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Cultura

Juan Yarur: Manierista

Juan Yarur: Manierista

Mucha gente conoce la fundación que presido –Fundación AMA–, y eso me enorgullece, porque nos encanta la gratitud que ha demostrado el público por nuestro aporte a la escena de las artes visuales en Chile. Gracias a que FAMA apoya al arte contemporáneo y a que mi colección, que hasta el momento, tiene piezas que datan desde 1960 hasta el presente, se puede pensar que no tengo apreciación –o interés– por el arte más antiguo o tradicional. Pero todo lo contrario. Es más, ¡me encanta! Sin el arte de los “Viejos Maestros” (Old Masters) que han estado por siglos decorando las paredes de los museos y presente en libros (y hoy en Internet), no se podría haber evolucionado al arte contemporáneo, ya que toda creación tiene sus raíces descritas en la historia del arte.

Es por esto que para este número especial de Bazaar Chile, pensé en contarles sobre uno de mis períodos artísticos favoritos: el Manierismo. Una de las razones de por qué me gusta este estilo, es porque funciona como una reacción ante una crisis en el arte, no muy distinta a cuando el pintor Paul Delaroche declaró “la pintura está muerta”, al encontrarse con la fotografía en el siglo XIX, y de esta forma convertirse en un “contemporáneo” de su época.

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Durante el Renacimiento, en Italia se pensó que las composiciones armoniosas y los cuerpos perfectos que los grandes maestros pintaban en ese período eran inmejorables, creyendo incluso a pensar que la perfección había llegado a su cima. Las ciencias habían logrado una exploración muy avanzada –se conocía la anatomía, la luz, la astronomía y el paisaje–, y eso se tradujo en un conocimiento mucho más detallado en el arte. Durante esta época, las imágenes tomaron una naturalidad de expresiones jamás antes vistas; los artistas exploraban el sentimiento emocional a través de los rasgos y movimientos del cuerpo. Por lo tanto, los nuevos talentos se rebelaban contra tanta perfección y armonía y, sin ponerle un nombre oficial, se empieza a desarrollar el Manierismo. Una forma fácil de saber si una pintura es Manierista o no es observar los cuerpos: si estos están torcidos o posando en una forma muy obvia (como el duck face de su época), entonces de seguro es Manierista. Lo otro: si en una obra se ve mucha espalda o mucho trasero, nuevamente es Manierista. ¡Ya verán a lo que me refiero con las imágenes de esta columna! Incluso, el mismo Miguel Ángel, en la Capilla Sixtina, empezó a incorporar cierta tensión antinatural en los cuerpos, como la que se puede ver entre Adán y Eva. Esta tensión y la forma en que se retuercen los cuerpos alrededor del marco trompe l’oeil (engaña ojos) funciona muy bien para un techo frente al cual hay que adquirir una postura poco natural al levantar la cabeza para observarlo.

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Algunos otros artistas representantes de este estilo que más me gustan son Jacopo Pontormo, en cuyo Descenso de la Cruz se ve claramente cómo los cuerpos se distorsionan y tuercen para crear una composición casi en espiral al cuadro, causando que el espectador se quede analizando más bien la forma de la pintura que su trasfondo. Agnolo Bronzino, con su Alegoría del triunfo de Venus, nuevamente presenta una armonía de color y de composición, pero realizado de una forma en que las posiciones de los cuerpos se convierten en aspectos casi abstractos. Hasta se podría decir que es una forma de enganchar el ojo más que hacer un retrato fiel de la naturaleza. Bronzino, con su Retrato de joven con libro, ¡es mi ídolo! ¡Está posando más que yo cuando me fotografían para las sociales! El estilo Manierista se empieza a notar con el paso de los años y se extiende más allá de Roma y de Florencia para llegar a Venecia en la figura de Jacopo Tintoretto, y hacia Francia a través de la escuela de Fontainebleau. En el caso de Jacopo Tintoretto, con su Venus y Martes sorprendidos por Vulcano presenta en forma evidente la poca relevancia que Tintoretto le da a la fuerza de gravedad… ¡todos se están cayendo desde el cuadro sobre el espectador! Por último, destaco la Escuela de Fontainebleau, con el Retrato de Gabrielle d’Estrees y la Duquesa de Villars. Si esto no es posero, ¡entonces no sé qué es! Espero que les haya gustado esta selección de algunos de mis artistas favoritos. No pude incluir más y la explicación es simple: yo también estoy disfrutando de aprender más. Espero que en tu próxima selfie recuerdes mis palabras y trates de hacerla al mejor estilo Manierista en honor a estos grandes maestros ¡y que la publiques en tus redes sociales! (#Manierista #HarpersBazaarChile).

Créditos Retrato Juan Yarur: Jon Jacobsen Producción: Natalia Schwarzenberg Pelo: Rodrigo Castro Obras: Getty Images

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