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Cultura

The Red Shoes

The Red Shoes

Las estrellas del ballet Misty Copeland, Isabella Boylston y Tiler Peck, visten la moda pre-otoño 2018, inspirada en el baile, para celebrar el 70 aniversario de este clásico del cine.

Han pasado 70 años desde que se estrenó The Red Shoes, el filme de baile por excelencia que retrata la obsesión por el ballet a través de un potente trío de personajes: una bailarina en ascenso, un joven y ambicioso compositor y un empresario teatral –inspirado en Serguéi Diáguilev, fundador de la compañía Ballets Russes–, a quien nada ni nadie detiene en su camino por lograr lo que quiere. Respecto al realismo de la película,

¿En verdad importa? En la producción se nos permite, como dice el director Martin Scorsese, “presenciar una impresión del mundo”, y no el mundo en sí (y hablando de obsesiones y de Scorsese, esta cinta es una de las favoritas del famoso cineasta). Escrita, dirigida y producida por Michael Powell y Emeric Pressburger (conocidos como The Archers), ganó, en 1949, dos premios Oscar: uno a la Mejor dirección de arte y otro por Mejor banda sonora.

 

En Isabella Boylston: Vestido, Dior. Zapatillas, Christian Louboutin.

Además, estuvo nominada a otras tres categorías, que incluían Mejor película. A nivel técnico, el filme es una saturación de Technicolor, proceso que en sus momentos más fantásticos hace que las escenas parezcan salir de la pantalla. Este efecto no solo se debe a los colores vibrantes del filme, sino a todo el conjunto estético que lo conforma. Es cosa de ponerle pausa y verás que cada instante parece una pintura.

The Red Shoes narra la historia de Vicky Page (interpretada por la inglesa Moira Shearer en su debut actoral), una bailarina que se une a una compañía de ballet administrada por el intenso supervisor Boris Lermontov (Anton Walbrook). Pronto Vicky termina atrapada entre dos mundos y dos anhelos: el baile y el amor. En contra de los deseos de Lermontov, la joven se enamora del compositor Julian Craster (Marius Goring), quien ha sido comisionado por Lermontov para componer la música para The Red Shoes, un ballet basado en el cuento de hadas de Hans Christian Andersen del que Vicky será protagonista. En este relato dentro del relato podemos ver una increíble escena de 15 minutos en la que, igual que la historia de Christian Andersen, un zapatero demoniaco le ofrece a una joven mujer un par de zapatillas de ballet color rojo rubí. Ella las calza y de inmediato comienza a danzar a través de otros reinos. Pero no tarda en descubrir que las zapatillas mágicas se han apoderado de su cuerpo: sus pies no paran de bailar y, al final, la situación se vuelve tan trágica que termina con la vida de Vicky.

Únicamente baila. En Tiler Peck: Vestido, Chanel. Zapatillas de ballet, propiedad de Peck. Peinados: Jeff Francis para L’Anza. Maquillaje: Stoj para Charlotte Tilbury. Estilismo de utilería: Theresa Rivera para Mary Howard Studio.

A pesar del drama exagerado, esta película presenta un perfil muy cercano a la ética del ballet. Ha sido, desde hace tiempo, una de las películas favoritas de Misty Copeland, la laureada bailarina principal del American Ballet Theatre. “Ver The Red Shoes es como observar un ballet”, dice.

“Así como El lago de los cisnes resiste el paso del tiempo, no ves esta película y piensas: ‘Esto fue grabado en tal época’. Es como una presentación en vivo”.

En los retratos que se ven en estas páginas aparecen tres importantes bailarinas estadounidenses: a Copeland la acompañan su colega del ABT Isabella Boylston y Tiler Peck, bailarina principal del New York City Ballet. Las tres rinden homenaje al filme luciendo sofisticados vestidos y exquisitas zapatillas rojas. Copeland, quien es la primera bailarina afroamericana del ABT, es alabada por sus dotes como ejecutante dramática; Boylston, proveniente de Sun Valley, Idaho, brinda una alegría despreocupada a su técnica, y Peck, originaria de California y capaz de interpretar coreografías de George Balanchine y Jerome Robbins, personifica sus papeles con una teatralidad natural. Las tres se encuentran presentándose con sus respectivas compañías en el Lincoln Center.

En Misty Copeland: Vestido, Óscar de la Renta. Botas (hechas a mano), Miu Miu. Zapatillas de ballet, propiedad de Copeland.

Muchos bailarines, en especial las mujeres, se reconocen en Vicky. “Siendo más joven viví algunas dificultades. El baile era mi refugio”,cuenta Boylston. “Siempre supe que, de una u otra manera, tenía que bailar”. Para los que lo hacemos, ése es un sentimiento universal: cuando en la película el empresario Lermontov le pregunta a Vicky por qué quiere bailar, ella le responde: “¿Por qué quieres vivir?”. Shearer, cuyo trabajo como actriz fue subestimado, era una gran bailarina, y escucharla pronunciar una frase como esa despejaba cualquier duda sobre su convicción y su devoción por dicho arte.

Pero hay algo más. Parte del atractivo de The Red Shoes son las ejecuciones de Shearer: realeza de los pasos, exuda y magnifica la determinación y, al mismo tiempo, la vulnerabilidad de Vicky. Ambas cualidades son inherentes en una bailarina. Es una existencia complicada, brutal; Boylston se dice afortunada por nunca haber sufrido una lesión que la apartara por mucho tiempo. “Pero siempre bailo con una lesión”, explica. “No recuerdo haberlo hecho sin dolor desde que era una niña”.

El texto completo puedes leerlo en la última edición de Harper’s Bazaar Chile.

 

Créditos Fotografías: Pari Dukovic Por: Gia Kourlas

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