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Cultura

María Dueñas: La valentía de ser inmigrante

María Dueñas: La valentía de ser inmigrante

La escritora española, autora de Las hijas del Capitán, Tres hermanas, dos mundos, una ciudad, nos cuenta cómo ha buscado inspiración en lo que, en el siglo en que vivimos, parece ser una problemática mundial.

Cómo la inmigración ha logrado permear culturas y dar paso a nuevas estructuras sociales, cómo la historia se ha escrito con movimientos y asentamientos humanos, son algunas de las cosas que descubrimos en muchos de sus textos. Aquí, María Dueña nos cuenta dónde ha surgido aquella inspiración:

 

En mi última novela (La templanza) tuve un protagonista masculino, un atractivo indiano de aquellos que buscaron fortuna en las Américas. Al documentarme para componer su historia, fui consciente de que aquellos hombres que emigraban desde España a menudo arrastraban también a mujeres: esposas o novias, hijas, hermanas… Sin embargo, apenas sabíamos nada de ellas, parecían aventuras migratorias puramente varoniles, desconocíamos sus pensamientos, sus sentimientos, sus sensaciones, su manera de abordar el desarraigo y encarar la nueva vida.

De ahí mi interés por explorar la emigración desde esta perspectiva femenina. Me basé en el tema de los inmigrantes de España en Nueva York por el gran desconocimiento que teníamos de ello los propios españoles, precisamente.

En las primeras décadas del siglo XX Nueva York era una ciudad con varios millones de habitan- tes que seguía en pleno crecimiento y ofrecía la posibilidad de prosperar a cambio del esfuerzo y la tenacidad de los que llegaban de otras partes del mundo. Fueron varias decenas de miles de personas procedentes de la península los que se asentaron allí, en zonas muy concretas como la calle 14 entre la Séptima y la Octava avenidas, que es donde sitúo mi trama. Abrieron numerosos negocios, se ayudaron unos a otros, se agruparon en sociedades de ayuda y beneficencia… La aventura de aquella gente fue épica, y creo que necesitaban reconocimiento.

A lo largo de la historia, siempre han existido mujeres anónimas que se han visto obligadas a sacar las uñas en momentos adversos, que han perseguidos sueños y ambiciones y, gracias a sus esfuerzos, se han convertido en seres inspiradores. Aunque yo escriba ficción, me gusta que mis personajes representen a este tipo de mujeres.

En este caso concreto, se trata de unas jóvenes cuyo padre muere al poco de obligarlas a inmigrar a Nueva York, dejándolas a cargo de un modesto negocio. Estaban solas, no tenían recursos, apenas conocían a nadie, no hablaban inglés… Su arrojo y su coraje, sin embargo, las harán pelear con uñas y dientes para sobrevivir.

Mi objetivo a la hora de escribir no es inspirar ni hacer pedagogía, pero me alegro enormemente si los lectores encuentran entre mis páginas algo que les resulte constructivo, que les aporte alguna reflexión positiva o que contribuya a arrojar luz sobre sus dudas o inquietudes.

Me gustaría que entendieran la dureza de la emigración y se pusieran en la piel de aquellos que vivieron –y viven– el trance de tener que abandonar su tierra para buscar un futuro mejor.

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