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Moda

El lado salvaje de la moda

El lado salvaje de la moda

La primera vez que el hombre se vistió usó pieles de animales, los mismos que cazaba para alimentarse. Eso ocurrió, según estudios antropológicos, hace unos 170 mil años. Ahora, decir que es tendencia desde entonces es exagerado, pero de que es un must permanente que está próxima a cumplir un siglo, es un hecho.

El 15 de julio de 2017 se cumplieron 20 años de la muerte de Gianni Versace, uno de los grandes en la historia de la moda, y para rendirle un homenaje, su hermana Donatella convocó a las modelos íconos de los noventa con el propósito de presentar una llamativa y recargada colección primavera-verano 2018. Giselle Bündchen, Claudia Schiffer y Cindy Crawford –entre otras- posa- ron como en sus mejores tiempos, pero todas las miradas se fijaron en la “Diosa de ébano”, Naomi Campbell, que deslumbró con su infartante outfit de la línea Animalier. Fue un guiño moderno y renovado a la fascinación del extinto diseñador por el animal print.

Pero el reconocimiento de Donatella a su hermano no fue una locura ni se alejó de lo que se viene mostrando en las más importantes pasare- las desde hace bastante tiempo. Roberto Cavalli dijo alguna vez que el mundo es una gran jungla y viendo lo que mostraron las más reconocidas marcas en los últimos fashion week de París, Londres y Nueva York, claramente se refería al universo de la moda.

El estampado leopardo en los vestidos tipo túnicas de Saint Laurent, los blazers de Elie Saab, los top de Burberry, los trajes de Tom Ford mezclados con rojo furioso en un osado Gucci; el print de cocodrilo en los pantalones y chaquetas de Richard Quinn, y la jungla completa de Dolce & Gabbana donde mezclaron pitón, jirafa, tigre y más, son apenas una resumida muestra de lo que viene para la próxima temporada.

PODER ANIMAL

Los registros históricos dan cuenta de que en medio de los locos años 20 irrumpió la diva del cine Gloria Swanson, con unos coquetos detalles de piel de leopardo en el cuello de su abrigo y en el sombrero, lo que fue interpretado en la época como máxima elegancia y poder. Novedoso el look, pero no su connotación, porque no es antojadizo que haya elegido tal felino para adornar su vestuario. Según el joven diseñador y arquitecto Juan Pablo Espínola: “En la antigüedad, hombres y mujeres usaban las pieles no solo para cubrirse el cuerpo, sino también para absorber su energía. Con la evolución, se puede ver que a la hora de vestirse no se elegía cualquier animal, sino que se optaba por aquellos valorados estéticamente, los que tenían un lenguaje visual importante”, aclara. Y siempre con el mismo patrón: principalmente felinos de gran tamaño y reptiles, es decir, especies de difícil y arriesgada caza.

Haciendo un recorrido por una línea de tiempo se puede comprobar que las pieles de ciertos animales están asociadas al poder, a la riqueza y a la coquetería femenina, desde los antiguos reyes hasta la actualidad. Felizmente hoy se usan cada vez más réplicas sintéticas porque, presionados por las instituciones de protección animal, los diseñadores le están dando la espalda a las naturales. Además, la industria se ha encargado de reproducir los diseños en telas más versátiles, que se adaptan a todo tipo de prendas.

Para Jessica Meza, curadora del Museo de la Moda, “el animal print tiene muchas lecturas, pero siempre entrega un mensaje. El que lo usa quiere transmitir algo, puede ser una forma de demostrar estatus”. Y esa hipótesis se demostró en los años 80. “Lo que antes era símbolo de grandes, de poderosos, de la aristocracia, los punk y artistas pop como Madonna lo masificaron. Las clases más populares tomaron esa bandera y la hicieron un símbolo de rebeldía y protesta”, cuenta Jessica.

Así se llegó la democratización del poder animal en el vestua- rio. El estampado se empezó a utilizar en todo tipo de prendas y accesorios tan diversos como zapatos, carteras, lentes, cinturones, ropa interior y hasta objetos de decoración, al alcance de todos.

UNÁNIME: A LA CHILENA LE GUSTA

Existe consenso en que la Segunda Guerra Mundial cambió la moda para siempre. La reutilización y transformación fue el modelo a seguir. Esto hizo que, sin perder su feminidad, las mujeres adoptaran un look más varonil. Hasta que en la década de 1950 apareció la sexy, icónica y transgresora modelo pin-up Bettie Page con un diminuto traje de baño con estampado de leopardo. La osadía le valió críticas, sin embargo, el episodio fue la fuente de inspiración del respetado modisto francés Christian Dior para crear su siguiente colección que vistió a famosas y adineradas de la época.

Brigitte Bardot, Jackie Kennedy, Madonna, Kate Moss y Paris Hilton son algunas de las divas que han mostrado su predilección por el animal print. En todas partes del mundo, millones de mujeres quisieron verse como ellas, lo que obligó al retail a incorporar en sus salas de venta prendas con el apetecido estampado.

Entre los entendidos hay consenso: a las chilenas les gusta el animal print. La diseñadora Kika Neumann dice que le parece “interesante en su versión más elegante de los años 40 y 50. En zapatos y abrigos. No uso estampados en mis diseños, pero si tuviera que trabajarlos, sería en esa línea. Creo que siempre va a estar presente, como las rayas y los lunares. Es un clásico”.

Otra mirada es la que tiene Juan Pablo Espínola: “Les gusta usarlo, pero les da cierto pudor. Al chileno le gusta diferenciarse, pero cuando pasa a ser el observado, se paraliza. Cuando es el distinto, aún le cuesta”.

Explica que una cosa es el animal print como tela y otra la oferta que hay, la forma en que se ofrece en el mercado: “En diseño nos falta hacerlo más cercano al consumidor, usarlo en detalles, porque incluso así, se valora más”.

“Siempre va a ser parte del imaginario de los diseñadores, porque es muy potente en lo que transmite”, dice Jessica Meza, y aconseja que “nunca hay que botar las prendas y accesorios de animal print. Hay que tenerlas guardadas porque siempre va a seguir estando de moda”. Y si lo dice la experta, hay que hacerle caso.

LOS TIPS DE UNA EXPERTA

Pasa con el animal print que la línea entre la elegancia y lo chabacano es delgada. Juan Pablo Espínola lo explica desde un punto de vista interesante: “El problema de la repetición en temas visuales es que, entre comillas, se masifica y vulgariza porque la iconografía se pierde, se transforma en una masa, en un conjunto”.

Por eso, hay que saber llevarlo, y la diseñadora nacional Loraine Holmes nos entrega sus consejos profesionales a la hora de elegir esta trend:

“Si bien es ya una especie de tendencia permanente, se viene especial- mente fuerte para estas próximas temporadas, tanto para este verano como para el invierno siguiente. Así lo vimos en las pasarelas de Victoria Beckham, Tom Ford y Prada, además de algunas otras, en los últimos fashion week. Personalmente, me gusta esta tendencia, cuando viene utilizada adecuadamente, porque le agrega a nuestro look un toque wild y sexy. Mi print favorito es el leopardo, aunque también me gusta la serpiente. Como mejor me funcionan es combinados a piezas minimalistas y/o color blocks. Por ejemplo, el leopardo, considero que hace un súper combo con tonos rojos, naranjas o verdes intensos. La serpiente en cambio considero que armoniza mejor con tonos terrosos, grisáceos, celestes o amarillos. También me encanta mezclar en un mismo look más de un tipo print. Tengo en mi clóset algunas piezas y suelo hacer este juego. No lo he usado aún en mis colecciones, pero sí me gustaría hacerlo en algún momento. Me parece un recurso divertido y versátil”.

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