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Moda

El secreto mejor guardado de la moda desde 1977

El secreto mejor guardado de la moda desde 1977

Esta es la épica historia detrás de la mayor emergencia en la historia de la moda y un escape casi mortal, pronto a transformarse en una gran película bajo la visión del director Paul Feig y Paramount Pictures. 

En julio de 1977, un equipo de producción de los almacenes Neiman Marcus llegó a las montañas de la cordillera de Los Andes, cerca de la frontera entre Chile y Argentina, con el fin de buscar locaciones para la sesión fotográfica de un catálogo de abrigos de piel. Entre los pasajeros se encontraba una joven Jerry Hall, recién salida de su primer desfile en París; Pat Harrington, quien había sido el encargado de reunir a todo el elenco de top models, incluyendo a Maria Hanson y María Maciukas. También se alistaron los modelos masculinos Bob Clemente, Randall Laurence y el novio de Laurence, Conrad Bell. Pat Christman sería el estilista de la sesión, su hermana pequeña Julie como asistente de Les, el fotógrafo, y David Wolfe, quien supervisaría el proyecto. Toda la comitiva llegó al aeropuerto de Nueva York para abordar un vuelo a Santiago, transportando más de 2 millones de dólares en abrigos de piel de firmas como Fendi, Yves Saint Laurent y Ralph Lauren.

El viaje, afectado por el mal tiempo desde que pisaron suelo nacional, tendría un desenlace incierto.

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Tormentas y un viaje al borde de un acantilado 

Ya en Santiago, el grupo abordó un bus privado para dirigirse a la estación de ski Portillo, la más antigua de América del Sur. El autobús recorrió un largo y tortuoso camino hasta un edificio de color amarillo; era el tipo de lugar donde se podía encontrar a los jugadores de polo de Argentina esquiando o, como en 1973, a Bobby Kennedy Jr. siendo perseguido por la policía de fronteras chilenas. Portillo tenía capacidad para 400 personas, pero era temporada alta y el equipo de Neiman Marcus no tuvo más remedio que compartir habitaciones; nadie se quejó. Bob Purcell, un hotelero de Nueva York, se había hecho cargo de Portillo en 1961 y contrató a su sobrino, Henry Purcell, como gerente general de la propiedad. Éste contaría que las pieles, las joyas y la ropa estaban bajo la protección de dos guardias de seguridad proporcionados por el gobierno chileno de la época.

El día de la primera sesión la nieve comenzó a caer y, a pesar de las condiciones climáticas, el fotógrafo estaba dispuesto a explorar lugares fuera de la propiedad, tomando el volante de un todoterreno junto con Jerry Hall y David Wolfe, entre otros, para dirigirse a la frontera con Argentina. Empezó la tormenta.

A medida que el autobús subía, la nieve cubría la carretera. Los pasajeros comenzaron a entrar en pánico; la visibilidad era casi nula y cuando Les dio marcha atrás tratando desesperadamente de dar la vuelta, las ruedas traseras del vehículo se detuvieron a dos pulgadas del borde de un acantilado. El autobús colgaba precariamente a un lado de la montaña.

Uno a uno, todos los pasajeros bajaron del todoterreno y se alejaron de la orilla. Regresaron a Portillo casi en silencio, inciertos por cómo podrían obtener las fotos.

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Para hacer el viaje, Les y sus asociados habían presionado con éxito a la Junta de Turismo de Chile y a Braniff Airways para pagar la factura. El razonamiento de Les era que, dado que Chile estaba bajo el control de Augusto Pinochet y el país ya no era un destino turístico muy popular para los estadounidenses, ¿qué mejor manera de cambiar su imagen que con una marca como Neiman Marcus y millones de fotografía de súpermodelos envueltas en pieles en una de las mejores estaciones de esquí del país? “David (Wolfe) estaba empezando a tener un ataque al corazón”, recordó en su momento Pat Christman, pues tenían solo tres días para disparar un catálogo completo. A pesar de todo, incluso Wolfe tuvo que admitir que no había manera de seguir trabajando.

Estaba claro que tendrían que esperar a que pasara la tormenta. Pero la tormenta no se detuvo, ni ese día, ni el siguiente. Estaban todos enloqueciendo, así que las chicas hicieron lo suyo: se hicieron amigas con algunos esquiadores chilenos que trabajaban en el hotel. Les decidió que ahí atrapados harían algo para divertirse y organizaron un desfile de moda. Pat vistió a las chicas con la ropa y las pieles destinadas para el shooting, y comandó la discoteque del hotel. Conrad Bell, uno de los modelos masculinos, sirvió como DJ poniendo temas de Donna Summer y la canción principal de “Rocky“, que acababa de ganar el Oscar a la Mejor Película tres meses antes. Las top models desfilaron por la pista improvisada de la discoteca, casualmente arrojando las pieles a un lado, mientras que el equipo de seguridad los recogía ante un público enardecido. Por momentos, aquello pareció una noche del neoyorkino Studio 54. Grupos de juegos de azar empezaron a reunirse en las esquinas de la discoteca con dados y cartas.

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La tormenta de nieve todavía no se había detenido, y poco después saltaron las alarmas. La nieve golpeó el segundo piso del hotel; los salones, de repente, se llenaron de nieve acumulada y las líneas telefónicas murieron. Purcell demostraba a los huéspedes que tenía suficiente comida para alimentar a todos, durante tres semanas, pero varios recordaron la historia del Vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, que se había estrellado cinco años antes, dejando a 16 rugbistas sobrevivientes varados en los Andes, obligados a comerse unos a otros para sobrevivir. La historia era muy fresca en la mente de todos.

Rescate

Había pasado casi una semana desde la salida del grupo de Neiman Marcus de Nueva York, y no había manera de que sus agentes o seres queridos supieran que estaban vivos en el medio de una tormenta en la Cordillera de los Andes. Todos se preguntaron la posibilidad de una misión de rescate en helicóptero, pero los vientos no lo permitirían y los temores de posibles avalanchas mantuvieron a cualquier vehículo alejado de la montaña. Después de una semana, finalmente salió el sol, pero la única manera de salir del hotel era arrastrándose a través de una ventana del segundo piso. Les, que nunca había esquiado antes, se puso un par de esquís, vistió a las modelos y trató de disparar en movimiento para intentar salvar el viaje.

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La patrulla de esquí que también se encontraba atrapada en el hotel, finalmente fue capaz de bajar de la montaña para transmitir mensajes de emergencia a una base militar: la Escuela de Montaña del Ejército de Chile que estaba a medio kilómetro de Portillo, convertida en un campo de entrenamiento para soldados. En ese viaje a la base tuvieron la posibilidad de conectar con la sede de Neiman Marcus en Dallas y explicar su situación. Ya habían estado en Chile por probablemente ocho días y Les estaba bastante seguro de que había obtenido las imágenes que necesitaba. A la mañana siguiente el equipo de Neiman Marcus fue conducido hasta la base donde luego dos helicópteros militares los transportaron a un pueblo llamado Ocho Ríos. Una vez allí, un transporte los llevaría a Santiago y, en última instancia, tomarían un vuelo comercial de regreso a Nueva York.

Casi dos semanas después del inicio de esta saga, el equipo finalmente aterrizó en Nueva York. Ninguno, nunca más, pudo olvidar aquel viaje a Chile.

Ahora el director Paul Feig será el encargado de llevar a la gran pantalla esta historia, bajo el título de“Supermodel Snowpocalypse”, con apoyo de Paramount Pictures y Mickey Rapkin de guionista. Según Feig, el film destapará el “secreto mejor guardado de la moda”, y quién lo hubiese pensado, dentro de un centro de ski en la cordillera de Chile.

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