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Lifestyle

Estilo sin esfuerzo

Estilo sin esfuerzo

De Lanús a Milán, la guapa it girl argentina Candela Novembre encontró su lugar en el mundo y su pasión muy temprano en la vida, obteniendo grandes y glamorosos dividendos. 

Destacarse en una ciudad altamente obsesionada con la moda como Milán no es tarea fácil, pero ella lo logra. Para cualquiera que observe su vida desde afuera, Candela Novembre está viviendo en un sueño: por la calle la gente se da vuelta para admirar lo que lleva puesto, los fotógrafos la persiguen a la salida de los desfiles y las marcas más importantes la buscan para que realice su magia en Instagram, su red social favorita. Candela –alta, espigada, dueña de una cara armoniosa e intrigante– enciende pasiones con su personalidad chispeante e irreverente que le permite, al mismo tiempo, caminar elegantísima, con cierta despreocupación, ataviada de Gucci o Loewe, y jugar con las fotos en su cuenta para promocionar diseñadores y marcas. Sus imágenes son originales y están siempre muy bien iluminadas.

“A los 17 años nos vinimos con mi hermana gemela a Milán gracias a la agencia Ford. Empezamos a trabajar y fuimos también a París y a Nueva York. Ella se quiso volver y a los tres meses la seguí porque extrañaba mucho nuestro hogar. Para mí fue como un divorcio. Me quedé un mes y medio en Buenos Aires, pero me di cuenta de que quería seguir viajando y trabajando, así es que volví”. Las nuevas colecciones seguía avanzando sin parar, las Semanas de la Moda se sucedían: Milán, Madrid, Londres y París, y una vez terminadas se dedicaba a esperar que la llamaran para campañas y editoriales. En 2003, ya casada con el arquitecto Fabio Novembre, consiguió un puesto de modelo en Dolce & Gabbana en Milán, lo que le permitió instalarse allí. “Eres casi una empleada de la casa de moda, pero esa es la parte más interesante de todo el proceso: ves cómo nace una colección de principio a fin. Y fue desde ese momento que pasé a estar detrás de las cámaras”.

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Hubo una pausa por el nacimiento de su primera hija, pero volvieron a contratarla en Gucci y Moschino, donde, lejos de sentirse solo como un accesorio, la consideraban musa y hasta le pedían su opinión en cosas importantes. Pronto, llegó la propuesta de la revista Grazia. “Volví a pararme frente a la cámara, pero esta vez ya no como modelo, sino como personaje. No tanto interpretando lo que quería otro, sino decidiendo yo”, dice. Las colaboraciones y los proyectos comenzaron a surgir y ahora la querían como cabeza creativa. “Hace un año empecé Lampoon con cinco amigos. Yo soy la editora ejecutiva, pero todos hacemos de todo. Trabajo para la web, organizo la parte creativa de los videos y shootings, trato de encontrar lo que le gusta a la gente”, cuenta. El concepto de la revista, que tiene una edición impresa trimestral, se resume en los siguientes temas: cantantes, actores y moda. “Mis antenas están totalmente alertas para detectar lo que viene, lo que los demás todavía no han descubierto. Nombres, fotógrafos, diseñadores, ideas… Digamos que mi tarea es tener un ojo encima de todo lo que se avecina”.

La pregunta por su estilo personal es inevitable: es una de las facetas más conocidas por el público amante de la moda. “Se basa en la armonía y la elegancia. En realidad, lo que más me divierte es agarrar algo que creo que no va a quedar bien y hacerlo funcionar. Yo lo llamo ‘work in progress’”, dice. ¿Le teme al fracaso o al error? “Me ha pasado mirar una foto y pensar: ‘¿Qué me puse, cómo se me ocurrió? Pero en ese momento nunca lo sentí así, sino que para mí era perfecto. Jamás me arrepiento”. Su filosofía de moda va en la misma dirección. Candela la sintetiza en un par de preguntas: “¿Quién dijo que no? ¿Por qué? No es la ley de gravedad, que dice que todo lo que está arriba tiene que bajar. Es algo muy subjetivo, muy opinable”.

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Al parecer, tomarse las cosas con un poco menos de seriedad puede ser la clave para estar en este negocio sin sufrir ataques de ansiedad por tratar de llegar a esa inalcanzable perfección. “En Milán la moda es impresionante y le da de comer a muchísima gente. Es realmente una máquina que funciona muy bien. Pero hay que tomársela más a la ligera. Hay una sola cosa que jamás me pondría: ¡las Crocs! ¡Son tremendas! Por lo demás, jamás diría que no a alguna prenda de antemano”.

Hay dos Candelas: la que se viste para deslumbrar en las Semanas de la moda y la que arma equipos día a día, con estilo y comodidad. Si tiene que elegir un look de batalla, opta por jeans pitillos (“Tengo un millón, pero sigo comprando porque siempre te falta ese skinny que te queda perfecto”), botas (sin medias, “Me gusta que se vea un poquito de piel del tobillo”), suéteres y un buen abrigo. “En este momento estoy fanatizada con uno de Blumarine de cachemira que parece una bata de levantarse, pero con más estilo. Me pongo jeans, la cartera, el abrigo y salgo a un cóctel o a llevar a mis niñas al colegio”, ejemplifica.

Cuando tiene que verse más elegante para un evento de noche o para los desfiles, Candela todavía se sorprende de la suerte de poder vestirse con los mejores diseñadores internacionales. “Obviamente nos prestan la ropa”, confiesa sin tapujos. “Ante la posibilidad de ponerme algo que acabo de ver en el  desfile, sigo pensando: ‘¡No lo puedo creer!’”. Jamás  planifica sus atuendos de antemano: los prepara el mismo día del desfile. “Me dan la libertad de combinar la ropa como quiera, pero si no me gusta, no lo uso”, asegura. Entre sus favoritos están Marco De Vincenzo, Alessandro Dell’Acqua y Gucci. “Así es más divertido: tú le pones tu onda”.

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Vestido con flecos Marco de Vincenzo, Zapatillas Sneaky Vi’ de Roger Vivier y Micro baguette de cuero Fendi

Reina indiscutida de Instagram (recientemente también incursionó en Snapchat), confiesa que no es muy consciente de la cantidad de gente que la sigue –al cierre de esta edición, 407 mil personas–. “Lo uso un poco como un diario. Quien me conoce, sabe todos mis secretos. Casi todo lo que pongo ahí tiene que ver con algo que me está pasando”, dice sobre sus posteos, que, por lo general, son fotos superestilizadas con una vuelta de tuerca, donde se la ve presentando alguna marca o composición pero con un tono entre lúdico y misterioso. “El secreto es que me divierto. Muchos me critican por poner demasiados cielos, pero ¡a mí me gustan!”, dice. “Lo que publico ahí tiene que tener sentido para mí, tiene que ser positivo, algo que me haga bien. Yo soy mi primera crítica. Si me aburro, digo basta y cambio, no me hago más problemas”.

Con respecto al futuro, sus deseos parecen haberse hecho ya realidad. “Cuando quedé embarazada quería ser estilista y hacer algo creativo, pero después me di cuenta de que tenía que dejar a mi hija ocho horas y más encima no me pagaban nada”, reconoce. “En cambio, ahora me dedico justamente a eso todos los días: invento proyectos, guiones, historias, comunico, hago precisamente todo lo que tenía ganas de hacer. Sin darme cuenta, empecé hace ya un tiempo a crear la dirección en la que quería ir con mi vida”. 

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Sus favoritos

– Piezas clave: “Abrigos de Laura Urbinati, Puzzle Bag rosa de Loewe y las carteras de Fendi”.

– Un lugar en Milán: Wait and See, la tienda de una querida amiga que reúne diseñadores que nadie conoce. Tiene vintage y objetos muy geniales”.

– Diseñadores preferidos: “Me vestiría todo el tiempo con Marco De Vincenzo, que diseñaba para Fendi. Tiene un trabajo textil inigualable”.

– Un accesorio: “Cualquiera de Marni”.

– Un par de zapatos: “Soy muy clásica. Me gusta el pie elegante, casi siempre uso sandalias negras. Aunque ahora estoy enamorada de los Sneaky Viv’ de
Roger Vivier”.

Créditos Fotografías Diego Zuko: :

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