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Moda

El Diseño de Vestuario y la Moda: Más entrelazados que nunca

El Diseño de Vestuario y la Moda: Más entrelazados que nunca

Mucho se ha analizado la relación del cine y la moda, pero hablemos de cómo hoy en día el vestuario cinematográfico marca la pauta de una nueva era en la industria.                                               
El estreno de la interpretación de la exitosa novela El gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald, dirigida y adaptada por Baz Luhrmann, dio mucho de qué hablar. No me refiero a la millonaria inversión en producción, los efectos especiales o los memorables papeles que interpretó su elenco, sino que del diseño de vestuario bajo la dirección de Miuccia Prada. Decir que la propuesta de la diseñadora hizo alusión a los años veinte, es una sutileza. Sus extravagantes looks rompieron los cánones históricos de la moda de la época y la materialización de su visión –más de 40 bocetos adaptados de los archivos de Prada y Miu Miu– nos convirtió en testigos de lo más cercano a una colección cápsula o una de transición entre colecciones que ha visto la pantalla grande.

Al alejarse de las referencias históricas, recreó la modernidad visceral que describe Fitzgerald dejando claro que Daisy Buchanan era la mujer más exquisita del mundo.

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Lo mismo sucedió con la colaboración de Tiffany&Co. Si no identificaste las piezas diseñadas especialmente para el filme, al menos atestiguaste la monumental campaña protagonizada por la top model Arizona Muse. Muchas de las piezas solo estuvieron disponibles bajo pedido, como The Savoy, el increíble tocado de diamantes incrustados con una pluma hecha de piedras preciosas que Carey Mulligan, en el papel de Daisy, luce en la exuberante fiesta en la mansión de Jay Gatbsy, traído a la vida por Leonardo DiCaprio. Sin embargo, la relación entre cine y moda no es algo nuevo. Ha existido desde los días en que Madeleine Vionnet, Coco Chanel y Jeanne Lanvin presentaban sus creaciones frente a la más alta sociedad parisina. En su momento, diseñadores de su talla fueron comisionados para trabajar también como vestuaristas y sus diseños más celebrados influían en Hollywood.

Más tarde, en la década de los treinta, esta dependencia pareció disiparse con la llegada de dos personajes imprescindibles a la meca del cine: Gilbert Adrian y Howard Greer. Adrian trabajó en el departamento de vestuario de los estudios MGM; fue él quien convirtió a la gran Greta Garbo en una verdadera trendsetter. Greer revolucionó el vestuario en Hollywood cuando dejó de trabajar para Paul Poiret y emigró a Estados Unidos para integrarse al equipo de Paramount Pictures. Ambos aportaron una importancia y reconocimiento nunca antes vistos a la industria del vestuario en el cine y el teatro. Su papel tomó igual o incluso mayor importancia que el de un director de arte o un diseñador de set.

Años más tarde, creadores de la gran altura de Giorgio Armani, Ralph Lauren, Vivienne Westwood y Jean-Paul Gaultier colaboraron con el diseño de vestuario de películas que definieron la historia de la moda. En 1977, Ralph Lauren dio vida al mítico personaje de Annie Hall, protagonizado por Diane Keaton en el clásico homónimo. Giorgio Armani ha sido pieza clave en varias producciones definiendo, a través de sus creaciones, a inolvidables personajes como Richard Gere en Un gigolo americano (1980), Brad Pitt en Bastardos sin gloria (2009), Christian Bale en Batman: El caballero de la noche (2008) y Cate Blanchett en Conspiración y poder (2015). También, Jean-Paul Gaultier puso de su controversial cosecha en el vestuario de La mala educación (2004).

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Hoy, crear vestuario que remita a una época no es suficiente. El personaje de turno tiene la obligación de hacer historia, de crear algo nuevo y de imponer tendencia. Las líneas que separan al diseñador de vestuario del de moda parecen ser más delgadas que nunca: el vestuario de El gran Gatsby bien podría ser  una de las colecciones de Frida Giannini como directora creativa de Gucci; un personaje de las películas de Wes Anderson podría pertenecer a la última colección de Alessandro Michele para la misma marca, y el vestuario de María Antonieta, creado por Milena Canonero para la película de Sofia Coppola, encajaría sin complicación en los desfiles de John Galliano. Canonero, la vestuarista más reconocida de nuestros tiempos, comenzó su carrera diseñando el vestuario de La naranja mecánica, de Stanley Kubrick. También nos enamoró con los personajes de El gran hotel Budapest, nos transportó a la India en Viaje a Darjeeling y nos hizo temblar de miedo con los personajes que sus diseños retrataron en El resplandor. Otra de las más reconocidas es Sandy Powell, quien en la edición 88 de los premios Oscar obtuvo nominaciones por Carol de Todd Haynes y por La Cenicienta de Kenneth Branagh. Su estelar contribución también luce en El lobo de Wall Street y en Pandillas de Nueva York, de Martin Scorsese así como en la inolvidable Shakespeare enamorado, de John Madden.

ENSAYO-CINE-MODA

Las películas son vistas por una audiencia tan amplia que su alcance no solo es inconmensurable sino que transforma nuestra realidad. ¿Acaso la moda no puede tener el mismo impacto? Una pasarela nos hipnotiza con su impecable confección, su estética innovadora y esa pieza que despierta un deseo irreconocible que de un momento a otro se convierte en una completa obsesión. Las vitrinas, la pasarela y las páginas de una revista están innegablemente atadas a la primera fila, así es que la pantalla grande está más cerca que nunca.

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