facebook format-gallery format-video google instagram list-ribbon menu next pinterest prev search twitter youtube
Lifestyle

Mi fabulosa vida: Aerin Lauder

Mi fabulosa vida: Aerin Lauder

La heredera del imperio de belleza nos abre las puertas de su hogar, sus recuerdos de la infancia y sus fuentes de inspiración.

En la mesa de noche de Aerin Lauder hay una carta enmarcada firmada por su abuela, la legendaria pionera de belleza, Estée Lauder. La carta declara que, tras su muerte, su casa en Wainscott, Long Island, Nueva York, le pertenecerá a su nieta. Aerin Lauder, de 47 años, nació y creció en la ciudad de Nueva York y tiene un profundo apego con Long Island. De su infancia, Aerin recuerda claramente caminar con su hermana Jane, la corta distancia entre la casa de sus padres, Jo Carole y Roland, y la casa de su abuela. Décadas después, son los hijos de Aerin quienes caminan hacia la casa de sus abuelos.

La familia Lauder ha sido propietaria de terrenos en los Hamptons por muchos años; ahí han pasado incontables fines de semana y vacaciones. La casa, que ha pertenecido a Lauder por 16 años, está repleta de recuerdos de infancia y la influencia de Estée es palpable en cada rincón. A la entrada cuelga su colección de sombreros de paja. “Traté de incorporar lo que ella hizo”, dice Lauder. “Utilicé algunas de sus piezas y las acomodé por toda la casa. Por ejemplo, la cajonera en mi cuarto era suya; quería algo de ella cerca de mí”.

2

Construida en la década de los 30, la casa de dos pisos inspirada en la estética griega transmite un profundo sentido de historia. Las imponentes columnas blancas que decoran el frontis y la majestuosa escalera de espiral en la entrada son parte de la estética clásica de la casa. “Estée tuvo un sentido de estilo muy distinto. Siempre le gustaron las casas blancas con columnas. Su casa en Palm Beach tenía columnas y tuvo otra en Eaton Square, en Londres, que era completamente blanca. Siempre amó el blanco. Creo que tenía algo que ver con Lo que el viento se llevó, su película favorita”.

A pesar de estos detalles de grandeza, no hay rastro de pretensión en la casa.

Disco, un dachshund de pelo largo y dos spaniel bretón ladran y corren por los pasillos. Shatzi, el cachorro más pequeño, acaba de regresar de un chapuzón en la piscina y sacude agua en los muebles. Lauder parece impávida; es parte de estar en casa. Entre sus residencias –que incluyen también una casa en Aspen y un departamento en Manhattan– la casa de Wainscott es su favorita. “Me encanta este lugar; probablemente por todos los recuerdos que tengo de mi infancia y porque amo el campo y los animales. Para mí, esto es el paraíso”. Fue también en los Hamptons en donde Lauder y su esposo, Eric Zinterhofer de 46 años, se casaron. Se conocieron en la Universidad de Pennsylvania cuando ella estaba en su último año y él en el primero. Después de graduarse se mudaron a Nueva York, continuaron su relación y en junio de 1996 contrajeron matrimonio.

5

“A él siempre le encantó este lugar”, dice Lauder. “Me hacía feliz saber que a él le gustaba tanto como a mí”. Cuando Lauder y su esposo se mudaron con sus dos hijos, la casa aún tenía solo dos habitaciones. “Los primeros años no hicimos significativos cambios. Vivimos aquí con dos niños recién nacidos, ambos en el mismo cuarto. Estée solo tenía una habitación más que usaba para recibir a los invitados. Conforme crecieron los niños y recibíamos más visitas, quisimos expandirnos”. Empezaron con la cocina, después añadieron tres habitaciones y posteriormente hicieron más grande la sala de estar; trabajaron con una compañía especializada en restaurar casas antiguas, asegurando una transición sin problema entre lo viejo y lo nuevo, y el resultado fue el esperado.

El estilo de Lauder –que ella describe como “elegancia atemporal con un giro particular”– resuena en los muros: su estudio, uno de sus espacios favoritos, está pintado totalmente de negro e iluminado con una mezcla ecléctica de lámparas. Justo enfrente está la segunda habitación favorita de Aerin –que solía ser la pieza de Estée– decorado con su colección original de porcelana azul y blanca, una combinación comúnmente usada en los empaques de su icónica marca cosmética. “Amo el cuarto azul y blanco”, dice Lauder, “porque Estée tenía una mesa con fotografías suyas junto a Aga Khan, la Princesa Grace, Nancy Reagan… He añadido a esa colección fotos de mis hijos, de días especiales, para ver cómo continúa la historia. Esa habitación es muy especial y sentimental”.

Imágenes y una variedad de obras de arte están expuestas en la casa, desde fotos familiares hasta proyectos de arte de sus hijos enmarcados, pinturas que eran de Estée y grabados de Tina Barney, cuya obra está también en el Museo de Arte Moderno. “Ella me tomó una foto con mis hijos en la que me veo agotada”, cuenta Lauder de Barney. “Como si fuera poco, uno de ellos lleva un pañal debajo del traje de baño. No es el mejor atuendo, pero realmente captura ese momento de la maternidad. Es tan real. Su trabajo tiene un tamaño monumental, lo que te hace sentir como si estuvieras en el espacio y fueras parte de ese increíble momento”.

3

El aprecio de Lauder por las artes es familiar. Su padre, Ronald, quien fue embajador de Estados Unidos en Austria durante el mandato de Ronald Reagan en 1986 y co-fundador de la galería Neue, un museo de arte alemán y austriaco de la primera mitad del siglo XX localizado en Manhattan, y actualmente miembro honorario del Museo del Arte Moderno. Reconocido mundialmente como un influyente coleccionista de arte, en 2006 rompió el récord de compra de una pintura: adquirió un Gustav Klimt por 135 millones de dólares. “Está completamente obsesionado”, dice Lauder sobre la pasión de su padre por el arte. “Tiene ideas increíbles. Cuando viene a la casa, siempre me dice cómo debería cambiar las cosas y trae consigo libros de arte increíbles. Definitivamente, es un modelo a seguir en cuanto a sensibilidad artística y detalles visuales”.

Otro modelo de Lauder fue, por supuesto, su abuela; reconocida en su tiempo como la mujer del mundo que más riqueza amasó por sí misma: en 1946 fundó el imperio de 30 mil millones de dólares que a la fecha lidera la industria. Estée Lauder –la marca– es, de hecho, una de las compañías cosméticas más codiciadas, con un portafolio que incluye La Mer, Clinique, MAC y Jo Malone London, entre otras reconocidas marcas de belleza y perfumería.

“Te hace darte cuenta de qué tan orgullosa debes estar y qué increíble fue lograr todo lo que ella hizo; tener esa pasión y ese sueño, y crear algo de la nada en un momento en el que la mayoría de las mujeres no trabajaba. Ella nunca fue a la universidad. Creo que hay gente a quien se le da demasiado, como la mejor educación, y no hace nada con ello. Y después pienso en cuánta gente con pasión y empeño logra cosas increíbles. Creo que ella pavimentó el camino”.

4

Aerin, quien fue directora creativa de Estée Lauder por siete años, siguió los pasos de su abuela y creó una marca propia. Aunque aún está muy conectada con Estée Lauder, en donde tiene el cargo de directora de imagen y estilo, su marca de lifestyle, Aerin, cumple cuatro años y se expande con una nueva colección de telas y papel tapiz, un lanzamiento de bolsas de mano, accesorios y, por supuesto, belleza. Pensada para complementar la vida de las mujeres que tienen poco tiempo, la marca presenta una selección cuidadosamente de productos seleccionados.

“La gente ama la idea del estilo de pies a cabeza hecho simple”, dice Lauder. “Se trata de un estilo sin esfuerzo, así que cuando lanzamos un lápiz labial, por ejemplo, no hay 20 diferentes, hay 10. Si se trata de accesorios, los zapatos siempre combinarán. Está hecha para que la vida sea simple y fácil”.

Aunque la marca Aerin vive principalmente en línea y en tiendas comerciales de alto consumo, también existe una en los Hamptons. “Es emocionante porque es el primer lugar en el que toda la marca puede estar junta. Es en donde realmente podemos mostrar los productos en su situación ideal. Normalmente, los productos de belleza están en un lado, los accesorios en otro, las piezas para hogar en un lugar diferente; es muy difícil verla como un todo. En Aerin, en cuanto entras, tienes una experiencia y te das cuenta del punto de vista y de por qué es tan divertida. Es algo único”.

6

Lauder planea extender este proyecto a otras ciudades mientras mantiene su estratégica en las tiendas de retail, otra lección que aprendió de su abuela, quien cultivó cuidadosamente su relación con tiendas de todo el mundo. “Ella amaba ir a tiendas y ver mostradores; íbamos a Galerias Lafayette, a Harrods. Aún cuando estaba muy mayor y no podía recorrer a pie los pisos enteros de las tiendas, le encantaba subirse al auto y admirar las vitrinas de Navidad de Saks o Lord & Taylor. Pensaba que al ver las ventanas era parte del ambiente de la tienda”.

La dedicación profunda a sus proyectos es parte del éxito de las Lauder. Aerin vive con las palabras de su abuela: “Hagas lo que hagas, hazlo bien y con pasión”. Pasión y una firme ética laboral. Para Lauder, la lección más importante es, simplemente: “Trabaja lo mejor que puedas. No trabajes fuerte, trabaja lo mejor que puedas. Es importante dar siempre el cien por ciento. Es algo que le he tratado de enseñar a mis hijos”. Y así, vive y continúa el linaje Lauder. Y queda mucho aún. 

Créditos Fotografías: Christopher Sturman

Comentarios

    Escribe un comentario

    Leer después