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Lifestyle

Out of the box

Out of the box

El artista Dustin Yellin capturó a Marc Jacobs, Diane von Fürstenberg, Karl Lagerfeld y Nicolas Ghesquière en sus distintivas esculturas de vidrio, exclusivamente para Bazaar.

El gran artista Dustin Yellin pasa moviéndose de un lado a otro en su cavernoso estudio ubicado en Brooklyn. Parece un verdadero cohete: una masa de energía y pelo castaño que asemeja a un torbellino, mientras que una tropa de asistentes lo acosan con preguntas: “¿Comida?”. (“Sí, pídeme un sándwich igual al que tú vayas a pedir”.) “¿Ya le devolvió el llamado a ese tipo?”. (“Ah, ahora lo hago, gracias”.) En una bodega convertida en Red Hooks, el espacio sin adornos tiene pisos de concreto y un aire de camaradería acogedora con integrantes del equipo vestidos con franela, descansando en sofás mal combinados en un rincón. Más de una docena de esculturas de vidrio en distintas etapas de producción están delicadamente acomodadas sobre pesadas mesas de acero, como pacientes en una sala quirúrgica. Yellin se especializa en collages cuboides hechos de pintura acrílica y diminutas fotografías –en su mayoría, recortadas de viejos libros– que son pegadas en múltiples láminas de vidrio. Estas, después, son fusionadas juntas para crear una gran imagen tridimensional, suspendida, como un estereograma de Magic Eye que cobra vida.

DIANE VON FÜRSTENBERG

“Me inspiran todas las mujeres, la naturaleza, el arte… Con frecuencia encuentro inspiración cuando estoy viajando. Puede ser una mujer de la India trabajando en el campo, usando un sari naranja y luciendo más elegante que cualquier princesa en un castillo o, quizá, veo algo en la naturaleza, como la manera en que la luz brilla a través de un árbol de cerezo en flor”.

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En otro rincón del estudio, hay un ejército de esculturas que representan a tamaño real formas humanas encapsuladas en diferentes bloques transparentes, que se asemejan a cardúmenes en acuarios congelados. Cuando Yellin se relaja en una silla en su escritorio, parpadeando sus ojos azul pálido detrás de unos lentes de marco grueso, resulta evidente que no se ha sentado en horas. Entre el ajetreo de montar una gran instalación para el  ballet de Nueva York, que debutó hace algunos meses en Lincoln Center, además de ser sujeto de un libro de Rizzoli, titulado Heavy Water, que se lanzó en abril, y preparar su próximo TED Talk en Vancouver, ya está acostumbrado a estar en cinco lugares diferentes al mismo tiempo. Y, luego, está Pioneer Works, su instituto sin fines de lucro ubicado en un edificio todavía más grande junto al de su estudio, al cual se asoma constantemente, como un devoto padre.

KARL LAGERFELD

“Nunca me hago preguntas acerca de mi proceso creativo. Yo solo trabajo”.

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Dustin fundó Pioneer Works en 2011, pero había soñado con ello desde que se salió del colegio en Colorado y se mudó a Nueva York a mediados de los años 90. “Tenía esta visión alocada de un ambiente colaborativo –una utopía, realmente–, donde mis amigos pudieran tocar música mientras yo hacía una pintura y otra persona estaba escribiendo un poema”, confiesa. “Siempre he creído que ayuda tener a otros creando a tu alrededor; te hace querer hacer lo mismo también”. Inspirado por las comunidades artísticas, como las formadas en Cooper Union y Black Mountain College, Yellin se puso en marcha cuando, en 2009, descubrió que el número 159 de Pioneer Street, una antigua y gigantesca fábrica de acero construida a finales de 1800, estaba a la venta. “Me enamoré de este espectacular edificio como si se tratara de una mujer”, recuerda. Gracias a lo que humildemente llama una “serie de accidentes” (en realidad, se trató de una asombrosa hazaña de recaudación de fondos), el artista compró el lugar y lo renovó, dejando expuestas las gruesas vigas de madera de la estructura y derrumbando las ventanas cubiertas de ladrillos para idear un interior luminoso, “catedralesco”. Eso sí, el proyecto tuvo un pequeño contratiempo en 2012, cuando el huracán Sandy inundó su primer piso con metro y medio de agua de mar, aunque él se mantuvo tranquilo. “Era una de las cosas más surrealistas que había visto en mi vida”. Yellin relata: “Simplemente dije: ‘¡Esto es increíble! ¡El océano está en nuestra casa!’”.

DUSTIN YELLIN

“Sin importar cuánto haga, nunca cubriré ni una minúscula parte de lo que me gustaría lograr. Tengo sueños y visiones como para mil vidas”.

Wp-box2-740Ubicada en un tranquilo sector de edificios industriales cerca del puerto, Pioneer Works ahora vibra con gran actividad. Recibe entre siete y diez residencias a la vez –que combinan artistas visuales, escritores, científicos y músicos operando en espacios llenos de luz que miran desde arriba la nave central del edificio. Hay un estudio de grabación, sede de Clocktower Radio (que pertenece a Clocktower Productions, establecida originalmente por la fundadora de MoMA PS1, Alanna Heiss, en 1972), al igual que un laboratorio de ciencia (actualmente ocupado por un grupo de neurocientíficos, parte de Nanotronics Imaging) y salones de clases para talleres que van desde dibujo y danza moderna, hasta física y astronomía. “Siempre es algo interdisciplinario”, comenta Dustin del programa de residencias. “Nunca juntaríamos a cinco pintores, por ejemplo”. El espacio de exhibición del primer piso es gratuito. “Todo se trata de exponer el proceso”, explica. “La gente puede entrar a la residencia de quien sea y ver cómo se hacen las cosas”, asegura.

NICOLAS GHESQUIÈRE

“Me inspiran las heroínas. Mujeres modernas, polifacéticas e iconoclastas: Charlotte Gainsbourg, Jennifer Connelly y Catherin.”

Wp-box1-740La visión renegada de Yellin no solo ha ayudado a convertir a Red Hook en un pararrayos para la comunidad artística de Nueva York, sino que también le ha ganado admiradores en el mundo de la moda. Diana von Fürstenberg quedó tan fascinada por sus Psychogeographies, que le encargó una escultura que representara su icónico wrap dress. “Es una obra tan poderosa, que coloqué la pieza en la entrada de la exhibición Journey of a Dress, en Los Ángeles”, explica ella. “Era lo primero que los visitantes veían cuando entraban”. El año pasado, Yellin colaboró con la diseñadora Misha Nonoo para crear estampados empapados de color para su colección Primavera 2015. “Dustin es muy inteligente, en el sentido de que siempre ve el panorama general, tanto con Pioneer Works, como con sus propios proyectos de arte”, dice Nonoo. “No se encasilla a sí mismo. Cree en esta increíble simbiosis entre una variedad de mundos creativos”, aclara.
Conforme Pioneer Works madure hasta volverse una institución mucho más autosustentable (“más un niño pequeño que un recién nacido”, en palabras de Yellin), a él le emociona experimentar con diferentes medios. “Sin importar cuánto haga, nunca cubriré ni una minúscula parte de lo que me gustaría lograr”, asegura. “Tengo suficientes sueños y visiones como para mil vidas”.

Créditos Obras: Dustin Yellin Fotografías: David Deng

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