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Lifestyle

El estado de las maravillas

El estado de las maravillas

Durango muestra distintos rostros a sus visitantes. Todos podrán encontrar una razón para enamorarse de su riqueza.

Flanqueado por la Sierra Madre Occicidental y cubierto por cielos cinematográficos, la historia de Durango habla de leyendas y tradiciones. Tal es el caso del Camino Real de Tierra Adentro. Esta ruta de 2,900 kilómetros –que partía de la Ciudad de México y llegaba hasta Santa Fe, Nuevo México– fue trazada por los conquistadores y favoreció el surgimiento de poblaciones que se mantienen en pie hasta nuestros días. Es por eso que, en 2010, UNESCO la designó como Patrimonio de la Humanidad, dando a los habitantes de la capital del estado una razón más para sentirse orgullosos, ya que su centro histórico es uno de los puntos claves de esta vía.

El cuadro principal de la ciudad es único gracias a su arquitectura y alberga emblemáticas construcciones como la Catedral Basílica Menor, que es a su vez una muestra de los estilos barroco y neoclásico mexicanos. Su ornamentación y majestuosidad solo es comparable a la de la famosa “Sillería del coro”, tallada en madera de caoba, estofada y policromada durante el siglo XVIII. Recorrer su Plaza de Armas, cuyo centro está ocupado por un kiosco de cantera rosa, y visitar el Museo de Historia Francisco Villa, es una oportunidad para viajar al pasado y recrear el ambiente de los tiempos previos a la Revolución.

Los amantes de la naturaleza y las emociones fuertes también pueden encontrar en sus cañones, barrancas y quebradas bañadas por ríos y lagunas, las oportunidades para disfrutar de grandes descargas de adrenalina. Desde las Grutas de Rosario, donde se pueden apreciar formaciones de estalactitas y estalagmitas a más de 500 metros de profundidad, hasta “El Salto del Agua Llovida”  (portada), una tirolesa que pasa sobre una cascada a una altura impresionante, el magnetismo del estado es innegable. Por su parte, Rancho Molinillos es otra parada obligatoria para practicar el turismo de aventura.

Y no hay que dejar de lado a los amantes del séptimo arte, ya que a lo largo y ancho de la entidad se pueden visitar locaciones de inolvidables producciones hollywoodenses. Desde 1954, año en que se filmó Pluma blanca, Durango ha visto desfilar a personalidades de la talla de Anthony Quinn, John Wayne, Burt Lancaster, Dean Martin y Audrey Hepburn. La lista incluye filmes tan diversos como El bueno, el malo y el feo, la versión original de Ben Hur, Doctor Zhivago y Star Wars. Sea por la razón que sea, no hay motivo para retrasar más la primera visita o el regreso a Durango. Sus puertas y los brazos de su gente siempre están abiertos.

Créditos Fotografías: Cortesía de la Secretaría de Turismo de Durango

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