que sea un objeto cargado de esta emocionalidad. Es como si Dionisio se tomara el control en un comienzo, luego viene el reinado de Apolo y después un histérico bipartidismo”, confiesa. Para alcanzar su increíble capacidad de dar vida a una imagen rica y compleja, Lorca no atribuye todo al talento, sino que reconoce que, como cualquier oficio, el secreto está en la repetición y la práctica y error. “Pintar, pintar y pintar, como cualquier cosa que se quiera hacer bien. Hay que trabajar mucho”, dice. No obstante, no destrona por completo a aquello que es tan efímero y difícil de percibir: el talento innato. “Creo que es necesario tener ciertas facilidades naturales”, admite.

Durante el último tiempo, los niños y los animales han sido constantes protagonistas de su obra, exponiendo temas como la inocencia.

 

“La temática de los niños, fue algo que salió espontáneamente; me fue más fácil expresar lo que quería a través de imágenes de niñas”

Para 2018, Lorca tiene la agenda bastante copa- da. En primer lugar, expondrá en Turín una muestra que trata de la representación de los perros en la historia del arte, desde los mosaicos griegos hasta obras de nuestros días. “¡Es tremenda!”, exclama con emoción. “Voy a tener el honor de compartir sala con grandes de la historia del arte como Tiziano, Tiepolo y Brueghel entre tantos”. Asimismo, en agosto inaugurará una exhibición individual en el Centro Gabriela Mistral, que permanecerá abierta hasta noviembre. Por el momento, Lorca está concentrado siempre en su obra actual, ya que ella es quien siempre tiene el poder, y la que más le enorgullece. “En general, mientras los artistas están activos, la obra que más quieren es la que van a hacer. Si no fuera así, al menos yo perdería gran parte de mi motivación”, finaliza.

Créditos Autor: Andrea Larrabe

Comentarios

    Escribe un comentario

    Leer después