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Moda

Encanto floral

Encanto floral

Kendall Jenner canaliza la era dorada del emblemático fotógrafo Richard Avedon y confiesa los miedos sobre su seguridad, su famoso clan y su infancia masculina.

Son recordatorios. Vienen de forma involuntaria —como hipos— cada pocos minutos. Sazonan la conversación, marcando nada de gran consecuencia. Pero aun así son útiles, necesarios incluso, a veces.

“Soy joven”, dice Kendall Jenner cuando hablamos sobre su vida amorosa. “Pero soy joven”, añade cuando se refiere a su primera casa. “Lo sé. Soy joven”, declara después de mencionar cuánto le gustaría ser mamá algún día.

Solo tiene 21 años, pero ha vivido una larga vida. O al menos así se siente. Ella y sus padres y hermanos famosísimos se las han ingeniado para llegar a cada rincón de la cultura popular como una especie de pulpo mutante sujetando de manera inquebrantable la conciencia colectiva. Pareciera que han estado ahí —en nuestras cabezas, nuestras pantallas, en todos lados— por siglos, parte tan integrada de la cultura americana como la tela de la bandera, pero con mucho más brillo y escándalo.

Así es que sí, los recordatorios son útiles. Kendall Jenner es, de hecho, joven.

“Cuando cumplí 20, recuerdo haber pensado ‘¡Diablos! Soy una veinteañera’. Todos me decían: ‘Estos son los mejores años de tu vida. ¡Aprovéchalos!’” dice.“Así es que quizás eso es lo que estoy haciendo”.

¿Quién la culparía? Kendall tenía 11 cuando Keeping Up With the Kardashians debutó en el otoño de 2007, abriendo su vida, y las del resto de la familia Jenner-Kardashian, a un examen público. Como también, a la crítica. Pero la vida se mueve rápido cuando se mide a través de ratings, seguidores en redes sociales y millones de dólares en ganancias.


Izquierda: Vestido, tiara y zapatos, Dior Haute Couture. Anillo, Dior Fine Jewelry / Derecha: Aro Tiffany & Co. 

No es que se arrepienta de haber dicho: “Okey”, el día en que su mamá les preguntó a ella y a su hermana menor, Kylie, si querían ser parte de un show de televisión que se comenzaría a filmar en su casa de Calabasas. “Éramos niñas normales”, Kendall dice sobre Kylie y ella misma. “Apenas nos inmutábamos con las cámaras”. Lo normal es relativo, claro está, pero Kendall dice que tuvo una infancia maravillosa. Había caballos, bicicletas y Barbies. Había estrenos de cine con un padre superestrella y horas frente a la TV viendo las series de Disney Channel That’s So Raven y The Suite Life of Zack & Cody. Y también estaban sus adorados shorts de camuflaje, que se quitó solo una vez para poder lavarlos tras la insistencia de su madre. “Usaba esos shorts todos los días”,recuerda su mamá,Kris Jenner.“No era una niña a la que le gustara solo lo femenino”. De hecho, era todo lo contrario.

“Era muy masculina”, dice. “Pasé por una fase donde usaba solo ropa de hombre. Siempre pasaba el tiempo con mis amigos, porque conecto mejor con ellos”.

No es algo fácil de lograr, particularmente cuando Kourtney, Kim y Khloé Kardashian son tus hermanas. Ellas han llevado la feminidad a niveles estratosféricos. “Siempre he sido la diferente”, dice Kendall. “Soy una chica y me gusta, pero nunca lo he disfrutado tanto. Creo que tengo eso de mi papá. Diría que soy más una Jenner que una Kardashian”.

Hasta el día de hoy no le gusta arreglarse tanto como a sus hermanas, pero dada su profesión, no tiene mucho poder de elección. Documenta su vida como una de las modelos más top para sus millones de seguidores en Instagram y en su blog, que tiene un valor de USD$2.99 al mes para acceder a contenido exclusivo, como: “Las cosas que siempre compro en el supermercado (y dónde encontrarlas),”“4cosas que quiero robarle a Kim” y “¿Cuánto te pareces a mí?” (Este último es un quiz que yo, un hombre de mediana edad, me sentí tentado a hacer).

Como no estamos en temporada de Fashion Week, Kendall luce muchísimo más casual —su pelo está tomado en un moño desordenado en la punta de su cabeza, lleva solo una pizca de maquillaje, una polera, pantalones de cuero y una chaqueta de jeans de Balenciaga—. Llega a tomar desayuno en un silencioso café en Bond Street en Nueva York. A veces las modelos son sorprendentes, más llamativas que clásicamente hermosas. Pero la belleza de Jenner es inconfundible. No se va dando a conocer poco a poco mientras uno habla con ella. No, está ahí mismo desde el momento en que la conozco. Es gentil y educada, y se esfuerza en hacer preguntas a la par con responderlas. Tiene cuidado con no mencionar demasiados nombres, referenciando a “una amiga” en vez de “Gigi”. Finalmente, y esto es importante, llega puntual. Camina como una mujer agradecida de estar viviendo su sueño; uno que ha tenido desde antes de lo que es capaz de recordar.

Unos pocos días antes del Día del Trabajador de 2010, Kendall se subió a un bus para recorrer las dos horas de distancia entre Los Ángeles y Santa Bárbara con el resto de su curso de noveno grado del colegio Sierra Canyon. Poco después de que llegaran a un refugio natural en la costa californiana, la profesora comenzó a hacerles una serie de preguntas para ir conociéndolos mejor. La mayoría fue recibida con quejidos de estos adolescentes privilegiados. Kendall, que tenía 14 años y todavía le faltaban 12 meses para su primer desfile, era una veterana de los reality shows y estaba aburrida. Se les pidió a los estudiantes escribirles una carta a sus yo del futuro. Kendall encontró un cómodo espacio en el pasto, se sentó con su espalda contra un árbol y escribió su carta (disponible para que todos puedan leerlo a un módico precio de USD$2.99 al mes), completándola con caritas sonrientes, corazones y un sinnúmero de signos de exclamación.

“Querida yo”, comenzó, antes de mencionar que estaba grabando la quinta temporada para KUWTK. “Mi meta en la vida es convertirme en una modelo reconocida y viajar a una gran cantidad de lugares geniales”.


Vestido, Atelier Versace. Aros, Tiffany & Co.

No hay duda de que Kendall ha logrado precisamente eso. Acaba de regresar de India y Bangkok, y tiene un vuelo a Londres en solo unas horas.“No le teme al trabajo duro”, dice su padre, Caitlyn Jenner, el ex campeón olímpico conocido como Bruce Jenner antes de cambiar oficialmente su nombre y sexo en 2015. “Le dije desde el comienzo que la
única forma en que sería exitosa en esta vida dependía de cuán duro estaba dispuesta a trabajar. Nadie te va a entregar nada”.

Pero eso fue precisamente lo que la gente pensó que estaba sucediendo cuando la vieron aparecer en el escenario de la moda algunos años atrás. Después de todo, ser una Kardashian abre puertas. Y seamos honestos, aunque ese no es su apellido es imposible separarla de ellas. Por lo que fue inevitable que la gente susurrara. “Creo que las personas temían decírmelo a la cara”, dice Kendall, “pero probablemente lo hacían a mis espaldas: ‘Se cree tan genial. Es engreída, muy ególatra'”.

Por ese nivel de escrutinio, Kendall, ahora una de las estrellas del mundo del modelaje, se asegura de presentarse a las nuevas chicas en el backstage y asegurarse que se sientan cómodas. No le gusta la idea de que alguien se sienta fuera de lugar. Y cuando una mesera accidentalmente derrama una bebida en la mesa frente a nosotros, Kendall se ríe y rápidamente ayuda a limpiar. Quizás son solo los modales que sus “increíbles padres”, como ella los llama, le enseñaron. O quizás no quiere que nadie vuelva a pensar nunca más que ella “se cree tan genial”.

Sea como sea, es ya una cliente regular de este pequeño café. Se sabe el menú de memoria (“las totadas con mantequilla de almendra son maravillosas, pero un poco difíciles de comer”) y ama esta parte del centro de Nueva York. No está lejos del departamento donde se queda cada vez que está en la ciudad. Esta semana, sin embargo, se tuvo que hospedar en el hotel Mercer, ya que el departamento estaba siendo ocupado por sus dueños: su hermana y cuñado. “Solo tiene un dormitorio, así es que no voy a dormir en el medio de ambos”, dice. “No sé nada sobre acurrucarme con Kim y Kanye”.


Izquierda: Abrigo, camisa, aros y zapatos, Maison Margiela Artisanal por John Galliano / Derecha: Vestido y sandalias, Valentino Haute Couture. Aros, Tiffany & Co.

No que importe demasiado, Kendall no ha estado durmiendo bien en el último tiempo. El jet lag ha jugado su papel, sin duda. Pero también ha sido víctima de una gran ansiedad. Y aunque Kendall siempre ha sido ansiosa (“mi vida entera”), esto es a otro nivel. Comenzó en agosto del año pasado, cuando condujo hasta su casa en West Hollywood y encontró a un hombre sentado en la entrada. El hombre caminó hacia su auto y comenzó a golpear las ventanas. Aterrada, fue capaz de alejarse y llamar a la policía, pero el miedo se mantuvo. (Más tarde testificó en su contra y le dieron cinco años de orden de restricción). Las cosas empeoraron en octubre, cuando Kim fue asaltada en su departamento de París, lo que hizo que Kris aumentara la seguridad para toda la familia.

“Hay mucha gente extraña allá afuera”,dice Kris.“Lo hemos vivido muy de cerca .Ahora tenemos una fortaleza en cada casa”. (Quizás, pero lamentablemente eso no detuvo a alguien que robó un equivalente a USD$200,000 de la casa de Kendall en marzo).

Ahora Kendall tiene un guardia de seguridad armado junto a ella donde quiera que vaya. Uno de ellos la acompaña hasta el café.“No me siento normal”, dice,“y me gusta sentirme lo más normal posible”.

Y aunque Kendall está claramente más segura con alguien sentado fuera de su casa y abajo de su hotel,la ansiedad aún no desaparece. “Despierto en la mitad de la noche con terror”, dice. “Ataques de pánico. Me despiertan y necesito ponerme de pie. Me desespero y me pongo a llorar”.

Es una confesión sorprendente de parte de Kendall, que suele ser muy privada. Tiene una gran conciencia de sí misma, lo que le permite nadar al contrario del resto de su familia. Ha intentado mantenerse lo más privada posible para alguien con más de 100 millones de seguidores en las redes sociales. Mantener esta privacidad puede ser algo muy complicado cuando las cámaras te siguen día y noche —tanto en su casa con el equipo de Keeping Up como en el resto del mundo por los paparazzi.


Traje, medias y zapatos, Givenchy Haute Couture por Riccardo Tisci. Aros, Tiffany & Co.

Pero Kendall hace el esfuerzo.“Más que el resto de mi familia, creo”, dice sobre sus intentos de privacidad. “Solo porque creo que es algo poderoso. Además, creo que la gente siempre quiere lo que no puede tener. Me parece algo muy bueno mantener un cierto grado de misterio”.

Sin embargo, no hay un nivel de restricción que detenga los rumores. Una vez existió el chisme de que había cerrado su cuenta de Instagram para hacerse una cirugía plástica.“Es literalmente lo más loco que he escuchado”,dice.“Con mi familia estaremos soportando cosas así por el resto de la vida”.

La vida amorosa de Kendall ha sido un área de particular interés por los medios, ya que las relaciones de sus hermanas siempre han sido conocidas íntimamente por los fans, casi como si se trataran de teleseries. Hubo rumores de que salió con Harry Styles de la banda británica One Direction. Luego, se dijo que estaba con Nick Jonas. Durante estos días, el interés amoroso es A$AP Rocky, al menos según lo que dice Internet. Nada de eso, sin embargo, parece inmutarla.

“No me estoy casando con nadie”, dice.“No estoy comprometida. No hay nada serio o duradero en mi vida en este momento. Si no estoy realmente comprometida con alguien, ¿por qué tendría que hacerlo público? Si yo no sé lo que es, ¿por qué debería saberlo el mundo?”.

Ha vivido muy de cerca la presión y el desgaste que eso puede significar para una relación.“Creo que es algo sagrado”, añade.“Es algo entre dos personas y la opinión de nadie más debe interponerse. La gente quiere empezar el drama. Si tuviera un novio, dirían una enorme cantidad de cosas que probablemente nos haría terminar”.

Todo eso tiene mucho sentido, ¿pero tiene a alguien especial?

“Estoy concentrada en lo mío”, dice con una sonrisa.“Me estoy divirtiendo. Estoy siendo joven”. Responde, pero no responde con el mismo desplante de un político experto. Kendall sabe lo que hace.

“Ella tiene la habilidad de editar el ruido”, dice Kris, refiriéndose a la capacidad con que Kendall hace oídos sordos a los chismes.

El ruido fue particularmente intenso en 2015, cuando Caitlyn pasó por un cambio de género muy mediático. A pesar de que es muy unida con su madre y hermanas, Kendall siempre ha sido regalona de su padre. “Cuando ella nació yo estaba manejando la carrera de Bruce, por lo que tenía que trabajar todos los días”, recuerda Kris.“Bruce la llevaba a todos lados, por lo que siempre fueron muy cercanos”.


Traje, Armani Privé. Aros, Tiffany & Co.

Su padre era un héroe para ella, tanto como lo fue para toda una generación de estadounidenses. Jugaba con figuras de acción de Bruce Jenner cuando era niña y amaba ver cómo la gente lo celebraba, incluso años después de haber ganado su medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1976. Se sentía segura cuando él la iba a buscar, tarde en la noche, a la casa de alguna de sus amigas.“Si pudiera retroceder el tiempo, volvería a ver a mi papá ganar las olimpíadas”, dice.“Es una gran parte de su vida y yo no estaba para verlo cuando sucedió”. Dicen que el amor hacia un padre no tiene rival y ese es sin duda el caso de Kendall. Pero a medida que fue creciendo, se fue percatando que quizás había algo diferente en el hombre que era su papá. Su amor por él, eso sí, en ninguna instancia se debilitó. Ella y sus hermanas solían encontrar algunas pistas en la casa. Una peluca en cierto lugar. Un esmalte de uñas en otro. “Durante mucho tiempo fue como si se tratara de una investigación”, dice Kendall. “Encontrábamos cosas pequeñas y pensábamos:‘Esto no es normal’. Por un minuto, decíamos:‘¿Acaso es infiel?’pero sentíamos que no era el caso”.

Luego, hubo un momento, alrededor de un año antes de que Caitlyn se presentara oficialmente a la familia, cuando Kendall, sedienta en la mitad de la noche, bajó al primer piso a servirse un vaso de agua… y se encontró con ella. “Mi corazón se cayó al piso”, dice. “En ese tiempo ella se vestía como Caitlyn a las cuatro de la mañana, antes de que despertáramos. Fue un momento bastante impactante”.

“Mi principal preocupación desde el comienzo fue no hacer nada que pudiera dañar a mis hijos”, dice Caitlyn.“Durante esta transición, cuando me escondía en la mitad de la noche, me pillaron varias veces. Pensé que estaba siendo inteligente”.

Al momento en que Caitlyn les reveló la verdad, Kendall dice que ella “como que ya sabía” pero lo había estado negando. “Cuando nos contó y nos explicó que esto sería un cambio real, se vinieron unos meses muy intensos emocionalmente”, dice. “Y si alguien me hablaba del tema, me ponía a llorar, tal como si estuviera de luto. La persona sigue ahí, por supuesto, pero físicamente estás perdiendo a alguien. Fue mi papá quien me vio crecer y me crió. Es un período de ajuste, seguro. Te empiezas a dar cuenta de que la persona sigue viva. Sigue ahí. Sigue siendo una bendición y sigue siendo asombrosa. Me percaté de que debería estar agradecida por tener a mi papá. Se empieza a convertir en algo normal”.

Kendall todavía se apoya en su padre tanto como antes, y normalmente la llama para pedirle consejos, especialmente cuando se trata de coleccionar autos. Caitlyn, asistida por su amigo Jay Leno, le ayudó a encontrar un Corvette de 1956, un auto que casi se rehusó a comprar.

“¡No! No me gusta el color”, recuerda Kendall que pensó al ver el esmalte azul que uno de los amigos expertos de Leno había encontrado después de meses de intensa búsqueda. Pensó en pintarlo de otro color.

“El color es fantástico para esta era”, dice Caitlyn. “Le dije que no tocara la pintura y que la dejara tal cual, que valía la pena”.

Finalmente, Kendall se convenció y compró el auto vintage.“Es un color chillón”, dice mientras busca por una foto en su celular.“Pero ahora todos saben que ese es mi auto, y me encanta”.

Es fácil olvidar, quizás, que la familia de Kendall —por más líneas de belleza y moda, videojuegos, portadas de revistas, debates y Kanye— es una familia real y no solo un grupo de actores bien pagados. No vuelven a su vida normal una vez que alguien grita:“¡Corte!”.Ya están viviendo sus vidas normales.Y a veces son difíciles.

“No pienso en los Kardashians con comillas”, dice Kendall. “Lo pienso como una familia. Sé que es muy probable que para otras personas sea muy difícil entender, pero esto es normal para mí”.

Créditos Fotografías: Camilla Akrans Editor de Moda: Tom Van Dorpe Pelo: Franco Gobbi para Bumble Maquillaje: Petros Petrohilos para Estée Lauder Manicure: Huberte Cesarion Producción: Pandora Graessi Diseño del set: Pierre Glanddier en Onirim

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