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Moda

Tiempo de Moda Slow

Tiempo de Moda Slow

Santiago fue, por segunda vez, la capital elegida por Patricia Rincón, directora de Slow Motiv, como el escenario para la semana de la moda lenta. La propuesta invita a resignificar el mundo fashion desde sus orígenes y llevarlo al entorno sustentable del que nunca debió haber salido. Prestigiosas marcas nacionales fueron parte de un evento de tres días que se tomó la ciudad con conceptos clave: reducir, reciclar y reutilizar. Harper’s Bazaar recorrió esta pasarela verde y aquí te la mostramos.

 

La industria de la moda es la segunda más contaminante de todo el mundo, después de la alimentación. Lo paradójico es que justamente la satisfacción de dos necesidades vitales de las personas, comer y vestir, se transformaron en puntos de fuga destructores del planeta.

La tendencia milenaria del Slow Fashion tiene como principal objetivo desacelerar la cadena de producción de la industria y conectar a los diseñadores con el consumidor, el medioambiente y el mercado nacional. Así, fomenta la realización de procesos lentos para la generación de productos de calidad que abren paso a las producciones pequeñas y a una moda atemporal que nada tie- ne que ver con lo desechable, sino con agregar valor.

 

Este estilo de vida promueve el diseño consciente, el trabajo hecho a mano, local y la utilización de materiales nobles para crear piezas únicas e irrepetibles. Busca fomentar la creación de prendas y consumo responsable tanto con el medioambiente como con la sociedad, dejando de trabajar industrialmente para ayudar a minimizar el agotamiento de recursos, y también promover un sistema laboral saludable.

Slow Motiv levanta la bandera de esta iniciativa y regresó a Santiago con su tercera edición entre el 5 y el 8 de diciembre. Dentro de sus actividades hubo un ciclo educativo abierto al público en el que participaron speakers expertos en temas de sustentabilidad, emprendimiento, Slow Design, innovación y creatividad. Además, hubo una exposición de Arte Slow. Esta celebración se coronó con una pasarela nocturna en la que participaron cuatro diseñadoras chilenas con principios slow.

 

Savia indumentaria

Con la necesidad de proyectar la identidad nacional a través de sus diseños, la marca promueve la sustentabilidad y prefiere utilizar tintes naturales, mano de obra y materia prima local. Esta colección estuvo inspirada en una visita a un templo sintoísta en Kioto, Japón. Una propuesta con algodón 100% y con la técnica milenaria de teñido por reserva.

 

Arte origen

En esta ocasión la firma de la diseñadora Daniela Acuña se inspiró en el paisaje de la cuenca del Lago Ranco. Se trata de un trabajo en conjunto con Corfo y ProChile, con un fuerte foco en el fomento de la responsabilidad social. Con prendas de colores crudos muy suaves, tintes naturales de lana de oveja, la colección busca empoderar y dar visibilidad a las artesanas huilliches, las verdaderas artistas de este proceso, quienes viven en zonas rezagadas del sur de Chile.

 

El trato

El Trato tiene una adicción a los hilados, a la tejeduría y el compromiso de producir prendas de calidad que poseen intención y pasión. Con un trabajo local, fiel a los valores de la economía circular, la marca propuso prendas de viscosa liviana y translúcida en contraposición de diferentes colores brillantes. Estas piezas prometen complementar la esencia de la mujer que la viste.

 

Cuarentatacos

Junto a la firma, desfiló Cuarentatacos, la marca encabezada por la artista visual Loreto González. Piezas de cuero, con técnicas de petate (cuero trenzado), que revalorizan el oficio del zapatero con el valor de la nueva generación de diseño chileno.

“Un resurgir del calzado nacional”, admite su dueña.

 

Surorigen

Alejandra Bobadilla mezcla sus diseños con historias, mitos y leyendas. Crea prendas con significados únicos inspirados en Chile y Latinoamérica. La colección Caudal está inspirada en la aleta trasera de las ballenas, la más grande, esa que sale a la superficie.

“Es la huella digital del animal, cada una es distinta y las hace únicas”, indica Alejandra.

Así, la paleta de color de la propuesta estuvo asociada al blanco, gris, celeste, azul y negro en piezas de algodón, viscosa, alpaca y lana merino, fieles a la sastrería como técnica ancestral que atraviesa las propuestas de la marca

Comentarios

  • Excelente nota!
    Mis felicitaciones a la perodista Agustina Martínez y a todo el equipo de Harper's Bazaar.

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