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Lifestyle

Mi Fabulosa Vida: Miranda Kerr en su refugio

Mi Fabulosa Vida: Miranda Kerr en su refugio

La modelo, mamá y emprendedora nos abrió las puertas de su magnífica casa ecológica en Malibú.

Miranda Kerr –reina del street style, madre devota, modelo solicitada y fenómeno en Instagram– se prepara para unas fotos en su exuberante y acogedor refugio de Malibú de una forma muy inusual. Minutos antes de que llegara el equipo de pelo y maquillaje para producir a la preciosa australiana de 34 años, cuya melena brillante y piel radiante casi no necesitan nada, ella salió a la galería arrastrando los pies y vestida con una bata de toalla blanca y pantuflas. Agarró un soplador de hojas eléctrico y se puso a trabajar, haciendo volar cada pétalo caído y cada ramita para sacarlos de su universo perfecto.

“Solo un poco de limpieza de último minuto”, dijo por encima del ruido de la máquina que tenía en la mano, convirtiendo esta tarea mundana en algo encantador y hasta glamoroso.

Kerr y su hijo de 6 años, Flynn, viven en esta casa estilo rancho de la década de 1960 ubicada en el extremo norte de la playa Malibú. Miranda compró la propiedad en 2014, cuando ella y su ex marido y padre de Flynn, el actor Orlando Bloom, estaban decidiendo cuál era la mejor manera de criarlo. “Orlando y yo vivíamos en Nueva York, y nos encantaba –cuenta–. Pero estábamos considerando las mejores opciones para nuestro hijo. Orlando tenía una propiedad en Malibú y decía que le gustaría mudarse aquí. Pensamos que el estilo de vida sería mejor para Flynn. Iba a poder jugar afuera, en la playa, todo el año; podíamos tener un jardín… Empecé a mirar casas porque queríamos ser una familia unida”.

A pesar de que ya no están en pareja y de que Kerr está casada con el empresario de Internet y CEO de Snapchat Evan Spiegel, ambos padres están muy comprometidos con la educación de Flynn. Por eso, cuando Kerr encontró esta propiedad sobre la ladera de una montaña con vista a la playa, tomó la decisión de inmediato. “Sabía que esta era la casa desde el momento en que la vi. Necesitaba mucho trabajo, pero tenía una vista increíble. No quedaba justo sobre el agua, así es que estaba protegida del viento y era muy privada. Logré percibir todo el potencial que tenía. En cierta forma, parece una casa en el árbol. Esa fue otra cosa que me encantó: es completamente abierta y la vista del océano hace que se sienta más espaciosa”.

La prioridad de Kerr era convertirla en un “sitio sagrado”, un refugio tranquilo lejos de su agitada agenda, lleno de pequeños recuerdos de una infancia feliz en Australia. Para lograrlo, comenzó a decorarla sobre un fondo neutro de empapelado de fibras naturales en color pálido, paredes blancas y muebles tapizados en color crema. Luego, sumó capas y capas de textiles.

“Me gusta experimentar con las texturas y las telas más que con el color –explica–. Soy una persona táctil, por eso hay tantos géneros diferentes en la casa, cortinas en capas y alfombras, frazadas y almohadas, y apenas unos toques de color”.

Los almohadones con tramas vibrantes, diseñados a partir de unos pañuelos de Hermès, contrarrestan los sofás de terciopelo color marfil hechos a medida. Hay una pintura a gran escala de un corazón de Damien Hirst en el living, pero la pared está mayormente ocupada por dibujos y fotos de su hijo y su familia extendida. Un piano de media cola, ingeniosamente hecho de acrílico transparente por Crystal Music Company (Kerr toca el piano desde que era chica), garantiza que el espacio principal permanezca iluminado y amplio, y que la vista azul del Océano Pacífico, que se percibe desde una pared vidriada, sea el foco de atención en cada momento.

“Cuando era chica, pasaba mucho tiempo en la casa de mi abuela –recuerda Miranda–. La gente entraba y salía. Ella estaba siempre en la cocina preparando algo. Había comida y dulces. Tocaba el piano, cantábamos y bailábamos. Esas eran mis dos prioridades: tener un piano y una cocina grande, porque siento que es el corazón de la casa”.

Kerr, quien lanzó la línea de productos orgánicos para la piel Kora Organics en 2009, está comprometida con llevar un estilo de vida sostenible y saludable, y su casa es un reflejo de eso. Su refrigerador está lleno de frutas y verduras frescas, y ella es una ávida cocinera que recibe invitados a menudo (¿Su comida favorita? “Pollo orgánico asado lento y una gran ensalada”). La ladera que está detrás de la casa tiene una terraza con canteros, donde cultiva su propio kale, y Flynn la ayuda a cosechar frutillas, arándanos y limones. Miranda instaló un sauna infrarrojo en la casa de huéspedes de un ambiente que está en la base de la colina, que también funciona como sala de meditación. El pequeño gimnasio ubicado en la casa junto a la piscina está abarrotado de equipos de Pilates de última tecnología. Para crear un santuario pacífico por la noche, la modelo encargó una instalación eléctrica específica que la habilita a apagar los dispositivos que emiten radiación electromagnética (además de las luces y el wi-fi) con solo tocar un interruptor en su velador. Pero la modernización ecológica más impresionante es un regalo que le hizo Spiegel, una máquina fabricada por Island Sky llamada Skywater 300, que saca la humedad del aire y produce agua suficiente para toda la casa, incluidas las duchas, las canillas, el riego y una catarata que cae en cascada hacia el interior de un estanque con peces koi.

✨These are a few of my favorite things✨

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“Cuando compré la propiedad, era puro polvo –dice Kerr– y ahora es tan verde… Soy muy consciente del problema de sequía que hay en California. Este sistema solo saca agua del cielo. Fue un regalo muy lindo porque él sabe cuánto amo tener un jardín”. Incluso si eso significa que, de vez en cuando, se amontonen algunas hojas.

Créditos Fotografías: Douglas Friedman

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