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Cultura

One moment art: Historia Intervenida

One moment art: Historia Intervenida

El último evento de la plataforma de difusión de proyectos en Artes Visuales, One Moment Art, rindió un homenaje a dos antiguas casas patrimoniales en Providencia transformándolas a través del ojo imaginativo de artistas nacionales en una muestra creativa impactante.

Una experiencia artística compleja y multidisciplinaria. Una casa patrimonial en plena remodelación que se transforma en un laberinto, un escenario ideal para transportarse a través del arte a vivencias que capturan cada uno de nuestros sentidos en distintos niveles de intensidad. Un campanario gigante, una sala repleta de fardos de residuos que contaminan el océano y una mediagua atravesada con materiales más contemporáneos y escultóricos como el metal. Una habitación sellada con lana verde. Una escalera plagada de garras y culebras. Un gimnasio de una cárcel e instalaciones lumínicas que maravillan por igual al ojo amateur como al más entrenado.

Esto fue lo que propuso el último proyecto Site Specific (en que el artista se relaciona con el espacio arquitectónico donde habita la obra) de la plataforma de creación, gestión y difusión de proyectos en Artes Visuales, One Moment Art, que se llevó a cabo durante el segundo fin de semana de septiembre. Dos antiguas casas patrimoniales ubicadas en la calle Triana, en Santiago, se transformaron en Habitar, un escenario cultural donde 20 artistas convocados especialmente para este evento intervinieron el espacio.

“Invitamos a vivir una experiencia; desde el inicio hasta el final del recorrido las personas se encontraron con diversas vivencias”, cuenta José Manuel Belmar, socio director de One Moment Art, proyecto que cumplió cinco años de existencia en nuestro país.

 

Esta plataforma de gestión cultural se basa en invitar a un artista o a un grupo de ellos a presentar en algún museo o espacio patrimonial.

“Hacemos toda la gestión curatorial con algún museo y así el artista exhibe. Nuestros objetivos son buscar espacios museográficos, culturales, centros culturales y espacios patrimoniales, que son distintos a las galerías. Son lugares institucionales más formales que le dan un valor simbólico a cada artista, cosa que nos parece fundamental”, explica Belmar.

La historia y la arquitectura son puntos clave y se entremezclan con cada exposición, permitiéndole a cada artista tener un diálogo con el ambiente. El nombre One Moment Art, además, deriva de la idea de una exposición acotada en el tiempo, que solo dura unos cuatro o cinco días, y luego desaparece. Quienes tuvieron la suerte de vivirla pueden jactarse de ello, quienes no, solo les queda esperar a la opción de vivir otra experiencia artística a futuro. Como el proyecto ha ido creciendo y ganando credibilidad (han tenido exposiciones en el MAVI, GAM, Matucana 100, Museo Nacional de Bellas Artes, Centro Cultural Palacio La Moneda, Museo Del Barrio en Nueva York y Mac de Lima, entre otros), algunas exposiciones han te- nido periodos más largos, pero en esta última muestra en septiembre volvieron a su esencia: solo estuvo abierta al público por cuatro días.

También, se trató de la exposición más grande que hayan tenido hasta el momento“Todas las obras eran de gran volumen de producción, hechas en el espacio ypara el lugar. Es decir, cada creación es inédita y tardó aproximadamente dos meses y medio en ser trabajada”, dice Belmar.

 

En esta ocasión los artistas escogidos para el proyecto de Site-Specific fueron: Nicolás Radic, Ignacio Bahna, Francisco Peró, Leon & Cociña, Miguel Soto Karelovic, Hugo Leonello, Santiago Cancino, Javier Toro Blum, Martín Eluchans, Eleodoro Calderón, Pablo Serra más Nicolás Briceño, Carolina Illanes, Teresa Aninat, Nicolás Astorga, Catalina Andonie, Denise Lira-Ratinoff, Patricia Domínguez, Bárbara Oettinger y Serena Oliva. Belmar comenta que normalmente trabajan con artistas jóvenes que no temen probar hacer algo nuevo y que se manejan en un abanico de disciplinas y plataformas. Asimismo, se trata de creadores que han pasado por ferias internacionales muy importantes y son representados por galerías de renombre tanto a nivel nacional como internacional.

Cada una de las obras creadas para la muestra invitó a una reflexión sobre el habitar, el patrimonio y los desplazamientos sociales, que fueron los conceptos que se invitaron a explorar, los que están directamente ligados con los objetivos de la plataforma One Moment Art.

La casa escogida para el proyecto se ubica en la calle Triana, que tiene forma de “U” y se sitúa en el corazón de Providencia histórico. Es un lugar repleto de casas grandes, antiguas y pintadas con los más vivos colores. “Encontramos este lugar gracias a Francisco Salvatierra de Centro Leñería”, dice Belmar.

 

Desde el año 2012, Centro Leñería se dedica a la habilitación y administración de espacios de trabajo bajo el concepto del Cowork, donde empresas y emprendimientos desarrollan sus proyectos en oficinas privadas y espacios compartidos. Además, están en constante fomento de iniciativas relacionadas con las más diversas disciplinas del arte, desde la música, el teatro y las artes plásticas. Su tercera sede en Santiago es precisamente este lugar: Leñería Triana.

“Son dos casas unidas por una gran escalera. Se encontraban en pleno proceso de remodelación y fue precisamente ese estado más bruto lo que se nos presentaba como una opción ideal. Aquí, la obra dialogaba con la materialidad, con el espacio más rudo de la casa”, dice Belmar.

Fue en 2008 cuando se proyectó la unión de ambas casas por el premio nacional de arquitectura Mario Pérez de Arce, pero fue 10 años más tarde cuando el Centro Leñería buscó revitalizar y restaurarlo. Estos mismos conceptos, esta idea de dar nueva vida a espacios antiguos plagados de historias, tanto personales de quienes vivieron ahí como del país, se relaciona a la perfección con los objetivos principales en torno a los que la exposición busca la reflexión: habitar, el patrimonio y los desplazamientos sociales. El socio director explica que la conversación entre el artista y el espacio, el respeto a la historia del arte y de la arquitectura, en conjunto con una conversación sobre la inmigración que ha tenido Chile en los últimos 50 años, son los hilos conductores no solo de esta muestra, sino que se encuentran presentes en todos sus proyectos en un mayor o menor grado.

Con esta casa Triana protagónica, los espectadores la vieron convertirse en el escenario perfecto para la exposición colectiva. Pero también, fue mucho más que un escenario; más bien se presentó como un canvas en blanco para que cada uno de los artistas pudiese dibujar en él lo que quisiese y lo integrara al cuerpo de su obra. Los videos de su historia presentados por Bárbara Ottinger, las instalaciones lumínicas de Toro Blum colgando de un móvil y las sorprenden- tes esculturas animalísticas de Miguel Soto son solo algunos ejemplos de cómo el espacio se convirtió en uno con la obra. Para recorrerlo, el lugar se vivió como un verdadero laberinto, colmado de instalaciones de luz, sonoras, de video arte y experiencias con piezas oscuras donde se pudo dialogar con los sentidos.

“Se trató de piezas muy industriales que tienen que ver con el arte contemporáneo”, dice Belmar.

A la exposición fueron invitados tres curadores internacionales para la creación de un texto crítico, a la par con haber propuesto a algunos artistas para ser par- te del colectivo. María Grazia Muscatello trajo su expertise desde Italia, Montserrat Rojas Corradi prestó su visión desde el mundo de la fotografía en Chile y Gerardo Chávez-Maza otorgó una mirada más joven e innovadora desde Perú.

Por supuesto que One Moment Art no se detiene aquí. A pesar de la más grande exposición que acaban de presentar, en los próximos meses se preparan para otros im- portantes eventos. Este mes inaugurarán en el Centro de Arte Contemporáneo de Cerrillos una exposición individual donde el artista trabajará el espacio físico. “Él intervendrá toda la explanada del pasto del lugar. Cavará unos círculos gigantes, dejará la tierra que extraerá en los bordes y mirado desde arriba será realmente alucinante”, dice Belmar. Esto será en el marco de VIP de la Feria Ch.ACO. Luego, des- de el 8 de diciembre en el Museo de Artes

Visuales de Santiago se presentará el artista Javier Martín, actualmente radicado en Nueva York. Traerá una caja lumínica, un cubo que estará en el centro del mundo, y le permitirá a la gente entrar y tener una experiencia única de luz y perspectiva.

“Estamos muy orgullosos de cómo hemos ido creciendo y el apoyo que hemos tenido”, concluye Belmar. Sin duda, los amantes del arte y las experiencias creativas quedamos a la espera.

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