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Lifestyle

El placer de despertar en casa

El placer de despertar en casa

Tommy Hilfiger y su esposa Dee nos abren las puertas de su refugio de campo, localizado en la Costa Dorada de Connecticut.

En el año 2010, la familia Hilfiger compró al coleccionista de arte Joseph Hirshhorn una propiedad localizada a aproximadamente 60 kilómetros al norte de Nueva York, conocida como Round Hill. Enclavada en el punto más alto de Greenwich, Connecticut, se extiende a lo largo de casi 10 hectáreas en las que se palpa el espíritu de comunidad que distingue a la población. Al recorrer las calles de la localidad, uno puede darse cuenta de que se trata de un lugar que parece salido de un libro de cuentos con pequeñas tiendas, coloridos toldos y restaurantes que han pertenecido por años a las mismas familias. En conclusión, es un sitio en el que se puede ser testigo del respeto a las tradiciones y, al mismo tiempo, regocijarse con un aire de modernidad.

Cuando compraron esta propiedad, los Hilfiger tenían un objetivo muy claro: dar vida a la casa de campo de estilo inglés con detalles franceses que siempre habían soñado. Sin embargo, lo que no se esperaban era que esa misión se convertiría en un viaje lleno de recompensas y momentos emocionantes. El punto de partida fueron la historia y la esencia de la residencia, construida en 1939. El proyecto original estuvo a cargo del arquitecto Greville Rickard, que estudió en el Beaux-Arts Institute of Design de Nueva York antes de graduarse como arquitecto de la Universidad de Yale en 1912. Uno de los detalles más interesantes de la construcción es que él se inmortalizó a sí mismo y al propietario original –apellidado Paterno– en unos vitrales que rodean un arco flamígero que se conserva hasta el día de hoy. Al recordar esta anécdota, el propio Hilfiger declara que le gusta pensar que Rickard y Paterno vigilaron cada una de las etapas del proceso de restauración del inmueble.

El equipo involucrado en tan ambicioso proyecto fue encabezado por el arquitecto André Tchelistcheff y el constructor Jim Xhema, quienes trabajaron muy cercanamente. La empresa de diseño Rinfret, Ltd. y Martyn Lawrence Bullard estuvieron a cargo del interiorismo. Miranda Brooks, diseñadora de paisajes, el horticultor Phillip Watson y el maestro cantero Bobby Hilfiger –hermano de Tommy– se hicieron responsables de la revitalización de todos los espacios exteriores. “Como diseñadores, a Dee y a mí nos encanta colaborar y tuvimos la oportunidad de trabajar con un equipo increíble en este proyecto”, declaró Tommy.

A pesar de haber sido objeto de distintas renovaciones, la estructura y los detalles arquitectónicos iniciales –una construcción de inspiración normanda con influencias góticas y del estilo Tudor– no habían sido modificados.

Como consecuencia, para Tchelistcheff la restauración y remodelación significaron muchas horas invertidas en investigación con la finalidad de preservar la herencia de la estructura, pero adaptándola a las necesidades de una familia moderna. En el caso de los diseñadores de interiores, el punto de partida lógico fue el periodo histórico –la década de los treinta– en que la mansión fue edificada. Los amantes de la historia aseguran que durante aquella época los estadounidenses más ricos viajaban a Europa y regresaban a casa trayendo consigo una amplia diversidad de ideas, estilos y piezas de decoración que generaban grandes contrastes. Esta casa, con sus guiños a Inglaterra, Francia, Holanda y Flandes por todos lados, no era ninguna excepción. Según Martyn Lawrence Bullard, fue el mismo lugar el que estableció el rumbo a seguir. “Desde luego, siempre tomamos en cuenta el punto de vista norteamericano de Tommy”, explicó para después añadir: “en este caso, la paleta de colores reflejó ese aspecto pero fue mezclada con muebles y accesorios de aire europeo para reflejar los gustos de Dee. En realidad, es la perfecta casa de campo estadounidense”.

Para encontrar la inspiración que guió las modificaciones realizadas, Tommy y Dee no tuvieron que buscar más allá de su propio baúl de experiencias y recuerdos. “Hemos tenido la suerte de viajar mucho, lo que nos ha permitido apreciar y respetar otras culturas. Esta casa puso frente a nosotros la oportunidad de rendir un homenaje a todas aquellas que nos han marcado”, aseguró Hilfiger.

Los contrastes que se han vuelto la característica propia de Hilfiger en el mundo del diseño fueron completamente incorporados a Round Hill. Por ejemplo, a pesar de que la propiedad se encuentra en lo que podría considerarse una zona rural, desde la oficina de Tommy –ubicada en el tercer piso de una torre cubierta de hiedra– es posible observar los destellos de las luces de Manhattan.Lo mismo pasa con la cocina y la habitación del desayuno. Estos constituyen el corazón mismo de la casa, pero son completamente nuevos y están equipados con electrodomésticos de últi- ma generación. Si se le pidiera a algún visitante encontrar alguna señal que delatara la inexistencia previa a la remodelación de estos espacios, seguramente no hallarían nada.

Maximizar la comodidad fue otra de las premisas que influyó en el trabajo de todo el equipo. Esto queda más que claro en la sala de televisión, un espacio creado para que la familia se reúna y cuya decoración fue inspirada por las raíces turcas de Dee.

Lo mismo con la habitación Sebastian, en la que una enorme jirafa de la marca Steiff se encarga de velar los sueños del hijo de ocho años de la pareja.

Los espacios exteriores no son menos impresionantes y Brooks se aseguró de crear rincones que permitieran vivir distintas experiencias alrededor de la casa. Es así como una caminata en el jardín de agua se vuelve un tranquilizador respiro y los picnics toda una celebración al aire libre sobre las grandes extensiones de pasto. “Miranda hizo un increíble trabajo para devolver al jardín el mismo esplendor que tenía cuando estaba recién construido”, dijo Dee.

Finalmente, después de más de seis años de trabajo, los Hilfiger pueden decir que esta antigua propiedad es hoy un hogar para ellos y para sus futuras generaciones.

Créditos Fotografías: DOUGLAS FRIEDMAN.

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