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Moda

Octavio Pizarro Renovado

Octavio Pizarro Renovado

El diseñador nacional radicado en París regresa con una colección llena de color, alejándose del negro que lo consolidó como un personaje clave de la industria de la moda. En exclusiva para Bazaar nos comentó todos los detalles de su nueva propuesta.

Octavio Pizarro nos atiende el teléfono desde la rue Primo Levi, lugar donde se ubican sus oficinas en París. El diseñador nacional, que lleva más de dos décadas radicado en la capital francesa, se muestra abierto, con la disposición de un hombre conocedor de su oficio. Pizarro, que es uno de los diseñadores chilenos con más carrera internacional y uno de los más destacados de toda la industria, no es un snob de la moda, todo lo contrario, es un creador que confiesa haber aprendido que la objetividad es clave para su trabajo. Esta es solo una de las lecciones que dice haber aprendido, y de los cambios que le han afectado personalmente y que se reflejan en su arte en el último tiempo. “Creo que hay un cambio fundamental en mi persona. Un antes y un después”, dice refiriéndose a este año. “Estoy en cambios conmigo mismo, en lo que hago en mi tiempo libre, en aprender a disfrutar el deporte…”, añade.


Colores vivos y determinados marcan la nueva propuesta del diseñador.

Días antes, habíamos recibido imágenes exclusivas de la nueva línea verano 2018 y hubo un cambio radical que captó nuestras miradas en cosa de segundos: la oda al color. Desde sus inicios, cuando indagó en el trabajo con la lana de alpaca, el negro fue la forma en que pudo reflejar la distinción que buscaba. Si aplicaba demasiado color “sentía que perdía un poco la calidad y el espíritu; el lenguaje se me iba para otro lado”, afirma. “Era demasiada cosa el color, más la textura, más la forma”. El negro es sinónimo de eterna elegancia. Pizarro diseñaba a una mujer fuerte, enfundada en negro, “como una amazona de la ciudad”, cosa que siempre le apasionó.

Pero hoy, el naranja, el amarillo limón, el azul índigo, el verde esmeralda y el azul cielo protagonizan una colección fresca, liviana y citadina para el verano 2018. “Trabajé durante mucho tiempo el negro y lo hice de una manera bastante profunda. Ahora quería ver qué es lo que pasaría utilizando el color”, cuenta. La colección, sin embargo, mantiene el lenguaje preciso del diseñador, aquel que se ha caracterizado por las influencias de la arquitectura, los cortes geométricos, el arte deco y el arte cinético.

Y tampoco se deshace del negro completamente: hay piezas en negro, como también en un juego blanco y negro. Fiel a su instinto (dice guiarse mucho por la sensación en el estómago que le dice cuándo hacer las cosas y cuándo no), dejó que esta inquietud tomara forma espontáneamente, y la hizo más ágil y citadina, y con un aire y un look menos couture. “Estoy contento, porque creo que es un cambio positivo en mi carrera. El principal miedo que cada creador es quedarse pegado, por lo que es fundamental poder ir cambiando ángulos, pero siempre con el mismo lenguaje”, dice.

Otro gran miedo de un diseñador, posiblemente lo que marca la diferencia entre la genialidad y la mediocridad, es el seguir las tendencias al pie de la letra. “Un verdadero diseñador es el que hace las tendencias, no las sigue”, dice Pizarro. “A mí no me interesa hacer lo que las otras personas hacen”. Lógicamente, cada artista al momento de crear le toma el pulso a la realidad y al momento. Después de todo, el arte refleja la historia y el tiempo al que pertenece, “l’air du temps”, como dice el diseñador chileno. “Hay que saber qué está pasando, pero en definitiva trato de que las tendencias de la moda no sean parte de mi trabajo. Trato de ser muy personal en mi propuesta”.Una creación personal, claramente, refleja los procesos y cambios interiores de cada persona. Pizarro, por ejemplo, confiesa sentirse distinto a años anteriores, con dos características que sobresalen: su creciente amor por el deporte y la soledad en la que trabaja. Nunca antes se había interesado por hacer ejercicio y mantenerse activo, y hoy se confiesa “muy deportista”. Está gozando del gimnasio y el deporte al aire libre, y dice sentirse muy bien. Asimismo, también revela que está muy cómodo en su soledad en la creación y en el encuentro consigo mismo. “Hay gente que no puede trabajar sola. Pero yo vivo con mi soledad perfectamente”. La frescura, la liviandad y la vida en colores de sus nuevas prendas sin duda parecen ser un espejo de los cambios personales y el autoconocimiento que ha estado experimentando. El negro parece haberse llevado consigo un peso, y cerrado consigo una etapa, abriendo la puerta para una nueva cara del diseñador, que es más etérea y efímera, pero igualmente cautivadora.

Otro cambio que podemos percibir a medida que conversamos con él es su creciente sencillez y desapego con el glamour de los medios y la fama. “Creo que el esnobismo no sirve de mucho. Está bien salir en revistas, pero hay algo ahí que es mucho ego. Por supuesto que es importante que el público conozca mi trabajo, pero con los años uno aprende que hay otras cosas en el trabajo que son más gratificantes, como vender y ver a una clienta contenta, por ejemplo”. Pizarro lo atribuye a dos cosas: madurez y su vida en París, donde dice haber aprendido muchísimas lecciones sobre el trabajo, la vida y el presente. “Hay que saber vivir y ser feliz con lo que uno tiene. Que la vida te da lo que te puede dar y no lo que tú quieres que te dé”, reflexiona. De la misma manera, su vida en Europa le ha enseñado la importancia del rigor, de la sencillez y de la objetividad. “Creo que mientras más objetivo y sencillo sea uno con uno mismo más directo y más fluida será la comunicación con los demás y los clientes, y lo que yo quiero mostrar en mi trabajo”, sostiene.


Conoce más sobre el trabajo de este diseñador nacional en octaviopizarro.com.

La mirada de Pizarro tiene hoy un nuevo enfoque. Está más consciente de su rol como creador de realidades como nunca, pero desde un enfoque más relajado y sencillo. “Estoy en un momento de mi vida donde miro las cosas de otra forma; eso define también lo que quiero proyectar y el lenguaje de una colección”. También tiene más que claro su rol: hacer que la vida sea más linda, inspirar y soñar. “Yo trato de ser lo más consecuente conmigo mismo, en el sentido de no hacer cosas que no me gusten o tomar alguna tendencia que no me gusta, solo porque ahora se lleva”. De la misma forma, su trabajo en couture ha tomado más relevancia que nunca: “Cuando me mandan a hacer prendas a pedido es mi labor como profesional decir realmente qué es lo que queda bien, lo mejor para ella, las cosas que la suben, magnificar a esa persona. Y es un agrado cuando eso funciona y que la gente lo reconozca”.

Y tras el lanzamiento de esta nueva colección, el reconocimiento de Octavio Pizarro está por dispararse aún más alrededor del mundo entero.

Créditos Fotografías: Paola Velásquez

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