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Lifestyle

La rebelde maquilladora

La rebelde maquilladora

Bobbi Brown, la mujer detrás de la marca de cosméticos avaluada en mil millones de dólares, nos abrió las puertas de su renovada casa en Nueva Jersey para hablar de autoestima, empoderamiento femenino y, por supuesto, makeup.

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Bobbi Brown en su casa de Nueva Jersey con un  cárdigan L’Wren Scott, jeans AG Jeans y zapatos Saint Laurent.

Cuando Bobbi Brown entró en escena a fines de los 80, las mujeres usaban los rostros ultrapálidos, delineados con énfasis y saturados con colores muy poco naturales. “Cuando ingresé en la industria, intenté maquillar como lo hacían otros colegas, pero sencillamente creo que era mala para eso”, cuenta con una sonrisa la mujer que se ha convertido en una gran marca, mientras nos sentamos en el frondoso jardín de su casa en Nueva Jersey, donde los pájaros trinan y se siente un aire fresco otoñal. “Yo no era buena. No lograba delinear labios; me parecía tonto. No podía esculpir narices; me parecía sucio. No podía hacer que la piel de las modelos quedara en un tono diferente; no tenía sentido para mí”. Y como ejemplo, recuerda una anécdota de cómo Naomi Campbell se enojó con ella cuando trabajaron juntas para la portada de una revista. “Tenía un look distintivo –cuenta Bobbi–. Se pintaba los labios con un lápiz muy oscuro sin mezclar y después se ponía brillo. A mí me parecía que se veía muy artificial y entonces usé un solo color”. Muchos maquilladores a quienes Bobbi admiraba llegaron a decirle que así nunca lograría trabajar en el medio. Pero si tomamos en cuenta la empresa que construyó, avaluada en mil millones de dólares, parecería que logró algo más que eso: inició una verdadera revolución en el mundo del maquillaje. A pesar de ese meteórico ascenso, hay una cosa que se toma más en serio que cualquier otra: ser madre. De hecho, ese fue el factor decisivo cuando la gigantesca empresa Estée Lauder le ofreció comprarle su pujante marca de cosméticos a tan solo cuatro años de haberla lanzado. “No estábamos en venta, en realidad, y habíamos tenido otras ofertas, pero ninguna era tentadora. Alguien nos dijo que Leonard Lauder nos quería conocer y, a pesar de que no teníamos intenciones de vender, me enamoré de él. ‘Sé que tu familia es muy importante para ti y que no quieres ser solamente una empresaria –me dijo–. ¿Qué pasaría si yo te dijera que puedes hacer crecer tu empresa y, a la vez, hacer las cosas que te gustan: como ser madre y esposa?’. Le creí, y aquí estoy después de tantos años. Ese hombre me habló con la verdad”, asegura.

Esta flexibilidad implica que, parte de la semana laboral de Bobbi transcurre, por decisión propia, en su casa. Amabilísima anfitriona en todo momento, muy a menudo tiene reuniones de trabajo en su elegante vivienda y, dada la calidez del ambiente, no sorprende que sus colaboradores estén dispuestos a viajar una hora desde Nueva York para reunirse con ella (también tiene un estudio satélite a muy poca distancia de su casa). “Bobbi es una persona muy cálida y práctica, con una familia activa, y le encanta compartir su casa –cuenta el diseñador de interiores Michael Aiduss, quien ayudó a la familia Brown con la reciente remodelación–.

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Una amplia colección de cuadros con motivos caninos adorna la sala de juegos.

El diseño refleja su necesidad de mantener la casa accesible y cómoda”. En la cocina (el centro de la actividad, con maquilladores, estilistas y asistentes reunidos alrededor de la barra, conversando y disfrutando de deliciosos smoothies), las vigas rústicas a la vista le dan un aire de casa de campo. “Mi marido es gestor inmobiliario y todo aquí es totalmente nuevo, pero parece que tuviera cien años”, dice Bobbi.
En la sala contigua, las paredes revestidas de madera en blanco exhiben retratos de presidentes estadounidenses que, con paciencia, fue consiguiendo a lo largo de años a través de 1stdibs.com, un  portal de internet que ofrece antigüedades. Un conjunto parecido de retratos –esta vez, de perros– se alinean en el living y la sala de juegos, donde las paredes color carbón y los elegantes sofás tapizados en géneros de Holland & Sherry complementan perfectamente el brillo que emana del hogar. Un sensacional baúl de Louis Vuitton, comprado a un anticuario en Londres, junto con una silla lounge metálica del siglo XIX, que adquirió en una feria de las pulgas en París, son utilizadas como mesas laterales y acentúan el eclecticismo de este genial espacio.

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La entrada exhibe retratos de presidentes de los Estados Unidos. / Cojines de Holland & Sherry y un baúl vintage Louis Vuitton en la sala de estar.

Si el living y la sala de juegos son lugares de invierno, la habitación contigua es un espacio decididamente veraniego, con encantadores muebles de mimbre y unas piezas de cerámica, regalo de su buena amiga Nina Wolfgang. Y luego, el santuario de Bobbi: su oficina, completamente revestida en pino natural. En este espacio, está rodeada de fotos de amigos y recuerdos de sus logros profesionales. Sobre un escritorio vintage italiano, un par de bolas con sus dos motivos favoritos –perros y banderas inglesas– y ventanas amplias que estimulan la vista hacia el jardín.Cuando no está en su comodísimo estudio dedicada a la innovación de cosméticos que alientan a sus consumidoras a sentirse más seguras, se encuentra abocada a su más reciente rol, el de editora en jefe de Yahoo Beauty, escribiendo notas para convencer a las mujeres de que no están solas en su inseguridad frente a las cuestiones de belleza. “Estoy ansiosa por empezar estos intercambios sobre diferentes cuestiones, ya sea que se trate de la imagen corporal o el acné, porque todas los sufrimos. Para mí, el cuerpo siempre fue un tema porque soy bajita; ¡y para otras es un tema porque son muy altas!”. En cuanto a cómo domesticar las inseguridades, su consejo es bastante simple: “Hay que aprender a lidiar con lo bueno y lo malo. Las inseguridades existen, es así. No estás sola. Tienes que buscar el modo para lograr sentirte mejor”.

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Bobbi Brown también apoya varias iniciativas que ayudan a quienes necesitan a alcanzar su potencial. Dress for Success es una organización que acompaña a las mujeres desde “la situación de desempleo al trabajo”. Además de idear un clóset profesional y dar entrenamiento laboral, a cada una de las que ingresa al programa se le ofrecen los cosméticos de Bobbi Brown para que pueda lucir bien en las entrevistas laborales. Bobbi también está involucrada en la Broome Street Academy, una escuela para jóvenes en situación de vulnerabilidad. Y hace poco tiempo expandió su apoyo a otros países, a través del Girl Rising Fund. “Nos encanta porque ayuda a niñas en forma global –dice Brown–. Muchas de ellas podrían terminar vendidas como esclavas u obligadas a aceptar un matrimonio forzado si no existiera una organización como esta, que las ayuda a lograr una educación formal. Muchos padres se ven forzados a vender a sus hijas, mientras que sus hijos hombres van al colegio”.Como buena rebelde, Bobbi llegó a una industria dominada por una falsa imagen de la belleza, pero logró transformarla para siempre en otra que alienta a sus clientas a mostrar su mejor cara. “Creo que la industria de la belleza está llena de palabrerías. Hoy en día se pueden escuchar muchas historias sobre mujeres que dicen: ‘Hace ya un año que no uso maquillaje’. ¿Y a quién le importa?  Para mí, usar maquillaje empodera; te da una autoestima más elevada. Sobre todo cuando uno va envejeciendo, si no usas maquillaje, parece que tuvieras cara de cansada. Ser capaz de maquillarse para sentirse más fresca y bonita ayuda a la fortaleza de la mujer. No se trata de usar mal maquillaje, sino de que te permita sentirte del mejor modo posible”.

DATOS DE MAQUILLAJE
Mi mejor consejo es no hacer caso de las tendencias. Hay que conocerlas para tomar lo que te guste. Que todo el mundo use labial rojo no significa que  tú tengas que hacerlo.
Averigua cuáles son tus básicos, o lo que yo llamo “el maquillaje nude”, que es el que va bien con tu color de piel: un gran combo de hidratante para tu textura de piel y la base adecuada para ti, ya sea una crema con color o una BB cream. El resultado debe hacerte lucir como si no estuvieras maquillada.
El blush debería dejarte como si vinieras de hacer ejercicio. El color ideal es el de tus mejillas cuando las pellizcas.
El labial tiene que ser del mismo tono que tus labios.
Para los ojos, es mejor la máscara negra que la café, siempre. Las cejas deberían ser iguales que tu cabello; solo si eres rubia puedes permitirte tenerlas un poco más oscuras.

Créditos Fotografías: Christopher Sturman

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