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Lifestyle

La dieta antiedad (y sí, puedes comer carbohidratos)

La dieta antiedad (y sí, puedes comer carbohidratos)

¿Será posible comer proteínas en el desayuno y carbohidratos en la noche, en combinación con ayunos intermitentes y otros cambios en tu estilo de vida, para engañar a tu cuerpo a consumir su propia grasa y revertir el proceso de envejecimiento? Alex Kuczynski bebe el “té autófago” en busca de respuestas.

 

El año pasado, las fiestas hicieron sus estragos. Tuve un cumpleaños muy adulto, el que de alguna manera me dio permiso de tomar sangría todas las noches durante una semana. Después, mi hijo se enfermó terriblemente y me mantuve despierta con él cinco noches continuas, todo esto mientras debía atender una resaca crónica de sangría. Para Año Nuevo mi hijo se había recuperado, pero yo era un desastre inflamado y amarillento.

Necesitaba recuperar mis fuerzas. Así que cuando Glow15: a Science-Based Plan to Lose Weight, Revitalize Your Skin, and Invigorate Your Life, de Naomi Whittel, llegó a mis manos, no necesitaba mucho para convencerme. ¿Su afirmación? Al combinar con cuidado ayunos intermitentes con una ingesta variante de proteínas, así como otros cambios en mi estilo de vida, podría estimular el proceso interno de limpieza conocido como autofagia, que reduce la inflamación de todo el cuerpo, borrando años de mi rostro (y centímetros de mi cintura) en tan solo 15 días.

“Considera la autofagia como una aspiradora dentro de tus células, limpiando y despejando las partes dañadas”, afirma Whittel. “Al momento de que esta funciona de manera óptima, sirve para deshacerte del desperdicio celular que ocasiona la acumulación de grasa y las arrugas”.

Primero, la parte divertida: cuatro días a la semana puedes comer muchas grasas y proteínas en el desayuno y terminar tu día con carbohidratos. Las colaciones se encuentran permitidas: una alta en proteínas a mediodía, y una rica en carbohidratos antes del anochecer. Y cantidades moderadas de chocolate oscuro (un cuadradito) y vino tinto (una copa) están no solo permitidas, sino también indicadas con entusiasmo, como recompensas saludables debido a los flavonoides que contienen.

Pero, espera: ¿comer grasas? ¿Y por la noche carbohidratos? Sonaba como una herejía nutricional. Después de todo, ¿no se supone que debemos comer una porción de proteína del tamaño de una baraja de cartas por las noches? ¿Y comenzar nuestro día con un tazón caliente de avena? “¡No!”, responde Whittel. Aunque los alimentos saludables recomendados en esta dieta pueden sonar familiares (mucho salmón, pollo magro, huevos, verduras, berries, paltas), lo que la hace única es la importancia de los tiempos. “Es menos acerca de lo que comes y más de cuándo lo comes”, dice. Consumir carbohidratos en la mañana activa un flujo de la insulina almacenada, el cual ocasiona que tu cuerpo se aferre a la grasa.

Este efecto es amplificado cuando la hormona cortisol del estrés se dispara por las mañanas. En otras palabras, suelta ese pan y aléjate lentamente. “Es mucho mejor ingerir tus carbohidratos por la noche, que es cuando tus niveles de cortisol están en su punto más bajo y tu cuerpo se prepara para ir a dormir”, explica Whittel. Bonus: al incrementar la serotonina, los carohidratos ayudan a inducir un estado relajado y de descanso, ideal para dormir bien.

Ahora viene la parte difícil: durante tres días a la semana, debes ayunar por 16 horas para encender la autofagia. Por ejemplo; si cenas a las 8 p.m., no volverás a comer hasta mediodía. Los días de ayuno también consumes menos proteínas. Restringir las calorías y las proteínas obliga a tu cuerpo a quemar grasas para nutrirse; si se hace de manera adecuada, tu cuerpo desempeñará un nivelde canibalismo selectivo, deleitándose de los restos que ocasionan arrugas y acumulan la grasa, los cuales están simplemente flotando en tus células (en vez de consumir tus músculos).

Suena complicado, pero no lo es. El día uno, un día alto en proteínas, comí un sándwich con tocino, espinaca, queso y huevos de desayuno, seguidos de 30 minutos de entrenamiento con intervalos de alta intensidad.

En el almuerzo opté por un tazón de superalimentos con lechugas, tomates, tocino, brócoli y palta con unas gotas de aderezo balsámico. Para cenar, me preparé un pollo con col asada, arroz integral y manzanas, y (voilà) carbohidratos. Whittel también recomienda tomar suplementos para incrementar el polifenol (como berberina y curcumina). Ten en mente que son mejor absorbidos cuando son complementados con grasas.

El día dos fue de ayuno, así que no ingerí nada hasta mediodía, pero bajo el plan de Whittel podía beber “té autófago”, una bebida casera hecha con té negro Earl Grey (busca uno con aceite real de bergamota), té verde, canela y aceite de coco, la que ayuda a lidiar con los dolores del hambre y tiene el sabor de un rico rollo de canela.

Mis alimentos fueron bajos en proteínas: sopa de espárragos y limón para el almuerzo, y espagueti con col y vegetales para cenar. Y así continué: alternando días de ayuno con productos bajos en proteínas, seguidos de días altos en las mismas.

Los días sin ayuno se recomienda hacer ejercicio. Whittel sugiere cuatro ejercicios a la semana, ya sea de intervalos o de resistencia, pero mínimo 30 minutos.

Después de unos cuantos días, mi piel se veía reluciente. Pero no podía dejar de preguntarme si todo este ciclo de ayuno con proteínas era seguro. Y si mi cutis se encontraba en verdad brillante, o solo era un efecto placebo.

“Nuestros cuerpos estaban programados hace tiempo a sobrevivir periodos largos de ayuno”, afirma la Dra. Luiza Petre, cardióloga y consejera de pérdida de peso en Nueva York. De hecho, como los altos índices de diabetes y otras enfermedades crónicas lo demuestran, comer con frecuencia es más peligroso que ayunar de modo intermitente. ¿En cuanto a mi apariencia? “Cualquier tipo de dieta que reduce la inflamación en tu cuerpo beneficiará tu piel”, confirma el Dr. Howard Sobel, un dermatólogo basado en NY.

Después de 10 días, incluso mi abdomen se encontraba más plano que nunca. De manera interesante, descubrí una gran agudeza mental los días de ayuno, así que he adoptado ese componente como parte de mi rutina semanal; sin embargo, tal vez no por tres días. ¿Y en cuanto a la sangría? Nunca más.

Créditos Texto: Alex Kuczynski

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