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Lifestyle

24 horas con Chantal Bernsau

24 horas con Chantal Bernsau

9:00 A.M. Desde que vivo en Puchuncaví, ¡duermo mucho mejor! El silencio es una bendición. Cerca de esta hora, alguno de mis dos perros salchichas de pelo largo, León o Amador, o mi gata Pelusa , me despiertan para salir y después tomamos desayuno. Mi menú clásico es un café de máquina, tostadas de pan integral con mantequilla, mermelada o miel y jugo de naranjas.

10:00 A.M. Leo mis mails y me contacto a través de Facetime o Whatsapp con mis representantes y clientes extranjeros. También coordino con  Lilly, mi vendedora de la tienda en Santigo en el Hotel W, para ver si necesita algo. El solo hecho de vivir fuera de la capital me obliga a estar muy pendiente de las entregas de joyas a mis clientes, como los Kauffman de Mercedes Benz, a quienes les diseño desde hace cuatro años una colección de joyas que regalan  a sus clientes. Lo mismo hago para los cruceros de National Geographic. Por otra parte, tengo que ver las ferias en Santiago y otros proyectos  relacionados con mi línea de Sanación, como la preciosa Hooponopono: “Lo siento-perdón-gracias-te amo”. La rutina me mata, así es que trato de que cada día sea distinto al anterior. Al final todo depende  de si tengo que ir a Santiago por el día, o de un día para otro. En ese caso, me quedo en el departamento de mi hija, Isabela. En mi casa, no tengo ayuda para las labores domésticas, así es que cada día me dedico a limpiar y ordenar, ¡que equivale a ir al gimnasio! También trato de siempre darme un espacio para mí, y me regaloneo con mis cremas Lancôme para la cara y productos Weleda para el cuerpo. A veces también me pongo aceite de romero en el pelo. Nunca faltan mis  meditaciones y visualizaciones diarias a través de la técnica de Merkabah.

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12:00 P.M. Ya estoy instalada en mi taller creando. Es un lugar rodeado de ventanales, desde donde miro los cerros, los pajaritos, las vacas, los caballos…

14:00 P.M. Como mi madre vive cerca, a esta hora almorzamos casi siempre juntas. Ella es una mujer experta en la cocina, y yo todo lo contrario. Lo rico es que tenemos huertos totalmente orgánicos, así es que siempre hay alguna ensalada deliciosa para probar.

16:00 P.M. Vuelvo al taller y más tarde salgo a visitar a los artesanos y tejedoras con las que estoy desarrollando un nuevo proyecto textil para la casa y otros más en joyería.

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19:00 P.M. Me encanta estar al atardecer regando, desmalezando y cuidando  mis plantas y árboles frutales. Nuestro jardinero, Arturito, solo viene un día a la semana. Además, no hay nada mejor para el espíritu que meter las manos en la tierrita, ¡es una verdadera meditación!

21:00 P.M. Por lo general, llega mi pareja, tomamos un aperitivo  y comemos juntos, frente al fuego de la Bosca o chimenea… ¡Acá sí podemos prenderlas, otro gran lujo! Como estamos en el campo, nos acostamos más temprano que en Santiago. Me encanta leer antes de dormir alguno de mis textos de estudio; de gemoterapia, u otras terapias que aplico en mis talleres sobre el poder sanador de los cristales llamado “Encuentra tu talismán” que doy en Santiago una vez al mes y también en Puchuncaví durante el verano, tiempo en el que abro mi tienda de Zapallar, la que atiendo personalmente todas las mañanas. En general, los fines de semana hacemos comidas o estamos invitados a casa de amigos con bastante frecuencia.  Acá hay mucha vida social en las casas,  y lo que me encanta es que hay personas de todas las edades juntas y siempre terminamos bailando. Por eso, cuando me preguntan “Chantal, ¿no te aburres?”, ¡me da mucha risa!

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Créditos Fotos de productos: Kata Ulloa Retrato: Valentina Tagle

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