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Moda

Desfilando hacia el altar: Los trajes más inolvidables según Bazaar

Desfilando hacia el altar: Los trajes más inolvidables según Bazaar

Extáticas, las multitudes que acuden a un desfile de moda permiten que su mi- rada recorra, una tras otra, las siluetas que marchan en hilera en la pasarela.

Algunas de ellas provocan sorpresa; otras, indiferencia y, de vez en cuando,disgusto. Sin embargo, lo que siempre les mantiene en vilo es la aparición del último vestido de la colección, ese que cerrará con broche de oro el espectáculo.

Antes, por lo general, ese traje que daba fin a un desfile importante era un vestido de novia. Y aunque las reglas de la moda han evolucionado –lo que es de esperarse en un negocio tan cambiante como este– hoy, solo los desfiles de haute couture conservan esta preciada tradición y, por supuesto, los creadores a la cabeza de las casas de moda vuelan altísimo y extrapolan los límites creativos en cada obra, logrando de esta manera piezas que llegan a alcanzar el nivel de arte.

Extravagantes, oníricos, excesivos y simplemente divi- nos, hemos escogido 12 vestidos de novia que han sacudido y seducido al mundo de la moda a lo largo de los años. De la pasarela al altar, estas no son creaciones virginales o puras, tampoco clásicas ni tradicionales; más bien, se trata de ideas que han roto paradigmas, extremas, irreverentes, creativas… y exquisitamente fashion para quien las observa.

Latino Chic

Jean-Paul Gaultier se inspiró nada menos que en algunos hitos mexicanos para sus trajes: Frida Kahlo, el Día de Muertos y la iconografía campirana. De aquí nace esta idea genial de un vestido de novia con palmas desérticas y plumas de faisán que de una manera extremadamente elegante y sin folklore, homenajeó a la cultura latinoamericana en su colección haute couture de Primavera- Verano 2010. Como nota curiosa, la diva francesa Arielle Dombasle cerró el desfile cantando el tema “Cucurrucucú paloma”.

 

 

Matrioska Crochet

Este es probablemente el vestido de novia haute couture más famoso del mundo. En su momento causó re- vuelo, disgusto y se juzgó a su creador Yves Saint Laurent como un diseñador que se pasaba un poco de la raya. Sin embargo, el hombre ha- cía historia tras romper todos los cánones estéticos y reconocibles no solo de lo que debía ser un vestido de novia, sino de cualquier tipo de atuendo. Este capullo tejido en crochet inspirado en las matrioskas rusas, nace en 1965 como un referente de una silueta futurista creada con elementos tradicionales. La obra maestra de la costura.

El Fast-Fashion

Para seguir la carrera vertiginosa de la moda, muchos creadores se han subido al tren de la fast-fashion, aliándose con marcas como H&M para hacer que sus creaciones lleguen a un público más extenso. El dueto holandés Viktor & Rolf crearon en el año 2006 una colección en colaboración para H&M donde, por vez primera en la historia, incluían un vestido de novia de aire couture a precio de difusión: 200 euros. Ese año, sin duda, mu- chas mujeres cumplieron su sueño de caminar al altar con un vestido de diseñador y ahorraron, quizá, para una mejor luna de miel.

 

Vestal

Apasionado por su cultura clásica ancestral, Gianni Versace siempre se fascinó con todos los símbolos clásicos porque los consideraba muy estéticos… y eróticos. Para su colección Primavera-Verano 1995, rompiendo con sus excesos ochenteros y barrocos, creó un vestido de novia tremendamente sexy, corto, drapeado e inspirado en las vestales ro- manas. Tal vez demasiado atrevido para el altar, pero ideal para la noche de bodas.

 

Más Gaultier

Jean Paul Gaultier es el único creador que continúa vigente y que no ha cedido ante las presiones del marketing: por eso en sus colecciones de haute couture sigue haciendo lo que se le da la gana. En 2005, para su colección inspirada en África, creó un vestido de novia excepcional ostentando una máscara blanca gigantesca similar a un escudo guerrero, pero que, ante la pureza de la base blanca que envolvía a la novia, una imagen violenta se convirtió en algo dulce y totalmente statement.

 

Chanel

Desde que Karl Lagerfeld tomó las riendas de maison Chanel en 1983, ha creado un imparable juego de retransformación y recreación de los símbolos que identifican a la casa. Con el tweed, el material más icónico de la firma, ha confeccionado hasta las prendas más inesperadas: desde brasieres hasta vestidos de novia. En su colección Invierno de 1991 hizo lo que nadie se imaginaba: uno basado en el tradicional tailleur en tweed. Se trató de un vestido largo de falda amplia, bustier y la tradicional chaqueta de Chanel color blanco con puños y bajos desfleca- dos que lució la Claudia Schiffer. ¿De tocado? El legendario sombrero carrete de Mademoiselle, rematado en un velo. Hermoso.

 

El Ave del Paraíso

Confeccionado en plumas de faisán y avestruz recortadas, este minivestido de novia del maestro Yves Saint Laurent, del 2000, es un canto de modernidad –y quizás el del ave fénix que se consumiría muy pronto– donde quiere mostrar una novia feliz, sexy, elegante y coqueta que tiene la pureza, pero también la libertad de un ave. Pocas cosas en la moda tan simples y de belleza infinita.

 

En Exceso

Christian Lacroix es uno de los genios incomprendidos de la modernidad. Su barroquismo extremo y su juego con las culturas latinas hacían que el creador tuviera un punto de vista único, como lo sigue demostrando hasta la actualidad su vestido de 2007, bordado y rebordado, con tules, volúmenes y un tocado magnífico que evoca las vírgenes españolas. Un canto al exceso, simplemente exquisito.

 

Celestial

Ángeles, hadas, demonios y fantasmas vagaron con libertad durante los años creativos de John Galliano en la casa Dior. Este traje de alta costura de la colección Otoño- Invierno 2005 es una muestra clásica de lo iconoclasta del maestro. Una virgen, un hada, un ángel… lo que sea. Alas, gasas que parecen flotar, una corona sagrada y rayos divinos que manan de ella son parte de un vestido de novia que más que en un altar, merecería estar en un museo…o una catedral.

 

La novia que viene

Más allá del futurismo infantiloide de los años 70, muchos creadores con- temporáneos han repensado dicho concepto creando cosas nuevas a partir de ideas viejas, tal es el caso de Riccardo Tisci, quien para su colección haute couture Invierno en 2011 creó un vestido de novia contundentemente moderno, pero construido con elementos simples y tradicionales. Gasa bordada, aplicaciones y el juego de transparencia hacen de este un diseño único y muy recordado: quizá sea porque Kim Kardashian lo hizo suyo.

Novia mutable

La verdad es que todos extrañamos mucho a Thierry Mugler. Su talento, aunado a su sentido arquitectónico de las piezas, lo llevó a crear piezas que son tal vez tan complejas como un computador. En el invierno de 88, diseñó una novia transformer, que vestida enteramente de blanco al extender el top, muestra un fondo de gasa bordado que da al traje de novia un toque
muy atrevido.

 

Trashy bride

“Para destruir primero hay que saber construir”, dijo alguna vez Galliano al ser cuestionado por sus prendas desgarradas y descompuestas. En su feísmo (o en su aparente carencia de lujo) abrió la brecha para un nuevo discurso estético. Así, creó su novia clochard en 2000, con Dr. Martens y prendas rotas y asimétricas. Contra todo pronóstico, el resultado es divino.

 

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