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Lifestyle

Escápate: a donde ir y cómo vivirlo

Escápate: a donde ir y cómo vivirlo

Decía el escritor francés Antoine de Saint Exupéry que “el amor no consiste en mirarse el uno al otro, sino en hacerlo los dos hacia la misma dirección”.

Siendo así, los destinos para parejas que aquí se proponen no solo incluyen romance y lujo. Son (cada uno en su estilo) sitios perfectos para redescubrir juntos las maravillas que ofrece el mundo.

 

TAILANDIA: MÁXIMA EXUBERANCIA

 

Hace 14 años un devastador tsunami marcó para siempre la historia de Tailandia. Y aunque la tragedia no se olvida, hoy día sus territorios más afectados se encuentran, por fortuna, recuperando su esplendor natural. Es el caso de Khao Lak, un hermoso literal adornado con pequeños poblados menos explorados por los turistas que las famosas playas de Phuket, que se ubican a unos 80 kilómetros al sur.

De vida tranquila, es una zona perfecta para descansar y dejarse consentir por la hospitalidad tailandesa que, entre masajes y una de las gastronomías más ricas del mundo, conquista a todo el que pisa su territorio. Los escenarios más románticos de Khao Lak se disfrutan desde el hotel The Sarojin. Son expertos en organizar experiencias personalizadas, desde paseos en yate hasta una cena a la luz de las velas en medio de los más impresionantes parajes: como lugares a elegir están la exclusividad de una isla privada, la comodidad de los jardines del hotel y la exuberancia de una cascada en plena jungla.

SUDÁFRICA: LA BELLEZA LDEL LUJO SALVAJE

 

La reserva Lion Sands tiene todo para pasar una estadía en pareja inolvidable. Ubicada en la provincia de Mpumalanga, a una hora en avión de Johannesburgo o dos desde Ciudad del Cabo, impacta por sus bellezas naturales y por la manera en la que los lujosos alojamientos que se han instalado ahí conviven con ellas en armonía y respeto. Son expertos en organizar safaris para parejas, a quienes consienten con regalos, vino espumoso y habitaciones de impacto: casas de árbol para pasar las noches bajo las estrellas mientras se escuchan, a lo lejos, los sonidos de los leones, los leopardos y las hienas.

Este contacto con la naturaleza es un afrodisiaco infalible. La vida salvaje cohabita con lo más elevado del confort: baños de burbujas y cenas románticas a la luz de las velas que tienen como único techo una de las vistas más impresionantes de la Vía Láctea, que se puede apreciar a primera vista gracias a la pureza del ambiente.

La distancia que se pone aquí a la vida moderna (el romance transcurre en un paréntesis sin televisores ni conexión a internet) permite conectar con el lado más aventurero y contemplativo de la personalidad. Si una pareja quiere dedicarse a nada más que a estar con el otro, este es el lugar correcto para hacerlo.

ISLANDIA: LAS PLUCES DEL NORTE

 

Sentarte en un espacio lleno de hielo y contemplar la puesta de sol bebiendo champán es posible en este lugar. El cielo pintado por maravillosos efectos de luz provocan una sensación de irrealidad que permiten a las parejas enamorarse juntos del mundo.

Ir en busca de estas “luces del norte” lleva a miles de trotamundos hasta Islandia, sobre todo entre septiembre y marzo, así que ¿por qué no hacer esta travesía en pareja? Para disfrutar al máximo las bellezas naturales de la isla hay que estar en su campiña, y de manera muy particular en el acogedor hotel Rangá, que dispone de un observatorio con dos telescopios astronómicos que permiten, además de vistas privilegiadas a las auroras, ver detalles de Marte, Júpiter y Saturno. El Rangá ofrece en sus suites toda la belleza del lujo campestre combinado con las comodidades a las que los citadinos están acostumbrados. La ubicación es estratégica: se encuentra a solo 80 minutos de Reikiavik.

DE LONDRES A VENECIA

 

Dicen que en un viaje lo que importa es el camino, y en este trayecto dicha frase cobra más sentido que nunca. El tren, que se aborda por la mañana en la estación Victoria, en Londres, lleva a sus pasajeros por un recorrido extraordinario. Los 17 vagones con decoración art déco que conforman al Venice Simplon-Orient-Express, y que se mantienen impecables desde 1920 y 1930, poseen un delicioso halo decadente que, sin duda, invita al romance.

Durante el viaje (en el que se atraviesan los majestuosos paisajes de Francia y Suiza) se sirven un brunch, una elegante cena de cuatro tiempos y, al día siguiente, un desayuno directo en la cabina y un almuerzo de tres tiempos en el restaurante. Por la tarde se llega a la estación Santa Lucía, en Venecia, donde ninguna pareja puede resistirse al viejo encanto de un paseo en góndola. Nada podrá borrar la experiencia del lujo ferroviario.

 

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