facebook format-gallery format-video google instagram list-ribbon menu next pinterest prev search twitter youtube
Cultura

Poder cinético

Poder cinético

Rodolfo Edwards comenzó su carrera como arquitecto, pero pronto se dio cuenta de que su pasión era más compleja. Mezclando a la perfección el orden con el caos, la estructura con lo abstracto y la luz con el espacio, el artista visual chileno está dando qué hablar.

Rodolfo Edwards tenía solo cinco años cuando supo con certeza qué era lo que deseaba hacer por el resto de su vida. Se encontraba en el kindergarten frente a un atril pintando con témperas cuando pensó que lo que estaba haciendo era lo mejor que podía estar realizando en la vida. No fue demasiado sorpresivo, ya que el arte corría en su sangre (su bisabuelo fue Alfredo Araya, pintor colega de Pedro Lira y de los paisajistas chilenos de la década del cincuenta). Sin embargo, el arte que indaga Edwards es muy distinto a aquel que en primera instancia lo inspiró: geometría, estructura y orden son las claves que marcan su trabajo. Curiosamente, en aquellos paisajes al óleo que tanto lo cautivaron de niño en la casa de sus abuelos, también hay un importantísimo juego entre la luz y el espacio, temática principal de sus obras. Ante la vista de cualquier persona, la obra de Edwards es arte cinético, aquella creación abstracta que parece moverse y vibrar sobre el canvas, creando ilusiones ópticas irresistibles y muy valoradas.

4

El artista radicado en Nueva York desde 2010, sin embargo, no es tan rápido al categorizar su obra. “Mi arte está mutando constantemente. Durante estos dos últimos años ha ido tomando un sentido poético y abstracto en cuanto a la formalidad de lo geométrico y el uso reiterado de patrones cromáticos lineales que aluden a los paisajes imaginarios”, explica. Su exploración de la luz y el espacio lo ha llevado muy lejos; una exposición individual en la Galería del Wagner Building en Nueva York en conmemoración de la carrera de urbanismo en 2013 y presentar en el City Hall de Filadelfia para una muestra de importantes artistas latinoamericanos. A la vez, ha exhibido para la Bienal Latinoamericana del Bronx en El Centro Cultural Edgard Allan y en la panorámica Galería Modigliani en Mendoza, Argentina.

Su evolución creativa ha sido cíclica. Estuvo muchos años abocado a la técnica collage, pero hoy ha regresado cien por ciento a la pintura, entregando una estructura y un orden potente en cada una de sus piezas. Las líneas y formas geométricas parecen cobrar vida y querer escaparse del cuadro que las aprisiona. Existe un abierto homenaje a la arquitectura, carrera que Edwards siguió antes de dedicarse de lleno a pintar. “El oficio del arquitecto es crear una obra de arte en base a la luz y el espacio”, explica Edwards. “No veo ningún límite entre las artes visuales y la arquitectura. Al contrario, ambas se aportan mutuamente porque la arquitectura siempre está buscando el sentido visual y en las artes visuales el artista está tratando de dilucidar el espacio que construye”, dice.

6

Edwards no podría separar el arquitecto y el artista visual en él aunque quisiera. Más bien, confiesa haber optado por ser un edificador y basarse en las estructuras “ya que es lo que me da sentido para entender mi obra y poder transmitir la imposición de algo. En mi caso, es el paisaje espacial estructurado por elementos geométricos”. La única gran diferencia que ve entre las dos disciplinas que guían su trabajo es que “una obra de arte puede ser interpretada de variados modos en cuanto a su concepto, mientras que la arquitectónica tiene un sentido formal en que responde a una necesidad práctica”. Por esta misma combinación, las principales inspiraciones de Edwards se centran en lo urbano: las calles, el tren, las muestras de arte y las grandes edificaciones y gigantescas metrópolis, como Río de Janeiro, Buenos Aires, Ciudad de México y Sao Paulo. “Las ciudades latinoamericanas son un gran ejemplo de diversidad histórica y del poblamiento irregular. Basta con ver las favelas en los cerros de Brasil y frente a ellas edificios actuales. Ese contraste es muy atractivo”, dice.

Asimismo, donde se entremezcla lo urbano con la geografía natural –como cerros, montañas, ríos y bosques–, también lo inspira a crear. “Cuando hay ríos, deltas o cerros entremedio de una ciudad, como en Hong Kong, Nueva York y Mumbai, es fascinante”. La evolución de un paisaje urbano, el precario equilibrio entre las estructuras del pasado y las modernas y contemporáneas, sirven como punta de partida para que el pintor se entregue a una intensa creación. “Me gusta observar paisajes que son híbridos y que dejan una lectura de la historia del lugar”, explica. Además, el trabajo del artista chino Liu Wei, los objetos y esculturas de Anish Kapoor, Frank Stella y el reconocido chileno Alfredo Jaar, han influenciado la manera en que este Edwards busca su lenguaje artístico.

2

“Me interesa que mi obra pueda ser mal interpretada según la visión de quien la vea, validando el campo espacial como primera invitación”, admite. La afición por lo urbano también se refleja en su proceso creativo, ya que remarca la importancia de la globalización del arte contemporáneo y cómo eso permite tener más libertad y herramientas no solo para él, sino que para todos. “Creo que la indagación y desarrollo de trabajos en distintos formatos es lo que me mueve. Hay conceptos que sigo aprendiendo, como las ciudades, el espacio de la cuarta dimensión y el estudio cromático y formal del arte cinético”. Y, por el momento, no queda más que esperar por los resultados de tan brillante investigación artística.

Créditos Fotografías: Nicole Costa

Comentarios

    Escribe un comentario

    Leer después