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Moda

Como un cuento de hadas

Como un cuento de hadas

Karl Lagerfeld confiesa cómo es trabajar con la familia Fendi la colaboración más extensa en la historia de la moda cuando la casa celebra sus 90 años.

Cuando se trata de cuentos, esta es una historia sencillamente extraordinaria. Karl Lagerfeld, el diseñador más famoso del mundo, estaba siendo proclamado como el responsable de un trecho increíblemente exitoso de 51 años junto a Fendi. La afamada marca de lujo italiana, que alguna vez fue pequeña y llevada por una familia, celebraba su aniversario número noventa con todo el mundo rendido a sus pies. La expansión estaba sucediendo en todos lados, incluyendo la nueva casa de mármol en el Palazzo della Civiltá Italiana (una maravilla moderna de la era fascista, cortesía de Benito Mussolini) y el Palazzo Fendi del siglo diecisiete, adornado con una nueva insignia, un diminuto hotel boutique con un restaurante japonés, un bar en la azotea y un departamento privado.

Definitivamente se necesitaba una fiesta. En julio, Fendi lanzó una celebración de proporciones de fábula, presentando un fashion show de alta costura en la famosa Fontana di Trevi (y estamos siendo literales, porque fue sobre ella), seguido por una cena hermosa para 600 personas en la villa Borghese’s Terrazza del Pincio, un lugar para quedar sin aliento. Lo mejor de todo, sin embargo, fue la pasarela transparente de plexiglás de Lagerfeld, que se extendía a lo largo de la fuente, permitiendo que cada modelo del show, lideradas por Kendall Jenner, se moviera ligeramente, como caminando sobre el agua.

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Todos quedaron sin palabras. Los editores internacionales fueron llevados en aviones privados directamente al show couture con celebridades como Kate Hudson sentadas en primera fila, y las dueñas de casa mirando maravilladas lo que estaba sucediendo bajo sus balcones.

“Fue un momento mágico”, confiesa Lagerfeld, quien lanzó una moneda a la fuente durante la reverencia que hizo junto a Silvia Venturini Fendi, nieta de los fundadores Adele y Edoardo Fendi, actual directora creativa de accesorios, una vez finalizado el show.

En sus siete décadas en el mundo de la moda, Lagerfeld, obviamente, ha visto todo. Sus producciones para Chanel, también lejos de ser modestas (incluyen una recreación a completa escala de supermercados y aeropuertos en la mitad del Grand Palais de París), se han convertido en leyenda. Así también fue el ambicioso espectáculo de Fendi en la muralla china en 2007. Pero el momento Trevi fue más extravagante de lo normal. Parte de ello fue ser transportado a esta ciudad hechizante frente a la icónica fuente, que ha recibido varios retoques gracias a una generosa donación de Fendi de 2.2 millones de euros. Otra parte fue la segunda colección Haute Fourrure de piel de alta costura que combina la delicadeza de los ateliers de París con la maestría de los expertos en piel de Fendi. Las piezas muestran intrincadas taraceas de piel con flores de organza, insectos de plumas y mariposas bordadas. El resultado de las prendas es impactante: verdaderas obras de arte adornadas con lujosas escenas de jardines que parecen más ilustraciones de Art Nouveau que moda.

Pero el aroma más potente que envolvió a Lagerfeld esa tarde no fue de flores, sino que de éxito. La duradera relación con Fendi es una colaboración que comenzó en 1965 y ha continuado ininterrumpida por 50 años. En el mundo cambiante de hoy, donde los diseñadores son afortunados si duran cuatro temporadas, cinco décadas es absolutamente notable. “Es la colaboración más larga en la historia de la moda”, dice el diseñador con orgullo. “Nadie ha vivido tanto para hacerlo por esta cantidad de tiempo, y no estoy cansado ni en lo más mínimo. Incluso creo que trabajo mejor hoy, porque tengo la cabeza más clara. Mi trabajo es una prioridad más grande ahora que cuando era joven, y eso es bueno”.

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Silvia Venturini Fendi y Karl Lagerfeld al finalizar la pasarela Haute Fourrure 2016 en Roma.

Lagerfeld estaba recién entrando en sus treinta cuando fue contactado por las famosas hermanas Fendi, después de que su nombre surgiera en una conversación con una amiga que trabajaba en relaciones públicas. “Estaba Alda”, recuerda Lagerfeld, “que era rubia, un poco como Silvana Mangano. Era la más joven y era muy diferente a las otras. La mayor era Paola, que era la más morena. Me cayó muy bien; ella era la experta en pieles. Luego, Carla, con su pelo corto, era la fuerza que guiaba a todas y tenía una vocación por las relaciones públicas. Franca era rubia y más callada; ella se ocupaba de los accesorios. También estaba Anna, que tenía el cabello rizado y una nariz respingada. Silvia (la hija de Anna) era una niña y modelaba para las fotos que hicimos para la colección cápsula de 1967. Ella ha sido criada aquí. Me resulta imposible recordar a Fendi sin Silvia”.

Las hermanas contrataron al joven diseñador asentado en París como freelance, un concepto revolucionario en aquella época. “No había una mezcla de ideas como esta en ninguna parte del mundo”, dice. “Carla fue la primera en inventarla. Era como un genio”.

Lagerfeld llegó a Roma en su primer día, con su particular estilo de pavo real. “Tenía puesto mi sombrero Cerruti, mis anteojos oscuros y usaba el pelo largo”, recuerda. “También llevaba una corbata ascot estampada y chaqueta estilo de caza inglesa. Solía usar todo eso junto a unos culottes al estilo francés, botas y un bolso de Milán”.

Juntos, las hermanas Fendi y el diseñador reimaginaron radicalmente el negocio de la piel, transformándolo de un símbolo de estatus a una plaza de juegos para la fantasía creativa. Para darle más significado a su misión, Lagerfeld inventó el logo con la doble efe (una invertida, abrazándose la una a la otra) que representaba “fun furs”, y que todavía se usa hasta el día de hoy. Desde que su asociación comenzó en 1965, Fendi y Lagerfeld han quebrado cada barrera en el negocio de la piel. Han perfeccionado técnicas revolucionarias que la mayoría de los diseñadores de hoy toman por sentado, incluyendo la piel tejida, plisándola en faldas de piel creando una ultraliviana “piel de verano”, y han sido pioneros en las intrincadas intarsias que permiten que distintos tipos y colores de piel sean cortados y tejidos para armar puzzles artísticos. A través de los años, Lagerfeld rebeldemente le quitó forros, tiñó la piel en colores llamativos, la rasuró, la llenó de oro de 25 quilates, la tejió como un canasto y la llenó de piedras preciosas, bordados y purpurina. “No estamos haciendo abrigos básicos de visón”, dice el diseñador con una expresión muy seria. “Estamos realmente a kilómetros de distancia de algo así”.

La experimentación temeraria se debe al grupo estable de artesanos de Fendi, los que primero fueron contratados por Adele y Edoardo Fendi, quienes traspasaron su extraordinario talento, técnicas y trucos a los trabajadores especializados de hoy.

“Para mí, la piel, especialmente la de la alta costura, es algo puramente italiana”, dice Lagerfeld. “Nunca trabajaría en piel en Francia, porque no hay artesanos especializados, y sus técnicas son básicas comparadas a las que estoy acostumbrado en Fendi”.

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En Fendi todo es posible, lo que la convierte en la pareja perfecta para un diseñador que bosqueja incluso más rápido de lo que habla. Hoy, los archivos de Fendi están repletos de más de 70 mil dibujos creador por el mismísimo Karl Lagerfeld. Ese podría ser fácilmente otro récord mundial imposible de alcanzar.

“La diferencia entre cualquier otro diseñador y yo, es que yo dibujo todo personalmente”, explica. “No tengo a 10 personas creando imágenes en el computador. Cada modelo que ves en los shows lleva algo dibujado y creado por mí. El première (la cabeza de un atelier) puede ver cada detalle y proporción”.

Al escucharlo hablar con tanto ahínco, todos se preguntan cuál es su secreto para mantenerse tan vigente en el mundo de la moda por tantas décadas. Claramente hay talento, ¿pero qué más?

“Es fácil trabajar conmigo”, revela. “No soy puro ego. Solo me interesa la técnica, el diseño y trabajar con gente que me gusta. Muchos otros diseñadores tienen problemas con el ego. Muchísimos. Y ese es realmente el problema”.

Pero hay más, dice Lagerfeld. “Trabajamos muy bien juntos”, dice de Silvia Venturini Fendi y su madre y tía antes de ella. “Nunca he tenido la sensación de estar casado. Más bien nuestra relación se asemeja a un matrimonio abierto. He mantenido la pasión pero no la exclusividad. Necesito aire fresco del exterior para saber qué está pasando. Si me encierras, no sirvo para nada”. ¿Y acaso no es eso un verdadero cuento de hadas?

Créditos Fotografías: Karl Lagerfeld Ropa y accesorios: Fendi Haute Forrure Modelo: Gigi Hadid Maquillaje: Tom Pecheux Manicure: Anny Errandonea Pelo: Sam Mcknight Producción: Céline Guillerm para octopix.fr. Estilista de utilería: Andrew Tomlinson

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