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Moda

La moda después del BREXIT

La moda después del BREXIT

Un oda a Gran Bretaña…

Este año todo empezó en el numero 10 de Downing Street, con una invitación de la primera ministra Theresa May a celebrar London Fashion Week y las colecciones Primavera/Verano 2017, denominación que ya varios han suprimido y cambiado por la mas rigurosa “colección de Septiembre”. Las estaciones y los géneros se hacen cada vez más difusos en el mundo moderno y Londres, como buen reflejo de lo que sucede en el planeta, también mostró esta tendencia a la fluidez en las pasarelas. May realzó esa noche la importancia de la industria de la moda, que contribuye con 28 billones a la economía anual del Reino Unido, creando más de 900.000 trabajos. La primera ministra, tan conocida por su mano dura en política como por su amor por el animal print y los zapatos llamativos, esa noche vistió una blusa blanca de Palmer Harding, pantalones de Amanda Wakeley y unos coloridos zapatos con dibujos de labios rojos de Russell&Bromley.

Ese fue solo el primer toque del gong, pues una tras otra las fiestas comenzaron a suceder. Una de las más concurridas fue la de la revista LOVE en conjunto con Marc Jacobs. La fiesta nos demostró que ya aparecen con fuerza las nuevas generaciones. Allí pudimos ver a Rafferty Law, hijo de Jude Law, conversando animadamente con otra hija de célebres padres: Frances Bean Cobain, quien estuvo presente en varios desfiles junto a su madre Courtney Love. Hijas de rockeros como la modelo Amber Le Bon, Tigerlily Taylor o Anais Gallagher bailaban en after parties después de lucirse en las primeras filas como prueba de este recambio generacional.

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En las pasarelas que se repartían por todo Londres, resaltó lo intrínsecamente británico. Uno podría concluir que es una respuesta al Brexit, pero sería una conclusión algo liviana, pues después de todo la industria fue siempre parte de los que apoyaron con vehemencia la permanecía en Europa. Sin embargo London Fashion Week fue sin duda una oda a la vieja Britannia, presente en la mayoría de los shows, en forma de guiño en algunos y de manera evidente en otros.

El vuelo victoriano, el chaleco de una señora distinguida, el impermeable en las más diversas versiones, flores y diseños escoceses fueron protagonistas. Simone Rocha la chica irlandesa y nueva estrella de la escena fashion británica, se inspiró en pinturas del pintor Paul Henry y así nacieron aquellos vestidos etéreos en tul o aquel patchwork en diseños florales.

Christopher Kane, por otra parte, celebró sus 10 años como diseñador y decidió hacer un viaje a cada una de sus colecciones pasadas enfatizando la idea de austeridad inglesa que viene de la postguerra y que está marcada a fuego en los genes ingleses. Esa idea de hacer, usar y reparar que es como llamó a su colección (Made, Use and Mend) también tuvo que ver con su elección de calzado sobre el catwalk: las zapatillas crocs, a las que Kane, en una colaboración con la marca, adornó con piedras personalizables.

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En UNIQUE la linea premium de Topshop, la directora creativa Kate Phelan confesó haber estado estudiando los orígenes del estilo británico y el lugar elegido para el show, el Old Spitafield Market, fue parte del regreso a esas raíces. “Hubo un tiempo en el que Londres estaba repleto de mercados de moda y como adolescentes pasábamos el tiempo allí, donde podíamos encontrar una chaqueta del ejército o un vestido de cóctel de los años 20. De ahí viene en gran parte nuestro estilo”, explicó Phelan, luego de presentar un show ecléctico donde el fucsia, el animal print de cebra y el charol se alternaron con femeninos vestidos lila o acinturados modelos de sugerentes transparencias. La colección, al igual que la de Burberry y otras de LFW, pudo ser adquirida inmediatamente después del show.

Finalmente, Burberry, la casa británica por excelencia, creadora del necesario y obligatorio trench en cualquier visita al Reino Unido, no podía alejarse de la tendencia. La escritora Virginia Woolf  con su novela “Orlando”, fue la musa inspiradora de Christopher Bailey para esta colección que él llamó Septiembre. Con este libro, la autora quiebra reglas de tiempo y géneros cuando el protagonista viaja por cuatro siglos siempre con 36 años, cambiando de sexo según la época. Eso fue exactamente lo que sucedió en Makers House, donde este año se realizó el desfile.

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Prendas unisex de estilo isabelino, con gorguera; brocados; terciopelo color rosa y pijamas de seda (un perfecto símbolo de lo no estacional y la fluidez de género tan actual) fueron parte de las piezas más destacadas de la pasarela. Cada invitado se fue con una copia de “Orlando” que esperaba en los asientos, mientras Christopher Bailey, hoy solo dedicado a la creación en Burberry, describía su colección: “Una carta de amor al pasado y a la historia inglesa, a la vez ferozmente moderna”.

Créditos Fotografías: Burberry, Christopher Kane y Topshop Unique

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