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Moda

24 horas con Angela Missoni

24 horas con Angela Missoni

La vida de la diseñadora de Missoni en números.

7:00 A.M. Me despierto todos los días a esta hora sin necesidad de poner el despertador. Lo primero que hago es mirar las montañas. Mi casa queda en Sumirago, un área rural a 40 minutos al norte de Milán, y desde ahí puedo ver los Alpes y el Lago Varese. Fuimos muy afortunados al encontrarla, porque queda en la misma villa donde viven mis padres ¡y nunca antes la había visto! Tiene un estilo vanguardista y es el lugar de mis sueños.

8:00 A.M. Dos veces a la semana practico aquaerobics durante una hora con un instructor que viene a mi piscina temperada. Esta ha sido mi rutina de ejercicios durante tres años. Me gusta el agua porque me siento liviana, como una bailarina de ballet. Cuando no me ejercito me gusta darme un baño con mucha sal de mar (entre tres y cuatro kilos) y le agrego un poco de apio y cebolla. Ahí me quedo unos 40 minutos mientras me actualizo con las noticias.

9:00 A.M. Preparo un espresso y se lo llevo a Bruno, mi pareja, para despertarlo, ya que él suele hacerlo un poco tarde. Lo acompaño durante unos 10 minutos y luego me meto a la ducha. Suelo usar una especie de uniforme: pantalones, camiseta sin mangas y una blusa. No tengo mucho tiempo para ir de shopping, así es que casi todo lo que uso es Missoni. De hecho, una de mis frases más típicas es: “¿Qué me pongo?”. En Italia hay un dicho que dice: “El zapatero siempre tienes hoyos en sus zapatos”. Y eso resume todo a la perfección.

9:30 A.M. Con Bruno tomamos desayuno juntos. Yo como avena con leche de soya y me preparo mi propio jugo con vegetales y frutas de mi jardín. A veces me hago otro batido para llevar al trabajo. Me gusta cambiar los ingredientes según la temporada. Ahora estoy tomando granada y vegetales verdes.

Lago

10:00 A.M. Manejo hasta el trabajo –son cerca de dos horas en auto– y prefiero tomar las calles que tengan un lindo paisaje. Me gusta trabajar en el atelier. Tengo mi propia oficina, pero no paso mucho tiempo ahí. Nunca me quedo en la misma mesa de trabajo, tampoco tengo un computador frente a mí ni el celular con batería (lo que es un problema porque mi vida funciona en base al teléfono). Siempre estoy tratando de esconderme de mi asistente. Si ella no me ve a las 10:30, ¡va a buscarme! Mi oficina tiene una gran mesa que es un desastre, porque está llena de maquetas y ropa por todos lados. Durante el día puedo tener algunas reuniones y entremedio atiendo llamadas, especialmente de mis hijas. Paso gran parte del día resolviendo problemas, o al menos lo intento. Pese a todo esto, disfruto mucho mi trabajo, sobre todo cuando estoy bajo mucho estrés. Por ejemplo, cuando hay una gran entrega suelen aparecer las mejores ideas.

11:00 A.M. A esta hora me tomo el jugo que preparé en mi casa. Dependiendo de la época del año, cada día de trabajo es completamente diferente. Si estoy en medio de una nueva colección, paso en el atelier la mayor parte del tiempo. Pero mi rol no es solamente ser diseñadora. También ejerzo como presidenta de la compañía, por lo que me involucro en cada aspecto del negocio. Cuando estoy creando converso mucho con los diseñadores jefes sobre los temas que queremos desarrollar. Luego, ellos construyen sus muros de inspiración. También debemos ser diseñadores de telas, no solo de moda. Preparamos nuestros propios materiales y lo hacemos cuatro meses antes que las otras casas de moda.

1:30 P.M. Para el almuerzo prefiero volver a mi casa o ir donde mi madre, Rosita. Su casa queda al lado de mi oficina. Me gusta comer verduras y, algunas veces, huevos frescos de sus gallinas. Me han dicho que soy una buena cocinera, lo que es una herencia familiar. Siempre cocinamos según la temporada. Si es tiempo de espárragos, los comemos en todas las formas posible durante un mes. Entre los 13 y 14 años, me di cuenta de que ya había aprendido a cocinar todos los platos de mi familia porque crecí en un ambiente donde hacerlo era algo natural.

3:00 P.M. Vuelvo a la oficina. Mi tarde es bastante similar a la mañana. Comencé en la compañía cuando tenía 16 años porque quería dinero para mis gastos personales. Ayudaba en ventas y más tarde empecé apoyar directamente a mi mamá. Después quise hacer otras cosas: tuve a mis hijos y mi familia se convirtió en mi prioridad. Luego, hice mi primera colección y, después de un tiempo de retomar la práctica, le pedí a mi madre hacerme cargo de la línea principal.

Missoni

6:00 P.M. Generalmente termino como a las 6:30 o 7:00 de trabajar. Si planeo visitar a mis nietos, salgo a las seis en punto. Casi siempre me llevo a alguno a dormir a mi casa. Me siento privilegiada de pasar tanto tiempo con mi familia. Ahora estoy feliz porque mi hija Margherita, que antes vivía en Nueva York, está a dos minutos de distancia.

8:00 P.M. Nos gusta invitar amigos a comer. Recibimos gente en la casa  tres o cuatro días a la semana y algunas veces somos hasta 12 personas. En ese caso, le dejo encargado todo a mi chef, a menos que sea sábado o domingo. Cuando estamos solos con Bruno, nos gusta tomar sopa de verduras. Trato de comer muy liviano. No como postre, pero siempre tengo un pedazo de chocolate amargo guardado.

10:00 P.M. Me gusta pasar tiempo en silencio. Soy una coleccionista compulsiva. Cuando se trata de arte, me encantan los artistas italianos de la segunda mitad del siglo XX, como Carla Accardi. También colecciono jarrones de vidrio y cerámica de los años 60 y 70, figuras de porcelana, casas de muñecas y sillas. Me gustan los objetos únicos.

12:00 A.M. Me voy a la cama muy tarde porque es en la noche cuando tengo tiempo para mí. Antes de dormirme, hago el último chequeo de lo que debo hacer en la mañana.

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