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Cultura

ELISABETH, la musa de Proust

ELISABETH, la musa de Proust

Durante años, existió en París una mujer que fue la más envidiada de Francia y la más deseada por los hombres. Cortejada por el zar de Rusia, Eduardo VII de Inglaterra y el Emperador de Alemania, su belleza era absurda. Elisabeth era alta, delgada, tez de leche y una personalidad que opacaba a cualquier mujer. Ningún soberano que pasara por el país galo dejaba de visitar la residencia de Elisabeth y su marido, el millonario Henry, conde de Greffulhe. Hablamos de la princesa belga Elisabeth de Caraman Chimay (París, 1860), condesa de Greffulhe, a quien el Museo del Fashion Institute of Technology dedica una exposición en su sede neoyorkina desde el pasado 23 de septiembre.

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Musa de Proust, su armario fue legendario. Elisabeth era célebre por su elegancia aristocrática y artística, un ícono de la moda en su tiempo comparable a la heredera Daphne Guinness en nuestros días. La exposición organizada en París por Olivier Saillard, director del Palais Galliera, llega con 28 vestidos del repositorio a Nueva York gestionada por la conservadora Valerie Steele. Elisabeth creía en la importancia artística de la moda y a pesar de que patrocinó a los grandes modistos de su tiempo, tenía un estilo propio. El escritor Marcel Proust fue uno de sus más férreos admiradores, llegando a inspirarse en ella para crear a la duquesa de Guermantes, el personaje central de su novela “En busca del Tiempo Perdido”. Él mismo describe que “cada uno de sus vestidos parece como… la proyección de un aspecto particular de su alma”. Otro de sus seguidores fue el dandy poeta Robert de Montesquiou, quien le dedicó uno de sus poemas y también sirvió de inspiración a Proust para otro de los personajes de su novela, el barón de Charlus.

Elisabeth favoreció las carreras de algunos diseñadores como Louis Boulanger, Paul Poiret, Nina Ricci y Jeanne Lanvin, además de recaudar sumas de dinero extraordinarias para apoyar el Instituto de Radio de la científica Marie Curie, las carreras de pintores, artistas y los ballets rusos de Diaghilev y Nijinsky. Su osadía estética la convirtió en una de las mujeres más influyentes en el ámbito cultural, político y diplomático de su tiempo.

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Además de las prendas, la exposición contará con una selección de accesorios de la condesa. Sombreros, abanicos, guantes, medias y zapatos, incluyendo un par de terciopelo rojo de tacón alto que evocan una de las escenas más famosas de la novela de Proust. Como broche de oro, la instalación incluirá un conjunto inspirado en Elisabeth creado por Rick Owens exclusivamente para este proyecto.

Elisabeth sabía que era la emperatriz de su época, pero jamás quiso reconocerse en Oriane de Guermantes, la creación de Proust que la dejó inmortalizada en la historia de la literatura. Ahora, con esta muestra, el FIT la ubica en lo más alto de la historia de la moda.

Créditos Fotografías: Fashion Institute of Technology

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