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Lifestyle

Árbol de navidad: Nuevos códigos

Árbol de navidad: Nuevos códigos

Desafiamos a cuatro personajes a alejarse del árbol tradicional, dejar volar su imaginación y crear un elemento que los representara. Una artista, un diseñador, una arquitecta y un decorador dieron rienda suelta a su creatividad e idearon un nuevo árbol para estas fiestas. Aquí, los resultados.

Por Germán Romero
Fotos: Sebastián Sepúlveda

 

Estamos muy familiarizados con el clásico árbol de Navidad que ha acompañado las fiestas desde hace décadas. El pino verde, las decoraciones que van colgadas y la estrella dorada en la punta.

¿Pero qué pasaría si por un momento dejáramos de lado ese concepto y planteáramos la idea de uno completamente diferente, que se escape de lo esperado y que tenga elementos que representen el trabajo y la personalidad de aquellos que lo propusieron? Esa fue la idea de base para convocar a cuatro destacados personajes ligados al mundo del arte y del diseño, Franceso Di Girolamo, Nieves Mac-Auliffe, Bito Feris y Bernardita Estay, para que dejaran volar su creatividad y dieran vida a un árbol navideño que les hablara de una forma más personal, tanto a ellos mismos, como a sus familias.

Las cuatro propuestas, muy distintas entre sí, ponen en evidencia cómo las tradiciones navideñas pueden ir a la par con las tendencias y los gustos personales, manteniendo lo más importante intacto: que las fiestas son una instancia única para compartir, regalar y generar un espacio de encuentro que muchas veces es difícil dentro de la vida ajetreada que llevamos en el presente.

 

PLANO ARBÓREO: Franceso Di Girolamo

“Quise salirme de lo habitual y concebir algo que no fuese un árbol. Me gustó la idea de centrarme en la geometría y luego deconstruir un plano”. Fue así como nació la propuesta del Director de la Escuela de Diseño de la Finis Terrae.

La solución que en- contró fue calar y despla- zar, de ahí nacieron las cuatro alas, y los pequeños dobleces con sombras que completan su idea. Su pri- mera meta fue generar un objeto volumétrico y que lo festivo naciera de la pu- reza del color. “Quise usar una plancha de cartón y no alterarla más que con los cortes, pensando en que pueda vestir un muro sin ocupar espacio. Que fuera como en regalo en sí mismo, que se despliega y ofrece un rincón en un lugar que no tenías para exponer tu Navidad”.

Primero dibujó bocetos y luego los traspasó a maquetas a escala hasta dar con el diseño definitivo que realizó en grande. Francesco reconoce que no le gusta la estética navideña tradicional, pero sí los colores. “Debe ser porque la mezcla es un poco italiana”, y agrega que esta época le produce una sensación de regalo. “Me encanta el concepto de la ‘noche buena’, donde todo el mundo está con una actitud donde es bueno juntarse, dar y recibir”, afirma.

FESTIVAL DE FLORES: Nieves Mac-Auliffe

Dentro de su propuesta como artista visual, las flores y la naturaleza juegan un rol protagónico en su trabajo. En su casa, también. Nieves es fanática de las plantas, de las flores y, junto a su familia, son grandes recicladores. “La Navidad tradicional no me identifica, pero sí me gusta porque siento que es un momento para compartir con la familia y generar esos espacios de encuentro es siempre en- tretenido”, afirma la artista, quien además confiesa que nunca se ha sentido cómoda con la decora- ción navideña clásica: “Me gusta lo natural, por eso prefiero hacer mis decoraciones, mis regalos, todo con mis manos. Me gusta sorprender”.

Hace unos años, y negándose al árbol tradicional, creó esta estructura que le permitiera añadir flores. Después, hizo varios ramitos de
diferentes flores, colores y texturas, los que amarró con cintas de raso, y luego colgó a su árbol. “El tema de la flor siempre ha estado en mi obra. Este árbol lo hacemos junto a mis hijos. Quiero que aprendan el valor que tiene la originalidad”, afirma Nieves.

Los regalos que lo acompañarán también serán hechos con sus propias manos. “El reciclaje es más que una tendencia, quiero enseñarles a mis hijos a cuidar el medioambiente con la práctica”, dice.

 

GABINETE DE SUEÑOS: Bito Feris

Una vitrina antigua que ha estado en su familia por más de 150 años es el objeto que este decora- dor quiso intervenir para transformar en un árbol de Navidad. “El pino es invernal, hay que darle una vuelta a esa idea. Démosle un toque fresco, veraniego, más exótico. Hay que sacarlo de contexto, que no siempre sea un pino”, sostiene Bito.

Para él, este mueble tiene un valor y significa- do muy potente, ya que perteneció a sus bisabuelos, luego a su abuela y ahora le fue heredado a él. “Representa la unión familiar. Todo lo que tiene una importancia sentimental lo voy guardando ahí.”, asegura.

Su propuesta fue transformar un elemento tan protagónico y central dentro de su casa en un espacio navideño que tuviese algo especial. “Es casi un escenario; con regalos, figuras, donde las plantas pasan a ser un elemento mágico. El blanco y el azul representan lo asiático, lo exótico y lo chino. La vitrina, además, tiene un contenido francés. Recordé esos gabinetes con corales, fanales, llenos de cosas de otras tierras. Quise hacer lo mismo, pero con la diferencia de que estuviese enfocado en las fiestas”, finaliza.

 

UNA ESTRELLA FUGAZ: Bernardita Estay

“Siempre había querido hacer un árbol o un arreglo colgando. Una abstracción de árbol, que flotara, que fuera verde con hojas grandes, muchas ramas distintas, todo muy natural”. Es así como esta arquitecta define su creación. Los elementos llega- ron a ella. Mientras manejaba se encontró una gran rama de espino bota- da en la calle, la que lim- pió y colgó en su terraza. Luego fue agregando ramas de distintos árboles y las unió para ir dando forma a su propuesta. “Al principio no sabía cómo quedaría, pero sí tenía la idea de que fuera similar a una estrella fugaz, por eso sumé las colas de zorro para que se viera más etéreo, como si volara”, afirma Bernardita. Además agregó nandinas, ramas de eucaliptus, de ciruelo, lavanda, manzanilla y espigas de trigo, las cuales recolectó en distintos parques. Cuando lo terminó, sus hijas lo encontraron poco navideño, por eso le sumó el moño dorado y figuras de cristal.

“Me gustó intervenir el espacio exterior de mi casa, porque el pino tradicional generalmente está dentro, por eso lo saqué a la terraza. Así se generó un nuevo ambiente, un espacio donde sentarse o com- partir un aperitivo en una atmósfera navideña”, afirma la arquitecta, socia del estudio deArquitectura.

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