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Lifestyle

Escápate: Nueva Zelanda, tierra de aventuras

Escápate: Nueva Zelanda, tierra de aventuras

Poblada de géiseres, volcanes, selvas pletóricas, bosques y montañas, Nueva Zelanda es un verdadero santuario ecológico en el Pacífico Sur. Su fascinante relieve la hace un destino único tanto para realizar actividades extremas como para disfrutar del relajo en medio de paisajes asombrosos. Muchos quedaron en la memoria gracias a la trilogía de El señor de los anillos, una de las tantas películas de ficción filmadas allí. Al mismo tiempo, su desarrollo económico y cultural la posiciona como uno de los países con mejor calidad de vida a nivel mundial. Bazaar recorrió de Norte a Sur “la tierra de la gran nube blanca” –Ao Tea Roa, nombre con el que la llamaron los maoríes, sus primeros colonizadores– en un viaje teñido de aventura, lujo y leyenda. 

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Wellington es la capital de Nueva Zelanda, sin embargo, Auckland –ubicada en la isla Norte– es la puerta de entrada internacional, la ciudad más poblada y el núcleo de las actividades económicas. Dueña de un exotismo urbano único, se enorgullece de poseer la mayor cantidad de veleros per cápita en el mundo debido a su privilegiada ubicación en un istmo rodeado de bahías. Si uno busca sofisticación y espíritu local, los encontrará en el hotel boutique DeBrett, uno de los primeros de la ciudad, que sobrevivió a dos incendios y dos reconstrucciones antes de adoptar su actual estilo en 1925. Para descubrir Auckland, una opción un tanto vertiginosa es subir a la Sky Tower, una construcción futurista y emblemática desde donde se puede apreciar una vista de 360 grados de la ciudad. Sus 328 metros de altura la transforman en el edificio más alto del hemisferio sur. Para una experiencia más extrema, se puede experimentar el Sky Walk, una caminata por una plataforma de un metro de ancho a 192 metros de altura, que se realiza con arnés pero sin pasamanos. Aún más temerario es el Sky Jump, un salto al vacío a 85 kilómetros por hora que permite admirar el imponente paisaje urbano.

Los barrios más exclusivos son Parnell, con su jardín de rosas, y Ponsonby, donde se encuentran las mejores tiendas de vestuario local, como Deadly Ponies, una firma de accesorios de cuero de lujo sustentable, o The Shelter, un espacio multimarca con la mejor selección de moda. El nuevo polo gastronómico y de tiendas internacionales está, en cambio, en Britomart Precint, recientemente revalorado a través de la recuperación de 18 edificios históricos. Vale la pena hacer una visita a la Galería Nacional, que reúne más de quince mil obras de arte de Australasia, desde el siglo XI a la actualidad.

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Manejar con el volante al lado izquierdo puede resultar un poco extraño, pero una vez que uno se acostumbra, arrendar un auto o una camioneta Camper Mauí para seguir viaje hacia el centro de la isla Norte, atravesando rutas seguras y muy bien señalizadas, es la mejor opción. Son 200 kilómetros hasta Waitomo, un poblado en el medio de una selva frondosa con helechos gigantes, donde nos espera una excursión excepcional. Se trata de la Cueva de Ruakuri –una obra maestra de la ingeniería natural, con paredes de piedra caliza, estalactitas, estalagmitas y cascadas subterráneas– que desciende 400 metros hacia el centro de la Tierra. En total oscuridad y silencio, navegamos por el río subterráneo observando la luz irradiada por ¡la mayor reserva de luciérnagas del mundo! 

Superar lo anterior parece impensable pero en Nueva Zelanda todo es posible. Ciento cincuenta kilómetros más adelante llegamos a Rotorua, un enclave volcánico rodeado de lagos y montañas. Tras el saludo de Kia ora! (“¡Bienvenidos!”), el Te Puia, Instituto Maorí de Artes y Oficios, nos presenta el trabajo que los artesanos hacen actualmente en las escuelas para recuperar el legado artístico de talladores y tejedores. Afuera, el géiser Pohutu muestra todo el esplendor de su potencia. Este mismo vapor es utilizado luego para preparar la comida: un banquete maorí realizado con el modo de cocción de horno de pozo llamado hangi. En este entorno, el hotel Regent Rotorua es una buena opción de alojamiento; muy bien ubicado, recrea el espíritu de los antiguos moteles ruteros.

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Al día siguiente, nos dirigimos en helicóptero hacia la única isla volcánica en actividad de Nueva Zelanda. Al despegar de la Bahía de la Abundancia, sorprende la vista del lago de Rotorua, poblado de cisnes negros y delfines, que acompañan nadando los 30 minutos de vuelo sobre el Pacífico. El aterrizaje sobre White Island parece un alunizaje debido a la majestuosidad que ofrece el cráter humeante del volcán, antesala de una caminata fuera de lo común. Premunidos de cascos y mascarillas, durante una hora y media se suceden superficies de azufre y fumarolas. 

De vuelta al continente, el escenario que nos recibe también impacta: el parque geotermal Hell’s Gate, descubierto en una expedición por el dramaturgo George Bernard Shaw. Aquí se pueden disfrutar una docena de circuitos de aguas termales curativas, baños de arcilla, spa de azufre y masajes Miri Miri, una técnica basada en golpes suaves acordes al movimiento del mar, que completan un menú rejuvenecedor. Sobre estas superficies fangosas crece el arbusto Manuka, más conocido como Tea tree, y una vasta cantidad de hierbas utilizadas en la belleza orgánica. “La piel debe ser tratada como una hermosa y delicada tela”, asegura Margaret Hema, quien supo potenciar los poderes de la flora nativa en su línea de productos cosmetológicos Hema Products. No en vano, Nueva Zelanda fue premiada a nivel mundial como Mejor Destino de Spa y Mejores Aguas Termales en el 2013. 

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Totalmente relajados, estamos en condiciones de cruzar a la isla Sur. Desde los ventanales del Hotel St. Clair, a las seis de la mañana, nos despierta una vista panorámica peculiar: sobre la costa de Dunedin, el cielo y el mar van cambiando de color como un caleidoscopio en el que se suceden lilas, magentas y naranjas. Al mismo tiempo, los surfistas se preparan para montar las mejores olas. Esta ciudad, de arquitectura victoriana y eduardiana, es el bastión cultural en la isla Sur. Con una intensa vida universitaria, la música de estilo indie y el diseño de vestuario coparon la escena local imprimiéndole una fuerte personalidad, sobre todo durante la ID Dunedin Fashion Week, que se celebra anualmente. En el centro de la ciudad, mujeres al estilo de Siouxsie and the Banshees miran las vitrinas de Plume y Company of Strangers, marcas locales que dominan con gracia y talento materiales de alta calidad, como la lana merino y la seda. Aquí mismo –herencia de los buscadores de oro anglosajones que arribaron en 1860 y de las compañías chinas asociadas que se establecieron en otra época– se pueden encontrar prendas victorianas, kimonos, vestidos de seda y zapatos de taco de reptil en perfecto estado. Violet Faigan, dueña de Preservation Society, la mejor tienda vintage de la ciudad, es una de las encargadas de recuperar y poner a la venta fantásticas piezas en su tienda bohemia y chic.

De la estación de Dunedin, parte un antiguo tren que comienza el viaje hacia la región central de Otago. Durante las tres horas que dura el trayecto, atraviesa valles, ríos, montañas de imponente estampa, mientras a lo lejos se perciben los restos de la “fiebre del oro” de mediados del siglo XIX. El recorrido ferroviario de Taieri finaliza en el alojamiento de montaña Wedderburn Cottage, un complejo estilo campo que brinda hospedaje en cabañas y también en hostales. Desde aquí, el desafío es recorrer 43 kilómetros en bicicleta por pueblos dignos de una película del Medio Oeste: Oterehua, Auripo, Lauder, Omaku, que reflejan la convivencia entre los maoríes y los colonos ingleses, escoceses e irlandeses, en la actualidad llamados “kiwis”. Mientras nos acercamos al punto más alto de la excursión, a 618 metros de altura sobre el nivel del mar,  Shayne O’ Connor –un excampeón de cricket, deportista de elite, ferviente ciclista y actual creador del la ciclovía de Otago– describe los lugares históricos. El recorrido termina en el adorable Pitches Store, un antiguo almacén de ramos generales de 1880, transformado hoy en día en un impecable hotel boutique gourmet. 

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No podíamos irnos sin antes sentirnos parte de la “comunidad del anillo”. Para conocer los escenarios reales donde se filmaron la trilogía de El señor de los anillos, Narnia, Wolverine, y una infinidad de campañas publicitarias, volamos a Queenstown. Las montañas nevadas, los bosques milenarios y los lagos de ensueño, alimentados por cascadas de un agua ultrapura, se recorren en una excursión en lancha con el Dart River Jet, que asciende río arriba hasta llegar a los yacimientos de jade, a los que solo tienen accesos los maoríes, que se encargan de extraerlo y lo consideran una piedra sagrada. Mientras tanto, un guía describe pormenorizadamente los lugares del Parque Nacional Tongariro, donde se filmaron escenas míticas de El señor de los anillos, como por ejemplo, la del viaje de Frodo y Sam por la tierra de Sauron hasta llegar a Mordor, el escenario volcánico donde se forjó el anillo dorado. En la granja privada Alexander Farm, cerca de Matamata, se inauguró además, Hobbiton, la extraodinaria aldea de Frodo y Bilbo, que sirvió de set de filmación para la trilogía cinematográfica y su precuela, El Hobbit

En Queenstown, el Lodge Matakauri es lujo y relajo con vistas de ensueño; su restaurante es una oportunidad única para degustar la nueva cocina neozelandesa. En el centro de la ciudad, las tiendas Alchemy y Icebraker Merino son excelentes para conseguir ropa térmica con la última tecnología textil y diseño minimalista. La lista de atracciones que quedan es interminable e incluso abarca la posibilidad de ser el copiloto de un elegante corredor de Fórmula 1 a 200 kilómetros por hora en un Porsche Cayenne. Porque en Nueva Zelanda, la adrenalina y la capacidad de asombro parecen no agotarse nunca.

VUELOS
LAN vuela todos los días a Auckland directo desde Santiago. El valor promedio de un pasaje en temporada baja es de U$1.600.

MODA
www.nzfashionmuseum.org.nz es el ente encargado de reunir y difundir colecciones de moda en formato itinerante. Con una base online de textos y fotos, el museo organiza muestras específicas y exhibiciones pop-up por todo el país. Completa su misión cultural con publicaciones relacionadas a temas del vestir.

■ MÁS INFO
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Créditos Fotos: Derechos reservados // Cortesía www.images.newzealand.com

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