facebook format-gallery format-video google instagram list-ribbon menu next pinterest prev search twitter youtube
Cultura

La transversalidad de la música

La transversalidad de la música

Todo comenzó cuando tenía cuatro años y amaba llevar una pequeña guitarra de juguete a todos lados. Un día, sin pensarlo, la puse bajo mi mentón y con un palito chino pretendí que tocaba este “nuevo” instrumento. Sentí una felicidad indescriptible. Durante un tiempo en mi adolescencia quise ser doctor, pero menos mal que fue solamente una idea. Soy demasiado apasionado para ser médico, demasiado emocional como para poder darle a alguien una mala noticia. La forma en que un músico piensa y siente es única.

Para mí, siempre se trató de la música del violín. En mi casa había un piano, y aunque sé tocarlo y muchas veces lo hice, jamás sentí la misma conexión. Creo que es porque el violín creció conmigo. Siempre tuve uno para mi tamaño, entonces lo viví desde pequeño como una extensión de mi cuerpo, lo que me llevó a una sensación increíble y también muy íntima. En ese sentido soy un poco como Bach, que escribió las Sonatas y Partitas para violín solo para simbolizar la creación del mundo de este instrumento y expandir sus posibilidades. Fue el primero en darle el protagonismo que merece y desde entonces no ha habido ni un solo compositor que no haya sido influenciado por Bach de alguna manera. Yo lo admiro profundamente y no importa en qué partituras esté trabajando en algún momento, siempre regreso muy feliz a él.

Bach entendió el poder del violín. La capacidad que tiene de interpretar melodías que llegan a la gente, porque mi principal inspiración siempre ha sido la diversidad. Las personas, los caracteres, los rasgos de personalidad hacen a cada uno de nosotros tan especialmente único. Y la magia de la música es esa, que puede ser comprendida por gente inmensamente diferente. Cuando estoy en el escenario no estoy conversando con el público propiamente tal, pero al mantener mi mente y corazón abierto puedo llegar a otros, soy capaz de sentir el cambio de energía que se vive en un teatro. Los puedo oír escuchándome.

1

Quiero que a través de mí y mi violín las personas puedan dejar sus problemas afuera. Que lleguen con su estrés del día a día, sobre el amor, la esperanza, las tristezas, y se marchen sintiendo que la música los entendió y que lograron una conexión. Porque como seres humanos, lo más poderoso que podemos lograr es un vínculo. Y la música tiene la capacidad de conectar a la gente. Ansiamos sentirnos unidos a otros y entendidos, por lo que las harmonías se viven como una celebración del alma. Mi felicidad más grande es conocer a personas después de un concierto y que me digan cuánto los conmovió mi música, que sintieron que algo en ellos cambió, se elevó y los transportó a otro lugar.

La música no tiene límites. Yo, que nací en Taiwán, crecí en Australia, estudié en Estados Unidos y ahora vivo en Europa, puedo afirmarlo con certeza. Es un hermoso lenguaje universal que nos une a todos. Por supuesto que cada territorio tiene sus propios acentos y expresiones, pero más allá de eso somos capaces de entendernos perfectamente. Y hoy, con todas las redes que existen, poder llegar a otros, conmoverlos, hablarles y contenerlos es posible de una forma mucho más masiva. Creo que cuando crece la conexión, la música también se vuelve más fuerte. 

Comentarios

    Escribe un comentario

    Leer después