facebook format-gallery format-video google instagram list-ribbon menu next pinterest prev search twitter youtube
Lifestyle

Tiffanys: Brillante emoción

Tiffanys: Brillante emoción

La joyería más famosa del mundo ha decidido que Chile es su próxima gran abertura. Llega prontamente, rodeada de emociones y de grandes leyendas que han diseñado joyas icónicas. Dueña del brillante amarillo más fabuloso del mundo, Tiffany&Co aterriza para deslumbrar con joyas simples, pero muy poderosas.

Un hombre enamorado llega el día anterior de su pedida de mano a un mesón de la tienda emblema de Tiffany en la Quinta Avenida de Nueva York. Le pide a una vendedora que al día siguiente, cuando traiga a su novia para ver anillos, le muestre solo tres y en vez de la tradicional etiqueta con el precio, el primer anillo tenga escrito “Te quieres”, el segundo “casar” y el tercero “conmigo”. Le hacen caso y al otro día está la mujer con su futuro prometido, quien le dice que miren anillos para saber cómo son y el precio de cada uno. Cuando la novia ve el valor del primero se encuentra con las palabras cuidadosamente instaladas en cada diseño. La vendedora la felicita y todos se emocionan. La tienda completa celebra una pedida de mano más de las cientos que suceden en los espacios de Tiffany.

Wp-anillo-tiffanys-740
La historia que acabo de escribir me la relata John King, Vicepresidente Ejecutivo de la joyería más famosa del planeta, en las elegantes oficinas centrales de la empresa, encumbradas en el edificio donde está el delicioso mercado italiano Eataly, en la Quinta Avenida con la veintitrés. King es un hombre que lleva décadas trabajando entre joyas –inició su carrera como comprador de piedras– y fue quien lanzó dos de las colecciones más fascinantes de la marca: Keys y Atlas. Hoy, este ejecutivo rubio, de sonrisa fácil, extremadamente cálido y bueno para conversar sobre brillantes y emociones, es el responsable de cada producto y de todas las tiendas del planeta. “En Chile abriremos un lugar maravilloso, sorprendente, con grandes detalles. Si entras a la tienda de Champs Élysées en París y después a la de Santiago, no habrá diferencia en el diseño, te podría mostrar los planos, ¡será espectacular!”, comenta con un orgulloso impresionante.
Wp-blue-book-740-2
Increíblemente, este hombre que tengo al frente fue también el responsable de que Blue Book, una colección anual estrella que Tiffany ha diseñado desde el año 1845, se haya expandido y sea hoy el motivo de celebración y total atracción en el mundo de la alta joyería. Este año, Harper’s Bazaar Chile fue uno de los medios convidados a observar cada pieza, hecha completamente a mano, y diseñada por Francesca Amfitheatrof, la primera mujer directora creativa de Tiffany, quien posee más de 20 años de experiencia en el mundo del arte y el diseño, es Master del Royal College of Art y posee una mente que ha creado piezas únicas para las casas francesas Chanel y Fendi. Además Francesca, quien nació en Japón y tiene raíces italianas, rusas y americanas, creó la última colección emblema de la joyería, que ha acercado a la marca a consumidoras más jóvenes. Se trata de T, brazaletes, anillos, colgantes y aros hechos en oro y plata, de un diseño flexible, discreto y vanguardista, que interpreta el espíritu de Nueva York: icónico e inovador. Es una colección simple, de líneas limpias, opuesta a Blue Book. “Este año, Blue Book está absolutamente inspirado por el mar, el agua, su movimiento, las olas, la lluvia, cada uno de sus minerales, toda esa energía fascinante. Con el equipo de diseño conversamos y nos conectamos con este mundo marino y fue sorprendente, porque en muy poco tiempo comenzamos a diseñar y fue rápido, en dos semanas creamos más de cien piezas que fluyeron con gran facilidad, conseguimos creaciones hermosas, únicas, llenas de magia. Empecé primero con el concepto y después creamos la historia”, comenta emocionada a la prensa, en un salón donde solo están las piezas del Blue Book.

Wp-collar-tiffanys-740

Increíblemente, es viernes y ya el lunes la gran mayoría de estas joyas únicas –buscar y conseguir cada piedra puede costar hasta tres años– ya habrá sido vendida. Sí, porque durante un fin de semana al año Tiffany trae a sus clientes más importantes del mundo, quienes invierten en estas verdaderas obras de arte, algunas de ellas previamente lucidas en las pasarelas de los Globos de Oro y los Premios Oscar.
Admirar cada joya de esta exclusiva colección anual es una experiencia fascinante, al borde de lo surrealista. Tener en las manos un anillo con una esmeralda de características únicas encontrada con dedicación absoluta en las profundidades del mar de Colombia, rodeada por brillantes engastados a mano; brazaletes con brillantes azules que van cambiando su tonalidad de manera perfecta, simulando el reflejo de las olas del mar; un anillo con un solitario de 9 quilates que brilla más que la luna llena, es fascinante.

Wp-tiffany-blue-book-740
Pero no solo con el Blue Book de cada año brilla Tiffany. También lo hace con el hecho de haber dado un paso en la historia del amor de la humanidad y haber diseñado el anillo de compromiso, ese que todas secretamente deseamos algún día lucir. Fue en el año 1886, cuando a la imaginación del fundador de Tiffany, Charles Lewis Tiffany, se le ocurrió un diseño que traspasó todas las generaciones: tomó un brillante y lo elevó, levantando la piedra para que fuera capaz de obtener toda la luz que podía rodearla y consiguiera brillar en todo su esplendor. A eso se le llama hasta hoy el diseño solitario, que en la tienda de Nueva York comienza desde los mil cuatrocientos dólares y que, por supuesto, dependiendo de la cantidad de quilates puede llegar a costar varios millones. En nuestra visita a la tienda emblema de Nueva York, nos probamos uno en platino de nueve quilates que era sostenido mágicamente por seis coronas y que costaba 1.3 millones de dólares.
A su vez, en el mismo recorrido por este edificio donde una vez Audrey Hepburn protagonizó una de las cintas más inolvidables, Desayuno en Tiffany, nos topamos con la colección de Elsa Peretti, una diseñadora nacida en Florencia, Italia, que en la década de los ‘70 sedujo al mundo con creaciones básicas, que podían ser llevadas de día y de noche, bajo el concepto de que “el estilo está en lo simple”. Dicen en Tiffany que Peretti era una especie de artesana con alma de escultora y que por lo mismo, cada uno de sus diseños atrapa el alma con una energía única. Cada pieza de Elsa está libre de ostentosidad y cargado de una simpleza europea que conmueve. De ella son esos brazaletes gruesos de oro, que no poseen adornos de ningún tipo y que existen por sí mismos. Desde su alma también nacieron aquellos collares delgados con brillantes puestos en lugares precisos y que son copiados hasta el día de hoy como si se trataran de diseños recientes. Peretti también dio vida a colgantes sostenidos por cintas negras, toda una provocación para la época y que en el presente también son un objeto de deseo irresistible. Y cómo no mencionar aquellos brazaletes anchos con ángulos decididos, que hoy Tiffany continúa replicando en oro y plata. Cómo no, si fue justamente esta italiana quien dio el pase a las colecciones de plata. Tiffany hasta ese momento no tenía casi nada trabajado en este metal y Peretti luchó por él bajo la creencia de que las cosas debían usarse siempre, las mujeres requerían de diseños livianos, elegantes y para esto era imprescindible abrirse al fabuloso universo de los metales. Tiffany hizo caso y con esta decisión no solo consiguió un éxito en ventas –que continúa hasta hoy–, sino que además hizo lo que muchas marcas sueñan y jamás consiguen: ampliar su audiencia a las mujeres más jóvenes.

Wp-collar-gold-740

Dejamos al maravilloso mundo de Elsa Peretti y nuestra siguiente parada en la tienda emblema de la Quinta Avenida está en los diseños de la extravagante hija de Pablo Picasso, Paloma, quien en los ‘80 creó para esta joyería una colección más glamorosa y menos simple que la de su antecesora. Llena de color y llevando el verde como emblema, ella se inspira en sus interminables viajes por Venecia, Marrakesh y sus fantásticos jardines exóticos. Así, aparecen los anillos con piedras de colores fulminantes, como si cada uno llamara a ser llevado con un perfume exótico, muy del estilo Jaipur. “Mi colección está hecha para disfrutar de la vida”, ha dicho esta diseñadora que comenzó creando joyas desde que era adolescente y creaba piezas únicas para las pasarelas del mítico Yves Saint Laurent en su ciudad natal, París. Sin embargo, también encontramos piezas fabricadas exclusivamente en oro, libres de color, siendo una gran favorita la llamada Calife, donde Paloma se imagina a ella misma rodeada por todo aquello que adorada: la arquitectura, los museos, el campo y el atardecer. Impresionante ver lo que un anillo es capaz de transmitir, absolutamente influenciado por corrientes europeas y orientales.
Termina el tour más brillante en una pieza ícono: el brillante Tiffany, que está en el primer piso, entrando a la izquierda, siempre custodiado por un guardia que lo mira casi sin pestañar. Adquirido por el dueño de Tiffany en 1877, impresionante resulta ser su color amarillo esplendoroso, su cantidad de 128,54 quilates y que el gemólogo George Frederick Kunz lo haya estudiado un año completo antes de decidir cortarlo. Ante él, la guía, una fascinante mujer de edad que adora con el alma la historia de Tiffany, cuenta que solo dos mujeres lo han usado en todos estos años: una socialité neoyorquina de apellido Whitehouse para una instancia de beneficencia y Audrey Hepburn para una promoción de su película. “Bueno, lo confieso, hay una tercera: soy yo. Una vez me quedé sola con él en una sala y me lo probé como cintillo”, explica un tanto ruborizada. Al preguntarle qué sintió, me mira de manera honesta y me pregunta: “¿recuerdas algún momento de tu vida en que tu corazón se aceleró tanto que te dejó sin aliento? Eso sentí. Se detuvo el mundo para mí”, finaliza emocionada.

Créditos Desde: Nueva York Fotos: Gentileza de la marca

Comentarios

  • Tiffany es símbolo de sobrecogimiento: cada joya creada posee una belleza atemporal que seduce y eleva las emociones.
    Alegra saber que llegan a Chile. Me encanta tu estilo al escribir Andree!
    Saludos!

Escribe un comentario

Leer después