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Moda

Resumen del otoño

Resumen del otoño

Elige lo corto, lo largo o lo intermedio. Cómo vestirte es una época en la que (casi) todo se vale.

¿Añoras los días en que las tendencias de moda eran dictadas por un escuadrón sentado en pequeñas sillas bañadas en oro, como si fueran los Diez Mandamientos? Yo tampoco. Todos somos adultos, y hemos aprendido que solo vale la pena seguir incluso las mejores propuestas si es que estas nos funcionan. En ese sentido, quizá sea momento de considerarlas más bien como sugerencias. Lo cual es un alivio, dado que esta temporada hay tantas tendencias que todas parecen ser diametralmente opuestas entre sí. Cortas y largas. Adornadas y como de monja. Opulentamente femeninas y relajadamente masculinas. Todas son opciones tan extremadamente divergentes, que se perdonarían si se diera por hecho que todo se vale.

Pero, créeme, no es así. Unos zapatos peep-toe con plataforma del tamaño de un ladrillo te harán ver más anticuada que un iPhone 3 con la pantalla rota. Un abrigo con hombros enormes de hace tres años parece algo… de hace tres años, más que el “clásico atemporal”, que es lo que hubieras esperado del precio de seis cifras que pagaste por él. ¿Una bastilla que llega dos pulgadas arriba de la rodilla? Trágico.

Un par de palabras acerca del largo. Antes, era el indicador número uno de un atuendo a la moda; ahora, fuera de la regla de los cuatro centímetros, nos podemos reír en la cara de quienes dictan que supuestamente les queda a todas. Los largos –me da gran felicidad informarlo– son de todo tipo: rozan la rodilla en Derek Lam, Céline y Roksanda; están encogidos en Saint Laurent y Louis Vuitton. Elige el que sea más favorecedor, asegúrate de que sea plisado, cortado al bies, en línea A o con bastilla en vuelos –lo que sea, menos de tubo– y selecciona los zapatos correctos. (Cuando incluso Victoria Beckham, aquella que es famosa por usar stilettos en una caminadora, dice: “Para mí, todo se trata de un zapato plano”, sabes que es momento de recibir con los brazos abiertos un brogue, unas zapatillas o una bota Chelsea de taco más bajo.)
Esta temporada, hay abrigos de todo tipo en cuanto a estilo y corte. Me inclino por los largos de Céline que se ajustan antes de volverse más amplios en la cintura. A pesar de que rozan la pantorrilla, son la cumbre del outerwear, pero lo mejor es dejárselos a Karlie Kloss (es una cuestión de estatura). Lo opuesto al modelo que toca el tobillo, es un estilo ajustado y más corto. La gabardina en tweed de Saint Laurent y la versión en cuero de Vuitton rozan los muslos, y simplemente sabes que las chicas cool (Edie Campbell y Charlotte Gainsbourg) van a usarlos relajadas por toda la ciudad.

La tercera opción, igualmente viable, es el abrigo envolvente en fieltro de lana o cashmere de doble vista. El de Agnona en color camel –por cierto, hay muchos colores acaramelados– luce como un millón de dólares (y casi cuesta eso). Los de Altuzarra, con cuello tipo chal en tonos contrastantes, que puedes usar sobre un vestido de noche, son fabulosos y pragmáticos; ajusta el cinturón para marcar la figura. Dries Van Noten también se dejó llevar por los cinturones y usó una banda amplia metálica en la parte alta del torso para ceñir un abrigo a rayas. La lección: reconsidera y revive tu arsenal de cinturones. ¿El largo óptimo para abrigos? Justo debajo de la rodilla, a menos que sea una capa, y bien podría serlo, después de que hayas visto las deliciosamente suaves y ligeras como un cárdigan, de Rick Owens y Valentino.
Pero quizá estás considerando un abrigo en animal print. No te juzgaré. Es un clásico. Y hoy en día, también es un neutro –cuando es usado hábilmente–, sobre todo en Sportmax, donde lo mezclaron con el infalible color negro.

Tampoco nos podemos olvidar del chiporro. Miuccia Prada lo llamó “la piel para los pobres… En el pasado, era para la gente que no podía comprar mink o marta cibelina”. Pero ya no. Las chaquetas tipo abrigo de Prada en cuero mate o metálico, de largo tres cuartos, recubiertas con piel de oveja en vino o carmesí, son algunas de las más relevantes de la temporada y proporcionan otra pieza en el rompecabezas de qué longitud ponerse con faldas largas.

Si en vez de jugar con las proporciones prefieres aprovechar tu tiempo para ponerte al día con las series de Netflix, entonces, sáltate el acertijo de las faldas y ándate directo a los pantalones, pero no solo a aquellos que sientes que te quedan bien. La nueva forma en estos (como se vieron en Marc Jacobs, Dior y Hermès) son más sueltos, más altos, más amigables. Para empezar, no te provocarán un coágulo sanguíneo –ni harán que te acomplejes por tus pantorrillas. La última regla en pantalones es solo usar aquellos que hagan que tus piernas se vean más largas. Contrariamente a lo que dicta la intuición, esto no significa que deban rozar la parte superior de tus zapatos. Incluso si eres baja de estatura, los pantalones que llegan arriba del tobillo, como en Michael Kors y Derek Lam, pueden ser favorecedores si la cintura roza el ombligo o más arriba, y los puedes usar con zapatos de tacón de bloque mediano, como se vio en Valentino y Christopher Kane. En muchos sentidos, este largo brinda la mayor flexibilidad. Deja ver un poco del tobillo, esto ayuda a que el look masculino no sea tan tomboy. En lo más profundo del invierno, funciona con una bota que llegue hasta media pantorrilla con taco tosco y de punta redondeada de Dries Van Noten o Marc Jacobs  –probablemente la compra obligada de los próximos meses.

Además de tu pantalón al tobillo, necesitarás algo más largo y más drapeado para usar en los eventos especiales
 –quizá en crepé de seda en color negro o crema, con una tira de satin–. Y si hablamos de inversiones serias, no hay nada mejor que combinar el pantalón con uno de los abrigos tipo tuxedo de Raf Simons para Dior. Me probé algunos, y son de los que vale la pena conservar. ¿Esto te recuerda a algo? La moda se está poniendo un poco setentera –no en una forma aterrorizante como de rock glam, sino, más bien, como en el momento de Don’t Look Now de Julie Christie–. Revisa los estilos de Christie en YouTube, son bastante más emocionantes que las escenas de sexo supuestamente impactantes. También menos anticuados. Una razón por la que su clóset todavía posee tal atractivo tras 40 años, es que es un ejemplo de la moderación y la falta de esfuerzo. La versión 2015 del top ligeramente brillante que te pones para ir a una comida de familia con tu marido, podría ser uno de los suéteres de cashmere de Salvatore Ferragamo o una de tus faldas tornasoladas en bronce metálico.

La película de Christie quizá provoque angustia, pero su estilo definitivamente no. Toma de ahí la pauta y diviértete con algunas de las reinterpretaciones de 2015: flecos en el empeine de un brogue para jugar golf o como un detalle en tu cartera; una chaqueta de motociclista decorada con cierres y un solo aro colgante (al estilo de Céline). Todos son grandiosos toques que agregarán personalidad. Pero hoy no parece ser un momento para la moda tortuosa o extrema. Incluso la cartera de la temporada, el pequeño diseño By the Way de Fendi, es minimalista y, créeme, lo suficientemente grande como para llevar todo lo que necesitas. Completamente sencilla; salvo por su engañoso contorno de cola de lagarto, es un paradigma de atemporalidad discreta. Y ese es el verdadero sello de la temporada otoño-invierno. Lisa Armstrong es la editora de moda de The Telegraph y del sitio www.telegraph.co.uk; Inglaterra.

Créditos Pasarelas: Imaxtree.

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