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Cultura

Juego de Tiempo y Espacio

Juego de Tiempo y Espacio

Benjamín Ossa reflexiona en su arte sobre lo que nos trasciende: la luz, el espacio, el tiempo. Ad portas del lanzamiento de su segundo libro, conversamos sobre sus inspiraciones y un proceso artístico que él no vive como tal. 

La suspensión y la luz son el foco de la muestra en el tercer piso del Museo de Artes Visuales de Santiago. Piezas en blanco y negro dan cabida a una intervención del espacio donde los aspectos más misteriosos y fascinantes de la vida humana, como la luz, el tiempo y el universo, son los protagonistas. Algo suspendido/Algo se titula la exhibición, una de las ganadoras del Concurso Premio MAVI/Minera Escondida: Arte Joven Contemporáneo 2013. Son trabajos que convierten el cuerpo y el espacio en el sistema de cognición, que invita a la fragilidad de nuestra percepción a liderar nuestras observaciones.

Un año después, once formas rojas irrumpen el espacio. Esculturas que cuelgan suspendidas, moldeadas a través del propio cuerpo, interviniendo el vacío de la Galería Artespacio con elegancia. Parecen haber detenido el tiempo de golpe, dejando estas figuras pausadas en un aquí y ahora que antes parecía imposible de capturar. No hay forma de perder el tiempo, se llama esta exhibición. Porque no la hay. Benjamín Ossa lo ha enfrascado.

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El artista visual chileno de 32 años parece encontrarse en una búsqueda constante de materializar la belleza etérea de aquellas cosas que a veces no tomamos en cuenta: el tiempo, la vida, el espacio. “La idea del tiempo, espacio y materia son inherentes al desarrollo humano, porque han estado en nuestra historia desde siempre. No es que yo tenga una particular obsesión con ellos, sino que ellos están en todas partes”, dice. “Me interesa la vida, me interesa todo”. La naturaleza es su principal fuente de inspiración, la luz, todo lo que “esconde una belleza sublime”. El artista confiesa que preguntarse e intentar responder por qué las nubes se mueven, una hoja cae, un ruido continúa sin detenerse, la piel se quema bajo el sol, lleva a reflexiones trascendentales que son necesarias de hacerse. “La coyuntura no deja de ser interesante, pero es fugaz, siempre he creído que el arte debe preguntarse y reflexionar sobre las cosas que nos trascienden”, explica.

Asimismo, trasciende también la forma. La obra de Ossa no se encasilla en un solo formato, ni en dos, ni en tres. Su trabajo parece ser libre de cualquier atadura y se guía a sí mismo dependiendo la problemática que aborda. “Una de las características que tiene es ir mutando”, explica. “Yo no trabajo con dibujo, escultura, pintura, fotografía, video, etc. Me interesan las ideas y escojo alguna de esas técnicas para profundizar aquellas ideas de las que estoy hablando”. Incluso ha ido más allá de los formatos de artes plásticas. Este mes, lanza su segundo libro titulado First Book, que procede a Early Book, publicado hace tres años. Este nuevo proyecto reúne todo el trabajo del artista desde la publicación del primero. Es una expresión de un trabajo constante, su evolución y las ganas de conectar con otros en una creación asociativa. “Un libro, una pintura, una foto o una instalación es la materialización de ideas, pensamientos y formas de entender la realidad”, dice.

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Pero a pesar de documentar sus procesos y resultados artísticos, Ossa cree que no hay tal cosa como un proceso creativo, ya que la palabra “proceso” hace referencia a una estructura en la forma de hacer las cosas, mientras que la creatividad es exactamente lo contrario. “La creatividad es libre, fuera de todo esquema, gráfico, proceso o texto”. Y este imaginario creativo nace de la “observación, reflexión y estudio, descontando lógicamente la perseverancia, el entusiasmo, el compromiso y la voluntad, aspectos que cualquier persona debería tener con su trabajo”, cuenta. 

Ossa fue aprendiz de Rodrigo Vega, quien fue su profesor de pintura desde los ocho años y hasta que cumplió 18. Dice haberse acercado a muy temprana edad al arte gracias a su abuela paterna, quien lo cautivó con un mundo diferente, deslumbrante: el del arte. “Ella siempre hablaba de pintores, poetas, opera, y yo, sin tener mucha idea de lo que estaban hablando, me di cuenta de que todos esos nombres, lugares, fechas y obras conformaban un mundo especial, distinto al que día a día era capaz de percibir”, dice. Esa capacidad de percepción fue la chispa que despertó todo. A la vez, no se puede separar a Ossa de su lugar de origen, ya que la observación y percepción de nuestra geografía han tenido mucho que ver con su obra, en especial por el juego de la luz. “Vivimos en una geografía muy accidentada; en términos técnicos estamos dentro de un continente, pero sensitivamente somos una isla. Al este tenemos el gran murallón de los Andes y al oeste el vacío horizontal del océano Pacífico. Al sur los hielos y al norte el desierto. El sol es nuestro principal derrotero, nuestro más preciso guía. La luz que tenemos acá es abrumadora. Trabajar con ella es básicamente hacer caso a lo que me rodea”. En su reciente exposición Bordes distantes en la Galería Aldo de Sousa en Argentina, por ejemplo, planteó la relación que tenemos con la luz y el paisaje específico del desierto de Atacama. Pero a pesar de que la luz, a la par con el tiempo y la intervención del espacio, parecen guiar su trabajo artístico, Ossa confiesa que él no desea representar nada en específico. “Mi trabajo no intenta representar nada, sino que intenta crear situaciones nuevas que se estructuran en los ya mencionados conceptos o ideas”.

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¿Cómo nos relacionamos con el paisaje? ¿Cómo afecta nuestra percepción en experimentar el arte? ¿Cómo capturamos la luz y el tiempo? Estas parecen ser las ideas, conceptos, fascinaciones e interrogantes que han llevado a Ossa a exhibir en París en la Galería Sobering, en Buenos Aires en la muestra bipersonal Caleidoscopio, junto a Augusto Zanela, y a salir ganador del Concurso Intervención Urbana de la Fundación CorpArtes. También ha participado en la Feria Ch.ACO en sus versiones de los años 2011-2015, en Art Lima de 2014 y este año, Feria Pinta Miami 2014 y Feria Pinta ART Arte Moderno y Contemporáneo América Latina en Nueva York.

Un aspecto que llama la atención en su obra es el juego con colores fuertes, a veces, y en otras la casi total carencia de color. Ciertas piezas son construidas en tonos fuertes, mientras que otras se limitan al blanco y negro. Ossa considera el color como una herramienta y una cosa viva al mismo tiempo. “Por un lado, me permite canalizar las ideas y conceptos que la obra intenta transmitir y, por el otro, tiene implicancias físicas y psicológicas que estructuran fenómenos puros de relación con ellos”.

En un toque personal, confiesa que su meta artística más importante va mucho más allá del reconocimiento que pueda recibir. En cambio, sueña con lo que él hace y las ideas que plantea sean capaces de dejar una marca en sus hijos, Julieta y Pascual. Más allá de eso, no busca provocar algo específico en aquellos que se enfrentan a su obra, el artista dice que: “Busco y no busco, a veces sucede una reacción y otra tarda más o sencillamente no ocurre”, Pero, por sobre todo, le interesa que las personas se sensibilicen con el entorno. “Que piensen que lo que les sucede tiene una explicación, que las cosas no son porque sí. En definitiva, pretendo que se pregunten, que reflexionen y puedan comprender que todo los que nos rodea modifica nuestra experiencia”, finaliza.

Créditos Fotografías: Benjamín Ossa

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